“El propósito de la vida espiritual
es que el hombre logre una integración,
porque el espíritu necesita del cuerpo físico
para manifestar su sabiduría”.
“La naturaleza del hombre no puede aceptar
algo que no es perfecto”.
“Uno tiene que volver a la inocencia,
como un niño, para llegar a la fuente”.
Devanand Saraswati Ji Maharaj
jueves, 25 de diciembre de 2008
lunes, 15 de diciembre de 2008
Cita
“El ser humano debe despertar para tratar de conocer
su propia naturaleza.
Cuando el individuo sólo se dedica a acumular riquezas
y se olvida de lo más sutil -que es lo principal-,
su propia ignorancia le impide saber cómo vivir
en un mundo de tranquilidad”.
Devanand Saraswati Ji Maharaj
su propia naturaleza.
Cuando el individuo sólo se dedica a acumular riquezas
y se olvida de lo más sutil -que es lo principal-,
su propia ignorancia le impide saber cómo vivir
en un mundo de tranquilidad”.
Devanand Saraswati Ji Maharaj
lunes, 8 de diciembre de 2008
Estatus ( y 3)
Nuestro enfoque respecto al tema del estatus no está orientado a rechazar el confort y la opulencia. Este, sólo pretende inducir a la reflexión sobre los cambios negativos en el comportamiento del individuo cuando quiere lograr estatus; como también a la importancia que le asigna y, sobre todo, a su confusión sobre el significado de la riqueza de la vida.
Lo que consideramos como tragedia personal y colectiva en este asunto es el consumismo, el hedonismo, el despilfarro, el individualismo, la extravagancia, el delirio de grandeza que se siente con este tipo de progreso.
Nos estamos refiriendo a una forma de vida que reduce o suspende en la familia la comunicación productiva, la diversión conjunta y la interacción para compartir los sueños, conflictos y anhelos cotidianos; a la sustitución del legado de bondad y afectos por bienes materiales; al ejemplo o la permisividad en la distorsión de los valores, lo cual facilita los eventos que precipitan la conducta impropia de los/as hijos/as.
Asimismo, a la necesidad de atención por la posesión o posición o querer impresionar y ser la envidia de otros a través de los objetos. Al uso del cuerpo como escaparate y a la obsesión con el manejo de la imagen.
Nos referimos, a la ansiedad que genera sentirse fracasados o culpables sino se alcanza estatus. Al expansivo estado de deterioro al que son sometidas las virtudes espirituales y humanas. A la búsqueda de credenciales intrascendentes en detrimento de la ética y de las creencias. A la desproporción que representa lo que se arriesga, se compromete y se sacrifica con relación a lo que se obtiene.
Especialistas de la conducta humana hacen alusión a que tenemos familia y sociedad de apariencia disfuncional; pero lo cierto es que éstas son disfuncionales. Por eso, la escala de respuestas dramáticas es indicativa de la profundidad de la crisis de estas instituciones.
Los recientes acontecimientos en las economías mundiales han puesto al descubierto que este punto de inflexión se ha extendido a nivel general. Entonces, posiblemente, quienes persiguen el estatus se están quedando sin tiempo y sin excusas para mantener tal situación.
Si usted está atrapado en esa condición, será preferible que comience por preguntarse lo siguiente: ¿Lo que piensan los demás tiene algo que ver con el valor positivo del individuo?...¿Cuál es el rango de aprecio que le concede la sociedad a la esencia del ser humano?... ¿Acaso las joyas, el auto, la casa, la vestimenta, hace que uno sea mejor persona?... ¿Qué criterio se aplica para establecer el estatus?...¿Quiénes son aquellos que tienen autoridad para dar un veredicto sobre la vida de alguien?... ¿En qué fundamentan su opinión sobre los otros?...
Por favor, entienda. El camino de vida es para desarrollar lo que usted es, no para presumir de las posesiones materiales. Aprenda a diferenciar el verdadero “bien-estar” de la frenética acumulación de objetos que tiende a ser el equivocado símbolo de una vida afortunada. No espere tocar fondo para vislumbrar la esplendidez y la riqueza veraz de su ser y de su existencia.
Desarrolle sus potencialidades, expanda la conciencia, edúquese, adquiera conocimiento, brinde afectos, afronte con entusiasmo los audaces desafíos para lograr sus metas. Y, sin afán, sin tensión, sin ansiedad, sin apego, regocíjese de todo lo que la vida le conceda.
De hecho, la vehemente aspiración humana debería ser hacer realidad la utopía del bienestar colectivo. El concepto de riqueza de John Ruskin lo expresa de manera simple: “Desarrollar la sensibilidad para que se pueda disfrutar de el amor, de la bondad, de la amabilidad, de la alegría, de la naturaleza”.
¡Bendiciones!
“Ser una persona afortunada significa que se tiene una buena fortuna, y una buena fortuna son las buenas inclinaciones del alma, los buenos impulsos y las buenas acciones”. Marco Aurelio.
Lo que consideramos como tragedia personal y colectiva en este asunto es el consumismo, el hedonismo, el despilfarro, el individualismo, la extravagancia, el delirio de grandeza que se siente con este tipo de progreso.
Nos estamos refiriendo a una forma de vida que reduce o suspende en la familia la comunicación productiva, la diversión conjunta y la interacción para compartir los sueños, conflictos y anhelos cotidianos; a la sustitución del legado de bondad y afectos por bienes materiales; al ejemplo o la permisividad en la distorsión de los valores, lo cual facilita los eventos que precipitan la conducta impropia de los/as hijos/as.
Asimismo, a la necesidad de atención por la posesión o posición o querer impresionar y ser la envidia de otros a través de los objetos. Al uso del cuerpo como escaparate y a la obsesión con el manejo de la imagen.
Nos referimos, a la ansiedad que genera sentirse fracasados o culpables sino se alcanza estatus. Al expansivo estado de deterioro al que son sometidas las virtudes espirituales y humanas. A la búsqueda de credenciales intrascendentes en detrimento de la ética y de las creencias. A la desproporción que representa lo que se arriesga, se compromete y se sacrifica con relación a lo que se obtiene.
Especialistas de la conducta humana hacen alusión a que tenemos familia y sociedad de apariencia disfuncional; pero lo cierto es que éstas son disfuncionales. Por eso, la escala de respuestas dramáticas es indicativa de la profundidad de la crisis de estas instituciones.
Los recientes acontecimientos en las economías mundiales han puesto al descubierto que este punto de inflexión se ha extendido a nivel general. Entonces, posiblemente, quienes persiguen el estatus se están quedando sin tiempo y sin excusas para mantener tal situación.
Si usted está atrapado en esa condición, será preferible que comience por preguntarse lo siguiente: ¿Lo que piensan los demás tiene algo que ver con el valor positivo del individuo?...¿Cuál es el rango de aprecio que le concede la sociedad a la esencia del ser humano?... ¿Acaso las joyas, el auto, la casa, la vestimenta, hace que uno sea mejor persona?... ¿Qué criterio se aplica para establecer el estatus?...¿Quiénes son aquellos que tienen autoridad para dar un veredicto sobre la vida de alguien?... ¿En qué fundamentan su opinión sobre los otros?...
Por favor, entienda. El camino de vida es para desarrollar lo que usted es, no para presumir de las posesiones materiales. Aprenda a diferenciar el verdadero “bien-estar” de la frenética acumulación de objetos que tiende a ser el equivocado símbolo de una vida afortunada. No espere tocar fondo para vislumbrar la esplendidez y la riqueza veraz de su ser y de su existencia.
Desarrolle sus potencialidades, expanda la conciencia, edúquese, adquiera conocimiento, brinde afectos, afronte con entusiasmo los audaces desafíos para lograr sus metas. Y, sin afán, sin tensión, sin ansiedad, sin apego, regocíjese de todo lo que la vida le conceda.
De hecho, la vehemente aspiración humana debería ser hacer realidad la utopía del bienestar colectivo. El concepto de riqueza de John Ruskin lo expresa de manera simple: “Desarrollar la sensibilidad para que se pueda disfrutar de el amor, de la bondad, de la amabilidad, de la alegría, de la naturaleza”.
¡Bendiciones!
“Ser una persona afortunada significa que se tiene una buena fortuna, y una buena fortuna son las buenas inclinaciones del alma, los buenos impulsos y las buenas acciones”. Marco Aurelio.
martes, 2 de diciembre de 2008
Estatus (2)
Generalmente para las personas que persiguen “Estatus” la vida cotidiana se torna insignificante y al tener claro la importancia de los símbolos en lo que quieren alcanzar, el poder de cambio del estatus comienza a efectuarse en el contorno familiar.
En dicho ámbito, elegido en principio como escenario experimental, se incorporan los objetos representativos del estado deseado y a los/as hijos e hijas se les enseña las nuevas denominaciones de esos objetos.
Por ejemplo, la muñeca será llamada Barbie, la mochila, Hello Kitty; los zapatos, Prada o Nike; el vestido, Dior; el perfume, Chanel; la cartera, Gucci; la blusa, Nina Ricci, el accesorio, Givenchy; el vehículo, Jeepeta; el maletín, Cardin; los lentes y la correa, Cartier; el espacio de entretenimiento de la casa, Home Theater; la ropa de cama, Schlossberg; el lugar de vacaciones, resort y un largo etcétera para las demás pertenencias.
En la residencia de gente de estatus, se requiere que cada quien tenga un teléfono, un televisor y un computador para evitar importunar a los demás. Y que también tenga una abultada agenda que utilice para decir lo ocupado e importante que es, y pueda separarse de todo aquel que no sea “redituable” para la establecida finalidad.
Los que obtienen “estatus” no deben olvidar: realizar cualquier acción para mantener la imagen; efectuar una debida selección de con quienes tienen que relacionarse; dar mayor importancia a los requerimientos del grupo social que a las aspiraciones humanas y familiares.
Los individuos de estatus deben renovar los símbolos que les acreditan como tal, siguiendo las tendencias que imponga la moda; entendiendo la pertinencia de eso como carta de presentación de su abundancia y ambición. Tendrán que poner a prueba su tenacidad y capacidad para ostentar de la “vida afortunada” que les proporcionan esos cambios que evidencian sus “éxitos”.
Al asumir los riesgos, compromisos y sacrificios para lograr el objetivo descrito, en ocasiones no habrá muro de contención para la irracionalidad, no se podrán respetar los propios principios, las reglas regulares de la familia y de la sociedad y no habrá curva catenaria que soporte indeterminadamente el peso de la avidez desmedida.
Aunque el deseo de tener “estatus” podría convertirse en un juego peligroso que puede llevar al extremo y tener un vuelco dramático por las decisiones tomadas sin ponderar las consecuencias, aun así muchos prefieren poder decir: ¡por fin, conseguí el estatus!.
Continuará...
¡Bendiciones!
“Buscando las cosas inciertas, perdemos las ciertas”. Plauto
En dicho ámbito, elegido en principio como escenario experimental, se incorporan los objetos representativos del estado deseado y a los/as hijos e hijas se les enseña las nuevas denominaciones de esos objetos.
Por ejemplo, la muñeca será llamada Barbie, la mochila, Hello Kitty; los zapatos, Prada o Nike; el vestido, Dior; el perfume, Chanel; la cartera, Gucci; la blusa, Nina Ricci, el accesorio, Givenchy; el vehículo, Jeepeta; el maletín, Cardin; los lentes y la correa, Cartier; el espacio de entretenimiento de la casa, Home Theater; la ropa de cama, Schlossberg; el lugar de vacaciones, resort y un largo etcétera para las demás pertenencias.
En la residencia de gente de estatus, se requiere que cada quien tenga un teléfono, un televisor y un computador para evitar importunar a los demás. Y que también tenga una abultada agenda que utilice para decir lo ocupado e importante que es, y pueda separarse de todo aquel que no sea “redituable” para la establecida finalidad.
Los que obtienen “estatus” no deben olvidar: realizar cualquier acción para mantener la imagen; efectuar una debida selección de con quienes tienen que relacionarse; dar mayor importancia a los requerimientos del grupo social que a las aspiraciones humanas y familiares.
Los individuos de estatus deben renovar los símbolos que les acreditan como tal, siguiendo las tendencias que imponga la moda; entendiendo la pertinencia de eso como carta de presentación de su abundancia y ambición. Tendrán que poner a prueba su tenacidad y capacidad para ostentar de la “vida afortunada” que les proporcionan esos cambios que evidencian sus “éxitos”.
Al asumir los riesgos, compromisos y sacrificios para lograr el objetivo descrito, en ocasiones no habrá muro de contención para la irracionalidad, no se podrán respetar los propios principios, las reglas regulares de la familia y de la sociedad y no habrá curva catenaria que soporte indeterminadamente el peso de la avidez desmedida.
Aunque el deseo de tener “estatus” podría convertirse en un juego peligroso que puede llevar al extremo y tener un vuelco dramático por las decisiones tomadas sin ponderar las consecuencias, aun así muchos prefieren poder decir: ¡por fin, conseguí el estatus!.
Continuará...
¡Bendiciones!
“Buscando las cosas inciertas, perdemos las ciertas”. Plauto
lunes, 24 de noviembre de 2008
Estatus (1)
Estatus. Un concepto con ”poder de cambio”, de categoría mundial, que tiene la premisa tácita de que si usted arriesga, compromete o sacrifica ciertos aspectos de la vida, podrá conseguir el “Estatus”.
La ambición y el consumismo constituyen la vía expedida para alcanzar dicha posición.
Esa palabra que involucra los mágicos cambios de la gente traduce el nivel de su tenencia de bienes materiales, el balance de su cuenta bancaria, la agenda de sus ocupaciones diarias, la tecnología de punta que usa, el trabajo al cual se dedica y el tipo de entretenimiento que desarrolla, y el lugar donde los realiza.
El estatus también considera la marca y el modelo de el mp3, de el teléfono móvil y de el automóvil que tiene el individuo, su estado civil, su rango de influencia sobre otros, el centro de estudios que elige para los/as hijos e hijas, así como el qué hacen y el costo de las actividades extracurriculares que ellos/as efectúan y, además, el tamaño y la ubicación de la residencia, para encasillarlo en ese “privilegiado grupo de pertenencia”.
Asimismo, de la persona se evalúan sus éxitos, el diseño de su vestimenta y los accesorios, su atención cosmética o quirúrgica en la apariencia física; e igualmente, la cantidad y precio de los símbolos de estatus que exhiba, porque en función de los resultados de ese cotejo se determinará cómo debe ser tratada y apreciada.
A la gente con una estructura vulnerable, necesitada de una constante validación, permeable a las exigencias sociales de este género, le es absolutamente imposible no sucumbir a la fascinación del estatus.
Entonces, al iniciar la carrera para penetrar en tan sugestivo mundo, la cotidianidad se transforma en una sucesión de acciones enfocadas hacia esa meta. Por lo que, todo acto se justificará con la finalidad de “cambiar la visión de otros sobre nosotros” y poder ser evaluados según los parámetros establecidos por quienes definen el “Estatus”.
El deseo de obtener tal posición conduce al ser humano a probar los límites de lo que denomina su realidad, acumulando dinero, objetos y ampliando sus excesos. A dejar que lo que adquiera sea lo que determine su personalidad. A permitir que el estatus le imponga su estilo de vida y le enseñe cómo vivir sin sus propios valores.
Guiados por el tentador y seductor "Mara”, el señor de la ilusión y el egoísmo, se claudica frente a la imagen del estatus para pretender satisfacer el escrutinio social, y lograr el ansiado objetivo de ser acogidos en el mencionado grupo especial.
Continuará... ...
¡Bendiciones!
“Examina los principios que guían a los sabios y descubre qué evitan y qué persiguen”. Marco Aurelio
La ambición y el consumismo constituyen la vía expedida para alcanzar dicha posición.
Esa palabra que involucra los mágicos cambios de la gente traduce el nivel de su tenencia de bienes materiales, el balance de su cuenta bancaria, la agenda de sus ocupaciones diarias, la tecnología de punta que usa, el trabajo al cual se dedica y el tipo de entretenimiento que desarrolla, y el lugar donde los realiza.
El estatus también considera la marca y el modelo de el mp3, de el teléfono móvil y de el automóvil que tiene el individuo, su estado civil, su rango de influencia sobre otros, el centro de estudios que elige para los/as hijos e hijas, así como el qué hacen y el costo de las actividades extracurriculares que ellos/as efectúan y, además, el tamaño y la ubicación de la residencia, para encasillarlo en ese “privilegiado grupo de pertenencia”.
Asimismo, de la persona se evalúan sus éxitos, el diseño de su vestimenta y los accesorios, su atención cosmética o quirúrgica en la apariencia física; e igualmente, la cantidad y precio de los símbolos de estatus que exhiba, porque en función de los resultados de ese cotejo se determinará cómo debe ser tratada y apreciada.
A la gente con una estructura vulnerable, necesitada de una constante validación, permeable a las exigencias sociales de este género, le es absolutamente imposible no sucumbir a la fascinación del estatus.
Entonces, al iniciar la carrera para penetrar en tan sugestivo mundo, la cotidianidad se transforma en una sucesión de acciones enfocadas hacia esa meta. Por lo que, todo acto se justificará con la finalidad de “cambiar la visión de otros sobre nosotros” y poder ser evaluados según los parámetros establecidos por quienes definen el “Estatus”.
El deseo de obtener tal posición conduce al ser humano a probar los límites de lo que denomina su realidad, acumulando dinero, objetos y ampliando sus excesos. A dejar que lo que adquiera sea lo que determine su personalidad. A permitir que el estatus le imponga su estilo de vida y le enseñe cómo vivir sin sus propios valores.
Guiados por el tentador y seductor "Mara”, el señor de la ilusión y el egoísmo, se claudica frente a la imagen del estatus para pretender satisfacer el escrutinio social, y lograr el ansiado objetivo de ser acogidos en el mencionado grupo especial.
Continuará... ...
¡Bendiciones!
“Examina los principios que guían a los sabios y descubre qué evitan y qué persiguen”. Marco Aurelio
lunes, 17 de noviembre de 2008
La voz
A: NM, por el sonido melodioso de su voz.
Entre las maravillosas facultades humanas, una de ellas es el habla. Y para hablar cada quien tiene un registro de voz particular. Igual que la escala musical, éste puede ser grave, medio, agudo, con una tonalidad alta, baja, enérgica.
La voz revela los sentimientos y reacciona casi de inmediato a los cambios emocionales. Es fácil identificar cuando una persona está expresando alegría, tristeza, inquietud, duda, burla, enfado, entusiasmo, hostilidad, afectividad, indiferencia.
Y es desagradable una voz áspera, exasperante, intimidante.
Generalmente se recibe una actitud de acogida o de rechazo acorde al tono de voz empleado para comunicar. Aun sea para expresar enojo, si se hace con suavidad se obtiene mayor aceptación de la otra persona.
Todos y todas gustamos de escuchar una voz que proporcione paz y certidumbre. Que sugiera calidez o simplemente que refleje cortesía. Para lograr que la suya suene gratamente sólo tiene que hacerlo de manera decidida. Es un entrenamiento sencillo. Comience atendiendo su respiración; eso será muy beneficioso porque le ayudará a controlar el aliento y permitirá emitir un sonido vocal más armonioso
Eduque su voz; bájele los decibeles. Respire calmadamente; hable despacio, incluso al hacerlo así, le facilitará la mejor pronunciación de las palabras. Aprenda a preguntar y responder; evite “reaccionar” y cuide el contenido de lo que dice.
Tenga presente que la serenidad y la educación de la voz en ningún caso le resta firmeza y seguridad a la comunicación; es todo lo contrario. Por supuesto, cuando decimos “educar” no nos estamos refiriendo a que se utilice para manipular, aunque con ella también sí se puede cautivar.
La voz es un buen recurso para transmitir sensaciones de respeto, de tranquilidad, de confianza, de audacia.
Una voz llena de armonía, literalmente, es un deleite a los oídos y a las emociones, activa la imaginación y provoca una gustosa y eficiente atención de su interlocutor /a.
La implementación de tal entrenamiento tiene resultados garantizados. ¡Confírmelo!
¡Bendiciones!
“La voz es un segundo rostro”. G. Bauer
Entre las maravillosas facultades humanas, una de ellas es el habla. Y para hablar cada quien tiene un registro de voz particular. Igual que la escala musical, éste puede ser grave, medio, agudo, con una tonalidad alta, baja, enérgica.
La voz revela los sentimientos y reacciona casi de inmediato a los cambios emocionales. Es fácil identificar cuando una persona está expresando alegría, tristeza, inquietud, duda, burla, enfado, entusiasmo, hostilidad, afectividad, indiferencia.
Y es desagradable una voz áspera, exasperante, intimidante.
Generalmente se recibe una actitud de acogida o de rechazo acorde al tono de voz empleado para comunicar. Aun sea para expresar enojo, si se hace con suavidad se obtiene mayor aceptación de la otra persona.
Todos y todas gustamos de escuchar una voz que proporcione paz y certidumbre. Que sugiera calidez o simplemente que refleje cortesía. Para lograr que la suya suene gratamente sólo tiene que hacerlo de manera decidida. Es un entrenamiento sencillo. Comience atendiendo su respiración; eso será muy beneficioso porque le ayudará a controlar el aliento y permitirá emitir un sonido vocal más armonioso
Eduque su voz; bájele los decibeles. Respire calmadamente; hable despacio, incluso al hacerlo así, le facilitará la mejor pronunciación de las palabras. Aprenda a preguntar y responder; evite “reaccionar” y cuide el contenido de lo que dice.
Tenga presente que la serenidad y la educación de la voz en ningún caso le resta firmeza y seguridad a la comunicación; es todo lo contrario. Por supuesto, cuando decimos “educar” no nos estamos refiriendo a que se utilice para manipular, aunque con ella también sí se puede cautivar.
La voz es un buen recurso para transmitir sensaciones de respeto, de tranquilidad, de confianza, de audacia.
Una voz llena de armonía, literalmente, es un deleite a los oídos y a las emociones, activa la imaginación y provoca una gustosa y eficiente atención de su interlocutor /a.
La implementación de tal entrenamiento tiene resultados garantizados. ¡Confírmelo!
¡Bendiciones!
“La voz es un segundo rostro”. G. Bauer
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Respirar
“Cosas que hay que hacer hoy: inhalar, exhalar, inhalar, exhalar. Ahhhh”.
La respiración es nuestra función biológica principal. Con la primera inspiración efectuada por los pulmones nacemos a la vida, y a partir de ese instante se realiza una secuencia de expirar y aspirar que si la suprimimos perecemos.
Los métodos de respiración que aprendemos de las filosofías Budista y Yoga, son comprobados medios para vivir más años con salud .
Se puede dejar de comer por muchos días y por dos o tres días dejar de beber, pero dejar de respirar sólo puede hacerse por pocos minutos.
Los Rishis señalaron que el Universo respira a través de un movimiento de expansión y contracción; la Tierra lo hace con sus flujos y reflujos de los mares; y el ser humano a través del movimiento rítmico y armonioso de sus pulmones.
Diversas actitudes y reacciones del individuo, como lo son el miedo, la prisa, la tensión, la incertidumbre, el enojo, entre otros, le comprometen su sistema respiratorio.
Las distintas e insuperables fases y tipos de respiración Yoga (clavicular, intercostal y abdominal) representan una formidable contribución para la salud del organismo humano.
Los entendidos en la materia nos señalan que aprender a respirar conscientemente da energía, tranquiliza el sistema nervioso al producir mayor oxigenación, ralentizando el ritmo cardíaco, aumenta la circulación, purifica la sangre, elimina el cansancio, reduce la excesiva tensión arterial, limpia las vías respiratorias, refuerza el estómago y activa el colón, estimula la digestión y regula la actividad de los intestinos y es útil para corregir ciertos trastornos pulmonares y de otra índole.
Además, la respiración adecuada proporciona calma, relajación, quietud mental, un sentido de paz interior y bienestar, y facilita la experiencia espiritual de los momentos de meditación.
Aprenda a respirar apropiadamente para que sea recepctor/a de los múltiples beneficios que proporciona esta práctica.
Y, por supuesto, cerciórese de que dicha praxis sea una norma integrada a la conciencia para realizarla de manera constante y pueda asegurar la obtención de mejores resultados cada día.
¡Bendiciones!
“Una postura recta y unas cuantas respiraciones tranquilas pueden hacer la gran diferencia”. Budismo
La respiración es nuestra función biológica principal. Con la primera inspiración efectuada por los pulmones nacemos a la vida, y a partir de ese instante se realiza una secuencia de expirar y aspirar que si la suprimimos perecemos.
Los métodos de respiración que aprendemos de las filosofías Budista y Yoga, son comprobados medios para vivir más años con salud .
Se puede dejar de comer por muchos días y por dos o tres días dejar de beber, pero dejar de respirar sólo puede hacerse por pocos minutos.
Los Rishis señalaron que el Universo respira a través de un movimiento de expansión y contracción; la Tierra lo hace con sus flujos y reflujos de los mares; y el ser humano a través del movimiento rítmico y armonioso de sus pulmones.
Diversas actitudes y reacciones del individuo, como lo son el miedo, la prisa, la tensión, la incertidumbre, el enojo, entre otros, le comprometen su sistema respiratorio.
Las distintas e insuperables fases y tipos de respiración Yoga (clavicular, intercostal y abdominal) representan una formidable contribución para la salud del organismo humano.
Los entendidos en la materia nos señalan que aprender a respirar conscientemente da energía, tranquiliza el sistema nervioso al producir mayor oxigenación, ralentizando el ritmo cardíaco, aumenta la circulación, purifica la sangre, elimina el cansancio, reduce la excesiva tensión arterial, limpia las vías respiratorias, refuerza el estómago y activa el colón, estimula la digestión y regula la actividad de los intestinos y es útil para corregir ciertos trastornos pulmonares y de otra índole.
Además, la respiración adecuada proporciona calma, relajación, quietud mental, un sentido de paz interior y bienestar, y facilita la experiencia espiritual de los momentos de meditación.
Aprenda a respirar apropiadamente para que sea recepctor/a de los múltiples beneficios que proporciona esta práctica.
Y, por supuesto, cerciórese de que dicha praxis sea una norma integrada a la conciencia para realizarla de manera constante y pueda asegurar la obtención de mejores resultados cada día.
¡Bendiciones!
“Una postura recta y unas cuantas respiraciones tranquilas pueden hacer la gran diferencia”. Budismo
viernes, 7 de noviembre de 2008
Conciencia
En entregas anteriores nos hemos referido a las Toxinas, a la Libertad, a la Liberación y últimamente a la Adicción. Esos temas tratan, de una u otra forma, de la inclinación humana a mantenerse aferrada a situaciones o a hábitos perniciosos.
Para dar respuesta a los recientes comentarios y solicitud que recibimos respecto a “cómo evitar o solucionar” tal propensión, la presente reflexión nos permitirá efectuar algunas precisiones más.
Ciertamente la adicción puede manifestarse en cualquier aspecto de la vida del ser humano. Los siguientes ejemplos también lo ratifican.
Hay quienes están habituados a las relaciones de maltrato, a los sentimientos negativos, a el caos, a la mentira, a la cafeína, a el trabajo sin descanso, a las sustancias toxicas (éxtasi, cocaína, heroína). Así como a lo señalado en el artículo que precede.
La adicción no es un padecimiento reciente como tampoco lo es la intención de comprenderla y abolirla. Esta tiene componentes evasivos, de temor, de baja autoestima, de inseguridad, de carencia afectiva o de otras múltiples disfunciones existenciales.
Entonces, ¿cómo evitar la adicción?...Pues, expanda su conciencia. El medio más eficaz es mantenerse en estado consciente. Dice el Maestro: “Vivo, alerta, despierto y activo”; esa debe ser la actitud del individuo. Porque cuando se está consciente de lo que se hace, el cuestionamiento llega fácilmente: ¿Por qué y para qué hago esto?
Igualmente, para el cómo solucionar la adicción, lo logrará despertando, haciéndose consciente de qué le está ocurriendo, qué está permitiéndose hacer. Tiene que establecer cuál es la parte disfuncional de su vida, dilucidar los episodios que lo/a han llevado ahí, qué le induce a expresarse de manera adicta, qué es lo que precisa resolver para eliminar esa tendencia.
Todo hábito nocivo amerita atención para sanar; pretender fingir no resolverá la situación. Debe aprender a vivir con equilibrio apoyándose en su fuerza interior. E insistimos: si no puede hacerlo sólo/a, busque ayuda. Un/a guía o terapeuta le facilitará trasladar sus esfuerzos hacia estímulos, objetivos y acciones productivos y evolutivos.
Tome decisiones conscientes. Si mantiene firme la perspectiva del fin, no habrá obstáculo que le sea insuperable para alcanzar el bienestar.
El estado consciente le proveerá de salud y paz.
¡Bendiciones!
“La persona consciente vive en un mundo de unicidad y variedad, de renovación y del ahora.-- Si no quieres despertar seguirás programado, y la gente dormida y programada es la más fácil de controlar.-- Hay que disfrutar de todo, pero sin aferrarse a nada.-- Estar despierto es no dejarse afectar por nada y por nadie. Y eso es ser libre.” A. de Mello
Para dar respuesta a los recientes comentarios y solicitud que recibimos respecto a “cómo evitar o solucionar” tal propensión, la presente reflexión nos permitirá efectuar algunas precisiones más.
Ciertamente la adicción puede manifestarse en cualquier aspecto de la vida del ser humano. Los siguientes ejemplos también lo ratifican.
Hay quienes están habituados a las relaciones de maltrato, a los sentimientos negativos, a el caos, a la mentira, a la cafeína, a el trabajo sin descanso, a las sustancias toxicas (éxtasi, cocaína, heroína). Así como a lo señalado en el artículo que precede.
La adicción no es un padecimiento reciente como tampoco lo es la intención de comprenderla y abolirla. Esta tiene componentes evasivos, de temor, de baja autoestima, de inseguridad, de carencia afectiva o de otras múltiples disfunciones existenciales.
Entonces, ¿cómo evitar la adicción?...Pues, expanda su conciencia. El medio más eficaz es mantenerse en estado consciente. Dice el Maestro: “Vivo, alerta, despierto y activo”; esa debe ser la actitud del individuo. Porque cuando se está consciente de lo que se hace, el cuestionamiento llega fácilmente: ¿Por qué y para qué hago esto?
Igualmente, para el cómo solucionar la adicción, lo logrará despertando, haciéndose consciente de qué le está ocurriendo, qué está permitiéndose hacer. Tiene que establecer cuál es la parte disfuncional de su vida, dilucidar los episodios que lo/a han llevado ahí, qué le induce a expresarse de manera adicta, qué es lo que precisa resolver para eliminar esa tendencia.
Todo hábito nocivo amerita atención para sanar; pretender fingir no resolverá la situación. Debe aprender a vivir con equilibrio apoyándose en su fuerza interior. E insistimos: si no puede hacerlo sólo/a, busque ayuda. Un/a guía o terapeuta le facilitará trasladar sus esfuerzos hacia estímulos, objetivos y acciones productivos y evolutivos.
Tome decisiones conscientes. Si mantiene firme la perspectiva del fin, no habrá obstáculo que le sea insuperable para alcanzar el bienestar.
El estado consciente le proveerá de salud y paz.
¡Bendiciones!
“La persona consciente vive en un mundo de unicidad y variedad, de renovación y del ahora.-- Si no quieres despertar seguirás programado, y la gente dormida y programada es la más fácil de controlar.-- Hay que disfrutar de todo, pero sin aferrarse a nada.-- Estar despierto es no dejarse afectar por nada y por nadie. Y eso es ser libre.” A. de Mello
miércoles, 29 de octubre de 2008
Adicción
Sorprende y entristece el profuso incremento de adicciones en la población mundial.
Como si no fuese suficiente con las tareas pendientes de realizar para evolucionar, cada día más gente es proclive a hacerse difícil la ruta para lograr la transformación.
Ahora, además de la adhesión al cigarrillo, a las apuestas, a las drogas tóxicas y a el alcohol, cualquiera persona es propensa, entre otras, a la adicción a la televisión, a la comida, a el sedentarismo, a el consumismo, a el teléfono, a el computador y a la adicción a las adicciones.
Lo que se ha considerado como fruto de la modernidad y de la abundancia, se ha convertido en una pandemia de adicciones de niveles impredecibles. Millones de seres humanos viviendo la máxima experiencia de pérdida de control.
Los adictos conforman un conglomerado que socava el tejido familiar y social. Ocupados en auto mutilarse la vida, también afectan las emociones y las relaciones de y con todos los de su entorno.
Ninguna adicción es evolutiva. Por consiguiente, lo primero que se debe hacer es reconocer la situación, porque ignorarla, en vez de afrontarla, le da mayor fuerza.
Identifique sus hábitos nocivos; éstos le deterioran su autonomía, le facilitan el anquilosamiento, reducen su productividad, le causan enfermedad, provocan conflictos en su interacción, le producen una imperiosa necesidad de tener o hacer y le conducen a disminuir la posibilidad de lidiar con circunstancias externas de manera efectiva.
Indague las consecuencias en otras personas que hacen lo mismo y confirme los infelices resultados.
Las adicciones a la comida (sumándole en muchos casos una cuestionable calidad), a la televisión y sus contenidos, al uso y al abuso de la tecnología, así como a consumir por supuestas necesidades, le llevan al infortunio igual que otros hábitos perjudiciales.
Revalúe sus acciones cotidianas. Dispóngase a trabajar para su mejoría; comprométase con disciplina a transformar su rutina. Todo proceso hacia el logro de lo que se quiere, se realiza a través del trabajo. Recuerde que en el único lugar que el “éxito” antecede el “trabajo”, es en el diccionario. Y la varita mágica para eliminar o precipitar sólo aparece en los cuentos de El Hada Madrina y de Harry Potter.
Asuma su responsabilidad sin vacilar. Devele la capacidad de manejar su vida. Pruebe su voluntad; precisará de un firme acto volitivo que le sustente los esfuerzos para que alcance la erradicación de la adicción. Si no puede con los síntomas de la abstinencia, busque ayuda.
Pelee pequeñas batallas cada día efectuando sustituciones adictivas por acciones saludables. Esto le llenará de alegría y podrá experimentar la gratificante sensación que le revela el poder superior de su interior.
Demuestre una actitud respetuosa y de aprecio hacia su ser y su vida.
¡Decídase! ¡Se recuperará!
¡Bendiciones!
Dijo el Maestro: ”Cuando una acción pasa a ser controlada por el hábito, pierde el sentido, y puede terminar causando daños. Cada acción es una acción, y sólo existe un secreto: jamás dejes que el hábito dirija tus movimientos”. De Maktub
Como si no fuese suficiente con las tareas pendientes de realizar para evolucionar, cada día más gente es proclive a hacerse difícil la ruta para lograr la transformación.
Ahora, además de la adhesión al cigarrillo, a las apuestas, a las drogas tóxicas y a el alcohol, cualquiera persona es propensa, entre otras, a la adicción a la televisión, a la comida, a el sedentarismo, a el consumismo, a el teléfono, a el computador y a la adicción a las adicciones.
Lo que se ha considerado como fruto de la modernidad y de la abundancia, se ha convertido en una pandemia de adicciones de niveles impredecibles. Millones de seres humanos viviendo la máxima experiencia de pérdida de control.
Los adictos conforman un conglomerado que socava el tejido familiar y social. Ocupados en auto mutilarse la vida, también afectan las emociones y las relaciones de y con todos los de su entorno.
Ninguna adicción es evolutiva. Por consiguiente, lo primero que se debe hacer es reconocer la situación, porque ignorarla, en vez de afrontarla, le da mayor fuerza.
Identifique sus hábitos nocivos; éstos le deterioran su autonomía, le facilitan el anquilosamiento, reducen su productividad, le causan enfermedad, provocan conflictos en su interacción, le producen una imperiosa necesidad de tener o hacer y le conducen a disminuir la posibilidad de lidiar con circunstancias externas de manera efectiva.
Indague las consecuencias en otras personas que hacen lo mismo y confirme los infelices resultados.
Las adicciones a la comida (sumándole en muchos casos una cuestionable calidad), a la televisión y sus contenidos, al uso y al abuso de la tecnología, así como a consumir por supuestas necesidades, le llevan al infortunio igual que otros hábitos perjudiciales.
Revalúe sus acciones cotidianas. Dispóngase a trabajar para su mejoría; comprométase con disciplina a transformar su rutina. Todo proceso hacia el logro de lo que se quiere, se realiza a través del trabajo. Recuerde que en el único lugar que el “éxito” antecede el “trabajo”, es en el diccionario. Y la varita mágica para eliminar o precipitar sólo aparece en los cuentos de El Hada Madrina y de Harry Potter.
Asuma su responsabilidad sin vacilar. Devele la capacidad de manejar su vida. Pruebe su voluntad; precisará de un firme acto volitivo que le sustente los esfuerzos para que alcance la erradicación de la adicción. Si no puede con los síntomas de la abstinencia, busque ayuda.
Pelee pequeñas batallas cada día efectuando sustituciones adictivas por acciones saludables. Esto le llenará de alegría y podrá experimentar la gratificante sensación que le revela el poder superior de su interior.
Demuestre una actitud respetuosa y de aprecio hacia su ser y su vida.
¡Decídase! ¡Se recuperará!
¡Bendiciones!
Dijo el Maestro: ”Cuando una acción pasa a ser controlada por el hábito, pierde el sentido, y puede terminar causando daños. Cada acción es una acción, y sólo existe un secreto: jamás dejes que el hábito dirija tus movimientos”. De Maktub
viernes, 24 de octubre de 2008
Coherencia
Es significativo el grupo humano que se la pasa opinando, comentando, exigiendo hacer, decir, pensar en relación a principios, valores, decisiones y acciones incoherentes con sus propios actos; una conducta consuetudinaria en gente de diferentes sectores de la sociedad.
Como ejemplos: la profesora que manda a los estudiantes a hacer lectura y ella no lee ni investiga; el político que critica la falta de ética y de honestidad de los otros y en su vivir tiene ausente esos preceptos; la terapeuta que aconseja comprensión y empatía mientras ella realiza en conflicto el día a día; el religioso que pretende ser guía espiritual alejado de esa práctica; el endocrinólogo obeso que indica tratamiento a los que tienen sobre peso; la madre y el padre reclamando a los hijos/as un comportamiento muy distante del ejemplo que les brindan; el que representa el “orden” y quebranta las reglas.
La generalidad de las veces dicha actitud se adopta en función de lo que se quiere aparentar. Al mencionado grupo humano le transcurre el tiempo pontificando, dictaminando, dando cátedra confusa entre lo que piensa, siente, dice y hace. Y, por supuesto, muchos terminan con la necesidad de probar lo que no son y lo que no hacen.
La persona que desperdicia el tiempo de tal manera arriba a un punto donde no puede traducir su vida. Tiende a llegar a la bancarrota moral, a perder autoridad o ser el hazmerreír de los demás cuando se ponen en evidencia las distintas versiones de sí mismo.
M. Gandhi afirmaba que él como pensaba sentía, como sentía hablaba y como hablaba actuaba, mostrando una clara coherencia respecto a su conocida máxima de que: "Un ser humano no puede actuar con acierto en un nivel de su vida si está ocupado actuando desacertadamente en otro. La vida es un todo indivisible” .
No nos referimos a cambiar de opinión cuando se ha obtenido mayor información de algún tema o se ha flexibilizado una disposición. Esta reflexión se fundamenta en los actos de quienes emiten mensajes que desconciertan con el descaro de su incongruencia.
“Ser uno mismo la medida de lo que se puede hacer por otros, ésa es la manera del rén (la virtud de humanidad)”. Esa es la forma de predicar; lo demás será solamente una pose social.
Superar el hábito de la incoherencia le será beneficioso porque con una actitud sincera usted sentirá que gana libertad. ¡Compruébelo!
¡Bendiciones!
“El individuo superior se averguenza de que sus palabras excedan a sus acciones”. Confucio
Como ejemplos: la profesora que manda a los estudiantes a hacer lectura y ella no lee ni investiga; el político que critica la falta de ética y de honestidad de los otros y en su vivir tiene ausente esos preceptos; la terapeuta que aconseja comprensión y empatía mientras ella realiza en conflicto el día a día; el religioso que pretende ser guía espiritual alejado de esa práctica; el endocrinólogo obeso que indica tratamiento a los que tienen sobre peso; la madre y el padre reclamando a los hijos/as un comportamiento muy distante del ejemplo que les brindan; el que representa el “orden” y quebranta las reglas.
La generalidad de las veces dicha actitud se adopta en función de lo que se quiere aparentar. Al mencionado grupo humano le transcurre el tiempo pontificando, dictaminando, dando cátedra confusa entre lo que piensa, siente, dice y hace. Y, por supuesto, muchos terminan con la necesidad de probar lo que no son y lo que no hacen.
La persona que desperdicia el tiempo de tal manera arriba a un punto donde no puede traducir su vida. Tiende a llegar a la bancarrota moral, a perder autoridad o ser el hazmerreír de los demás cuando se ponen en evidencia las distintas versiones de sí mismo.
M. Gandhi afirmaba que él como pensaba sentía, como sentía hablaba y como hablaba actuaba, mostrando una clara coherencia respecto a su conocida máxima de que: "Un ser humano no puede actuar con acierto en un nivel de su vida si está ocupado actuando desacertadamente en otro. La vida es un todo indivisible” .
No nos referimos a cambiar de opinión cuando se ha obtenido mayor información de algún tema o se ha flexibilizado una disposición. Esta reflexión se fundamenta en los actos de quienes emiten mensajes que desconciertan con el descaro de su incongruencia.
“Ser uno mismo la medida de lo que se puede hacer por otros, ésa es la manera del rén (la virtud de humanidad)”. Esa es la forma de predicar; lo demás será solamente una pose social.
Superar el hábito de la incoherencia le será beneficioso porque con una actitud sincera usted sentirá que gana libertad. ¡Compruébelo!
¡Bendiciones!
“El individuo superior se averguenza de que sus palabras excedan a sus acciones”. Confucio
lunes, 13 de octubre de 2008
Liberación
Casi toda la colectividad humana ha estado haciendo algo que repite de generación en generación: reclama ser liberada.
Liberada... salvada... ¿De qué? ¿Estamos en prisión o en cautiverio? ¿Quién nos tiene así? O, ¿somos esclavos o estamos atados? ¿De quién somos esclavos? ¿Quién nos mantiene amarrados? ¿Acaso no será que estamos presos, cautivos o esclavos de sí mismos?... ¿En verdad tenemos ataduras?... Pues, ¡claro que sí! y día a día las apretamos más.
Reflexionemos para despejar tal situación.
Diariamente se refuerzan las cuerdas que ligan a la dependencia de otros y otras a través del “querer”. De la misma manera, también se está encadenado/a a la agresión, a la soberbia, a el resentimiento, a los juicios, a los prejuicios, a la vanidad, a la codicia, a la consumición, a la frivolidad, a la inflexibilidad, a el estatus, a la discriminación, a el sectarismo, a la manipulación, a la apariencia, a el autoritarismo, a el espejismo, a el egoísmo.
Es el único cautiverio que se vive aferrado al enemigo; y lo que es peor, se persigue estar allí compitiendo con obstinación... ¿Qué paradójico, verdad?
Entonces, ¿por qué suplicar liberación a Dios, o a cual sea el nombre de la divinidad?
Ciertamente, la parte espiritual de el individuo pide liberación de las ataduras que le aplica la “personalidad” a la parte humana, porque ésta es su canal de manifestación.
Al ser humano le cuesta mucho dejar el cautiverio, la prisión o la esclavitud que se impone. Cree que será suficiente con clamar ¡liberación! Esa no es una actitud de ignorancia o ingenuidad, es por una absurda comodidad, una negación a afrontar la tarea de despojarse de las cadenas.
Dice un proverbio hindú: “Invoca a Dios, pero no navegues junto a los escollos”. Si cuando usted se posesionó del barco arrojó el timón y las velas por no considerarlos útiles a sus propósitos, no reclame salvación cuando sienta aproximarse la tormenta.
Será preferible que cada quien utilice su libre albedrío para desencadenarse; igual como lo hace para colocarse más cuerdas para atarse.
La liberación comienza por el interior. Para modificar la conducta se debe iniciar por los pensamientos y los sentimientos. Se precisa estar consciente; despertar del sonambulismo.
Con implorar no se soluciona nada. La forma de alcanzar la liberación es vencer la insaciable necesidad de “poseer”. Al eliminar esa atadura el resultado será revelador; se obtendrá la reclamada liberación que conducirá a la iluminación y al conocimiento.
¡Bendiciones!
“Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo” Buda
Liberada... salvada... ¿De qué? ¿Estamos en prisión o en cautiverio? ¿Quién nos tiene así? O, ¿somos esclavos o estamos atados? ¿De quién somos esclavos? ¿Quién nos mantiene amarrados? ¿Acaso no será que estamos presos, cautivos o esclavos de sí mismos?... ¿En verdad tenemos ataduras?... Pues, ¡claro que sí! y día a día las apretamos más.
Reflexionemos para despejar tal situación.
Diariamente se refuerzan las cuerdas que ligan a la dependencia de otros y otras a través del “querer”. De la misma manera, también se está encadenado/a a la agresión, a la soberbia, a el resentimiento, a los juicios, a los prejuicios, a la vanidad, a la codicia, a la consumición, a la frivolidad, a la inflexibilidad, a el estatus, a la discriminación, a el sectarismo, a la manipulación, a la apariencia, a el autoritarismo, a el espejismo, a el egoísmo.
Es el único cautiverio que se vive aferrado al enemigo; y lo que es peor, se persigue estar allí compitiendo con obstinación... ¿Qué paradójico, verdad?
Entonces, ¿por qué suplicar liberación a Dios, o a cual sea el nombre de la divinidad?
Ciertamente, la parte espiritual de el individuo pide liberación de las ataduras que le aplica la “personalidad” a la parte humana, porque ésta es su canal de manifestación.
Al ser humano le cuesta mucho dejar el cautiverio, la prisión o la esclavitud que se impone. Cree que será suficiente con clamar ¡liberación! Esa no es una actitud de ignorancia o ingenuidad, es por una absurda comodidad, una negación a afrontar la tarea de despojarse de las cadenas.
Dice un proverbio hindú: “Invoca a Dios, pero no navegues junto a los escollos”. Si cuando usted se posesionó del barco arrojó el timón y las velas por no considerarlos útiles a sus propósitos, no reclame salvación cuando sienta aproximarse la tormenta.
Será preferible que cada quien utilice su libre albedrío para desencadenarse; igual como lo hace para colocarse más cuerdas para atarse.
La liberación comienza por el interior. Para modificar la conducta se debe iniciar por los pensamientos y los sentimientos. Se precisa estar consciente; despertar del sonambulismo.
Con implorar no se soluciona nada. La forma de alcanzar la liberación es vencer la insaciable necesidad de “poseer”. Al eliminar esa atadura el resultado será revelador; se obtendrá la reclamada liberación que conducirá a la iluminación y al conocimiento.
¡Bendiciones!
“Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo” Buda
martes, 7 de octubre de 2008
Aprender
La raza humana existe para aprender.
Dice Facundo Cabral: “De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones”. Una sabia frase que también se expresa en las antiguas enseñanzas de los Maestros.
Usualmente se quiere “aprender” para obtener título profesional, dinero, éxito, bienes materiales, posición social, dominio sobre los demás. Así como para tener prestigio, aparentar y hasta para presumir de erudito.
Pero... ¿cuántas y cuáles asignaturas conforman el programa de esta “carrera” denominada Vida? Y, ¿cuál es el grado a obtener? Por supuesto, igual que en el salón de clases, en esta “escuela” se debe aprobar cada una de las materias; sino, tendrá que repetir el curso.
¡Qué interesante predicamento vive la humanidad! Aún no ha entendido qué tiene que aprender para desarrollar su ilimitada potencialidad.
Hay incontables formas de aprender; en la entrega anterior señalamos la lectura como una de ellas, aunque en muchos casos hay quienes leen pero no aprenden; otros han sido educados, algunos son instruidos y menos son receptores de educación e instrucción y adicionan su disposición en sumar estudio y experiencia.
Todo lo que el individuo aprende para mejorar su existencia es importante; sin embargo, dilata en identificar las lecciones básicas. Casi siempre da prioridad a la escolaridad sin reparar en las materias centrales que debe aprender para ganar eficientemente el “grado” evolutivo, que es el objetivo de la vida.
La sabiduría resultante de la transformación alcanzada por los Maestros nos deja claramente establecida la ruta del conocimiento a través de sus enseñanzas milenarias. Entonces, sería más expedido el aprendizaje si la reflexión y la decisión nuestras estuviesen fundamentadas en esas enseñanzas transmitidas, las cuales, además, han sido ratificadas por los estudiosos del Pensamiento y del Comportamiento Humano.
A continuación nos permitimos referirlas de manera sintetizada, por considerarlas de interés para todos/as.
El ser humano deberá aprender:
- A expandir la conciencia para conocer su esencia
- Sobre la vacuidad para vaciarse de los preconceptos
- A respirar para saber oxigenar su cuerpo y cuidar la salud
- A silenciarse para poder escuchar
- A flexibilizar para afrontar los cambios en su interior y a su alrededor
- Sobre la voluntad para apoyar sus determinaciones
- A cultivar la armonía para conservar en equilibrio la polaridad de sus energías
- A desapegarse para conocer la paz interna
- A confiar para mantener firmeza y seguridad en la espera
- Sobre la valentía para liberarse de todo temor
- A dar para recibir de los demás
- A aceptar para compartir la diversidad y las diferencias
- A cerrar los ojos para conseguir “ver”
- A prestar atención para estar consciente de sus actos
- A pensar y a perseverar para desarrollar el potencial creador.
En el proceso para lograr con efectividad las prácticas indicadas, el ser humano sólo tendrá que despojarse de la arrogancia y vivenciar el aprendizaje paso a paso, con humildad. Así, conocerá la Verdad, la Libertad, el Poder, y la verdadera felicidad.
¿Acaso habrá de anhelar más?... ... ...
¡Bendiciones!
“Quien por el aumento de sus conocimientos abre su espíritu y se disciplina mediante el ritual, no se apartará de la Vía”. Confucio.
Dice Facundo Cabral: “De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones”. Una sabia frase que también se expresa en las antiguas enseñanzas de los Maestros.
Usualmente se quiere “aprender” para obtener título profesional, dinero, éxito, bienes materiales, posición social, dominio sobre los demás. Así como para tener prestigio, aparentar y hasta para presumir de erudito.
Pero... ¿cuántas y cuáles asignaturas conforman el programa de esta “carrera” denominada Vida? Y, ¿cuál es el grado a obtener? Por supuesto, igual que en el salón de clases, en esta “escuela” se debe aprobar cada una de las materias; sino, tendrá que repetir el curso.
¡Qué interesante predicamento vive la humanidad! Aún no ha entendido qué tiene que aprender para desarrollar su ilimitada potencialidad.
Hay incontables formas de aprender; en la entrega anterior señalamos la lectura como una de ellas, aunque en muchos casos hay quienes leen pero no aprenden; otros han sido educados, algunos son instruidos y menos son receptores de educación e instrucción y adicionan su disposición en sumar estudio y experiencia.
Todo lo que el individuo aprende para mejorar su existencia es importante; sin embargo, dilata en identificar las lecciones básicas. Casi siempre da prioridad a la escolaridad sin reparar en las materias centrales que debe aprender para ganar eficientemente el “grado” evolutivo, que es el objetivo de la vida.
La sabiduría resultante de la transformación alcanzada por los Maestros nos deja claramente establecida la ruta del conocimiento a través de sus enseñanzas milenarias. Entonces, sería más expedido el aprendizaje si la reflexión y la decisión nuestras estuviesen fundamentadas en esas enseñanzas transmitidas, las cuales, además, han sido ratificadas por los estudiosos del Pensamiento y del Comportamiento Humano.
A continuación nos permitimos referirlas de manera sintetizada, por considerarlas de interés para todos/as.
El ser humano deberá aprender:
- A expandir la conciencia para conocer su esencia
- Sobre la vacuidad para vaciarse de los preconceptos
- A respirar para saber oxigenar su cuerpo y cuidar la salud
- A silenciarse para poder escuchar
- A flexibilizar para afrontar los cambios en su interior y a su alrededor
- Sobre la voluntad para apoyar sus determinaciones
- A cultivar la armonía para conservar en equilibrio la polaridad de sus energías
- A desapegarse para conocer la paz interna
- A confiar para mantener firmeza y seguridad en la espera
- Sobre la valentía para liberarse de todo temor
- A dar para recibir de los demás
- A aceptar para compartir la diversidad y las diferencias
- A cerrar los ojos para conseguir “ver”
- A prestar atención para estar consciente de sus actos
- A pensar y a perseverar para desarrollar el potencial creador.
En el proceso para lograr con efectividad las prácticas indicadas, el ser humano sólo tendrá que despojarse de la arrogancia y vivenciar el aprendizaje paso a paso, con humildad. Así, conocerá la Verdad, la Libertad, el Poder, y la verdadera felicidad.
¿Acaso habrá de anhelar más?... ... ...
¡Bendiciones!
“Quien por el aumento de sus conocimientos abre su espíritu y se disciplina mediante el ritual, no se apartará de la Vía”. Confucio.
lunes, 29 de septiembre de 2008
La lectura
A nuestro padre, por enseñarnos el valor de leer y qué leer.
Los escritos sobre temas históricos, místicos, míticos, económicos, sociales, políticos, culturales, poéticos, filosóficos, románticos, épicos, científicos, tecnológicos, de autoayuda, de ficción facilitan conocimiento respecto a los elementos que involucran la vida del ser humano y la lectura de ellos se puede realizar por múltiples medios: libros, periódicos, folletos, revistas, la Internet; estas vías permiten un acceso directo a todo tipo de información.
Ahora bien, cabría preguntarse ¿qué es lo que la mayoría de las personas lee?.
Generalmente el individuo elige lo que quiere leer conforme a sus intereses. Y en la lectura, similar a las aguas del río, aunque sea referente al mismo asunto se obtendrá enfoques tan distintos como distintas serán las personas que lo escriban.
Mucha gente justifica el no leer porque dice estar acuciada por la prisa, no dispone de tiempo para hacerlo. Para otros tantos la opción es la noticia sensacionalista, conflictiva, sombría, apocalíptica. Igual que quienes persiguen novedades de los “famosos” en relación a sus dramas, amoríos, éxitos, costumbres, adicciones. Y los menos, prefieren los temas que contribuyen a incrementar el conocimiento y el crecimiento personal.
El hábito diario de leer debería ser tempranamente enseñado y fomentado en el hogar porque apoya en la expansión de la conciencia y en el desarrollo humano, social e intelectual. Además, se considera la lectura como una herramienta de mejoramiento prácticamente indispensable.
Lo cierto es que, dependiendo de la búsqueda personal, la lectura puede proveer de el conocimiento y de la sabiduría de otros/as para la reflexión, para lograr mayor capacidad de entendimiento y empatía en la interacción humana, para comprender y estar en armonía con la Naturaleza, para ser buenos comunicadores, para conocer conceptos y experiencias de los demás que enriquezcan el aspecto cognoscitivo y las manifestaciones de humanidad
Si quiere verificar que lo que usted lee le favorece, sólo formúlese la siguiente pregunta: ¿Esto que estoy leyendo, me es útil?
¡Lea! Pondere los contenidos, aplique un buen criterio de selección. Interésese en leer un poco de todo y no solamente relativo a una materia o especialidad; eso le será más ventajoso.
Procure ser beneficiario/a de la información escrita que le posibilite extender su conocimiento, que repercuta en sus decisiones de vida y le motive a efectuar acciones positivas.
Leer puede resultar tan placentero como la compañía de un ser querido, ver una película relajante y bien hecha o gozar de un buen espectáculo artístico; una especie de terapia mental que le proporciona aprendizaje y disfrute.
Prefiera desarrollarse como un/a lector/a que, más que realizar un simple ejercicio intelectual, viva un maravilloso proceso de sensaciones con la lectura.
¡Lea! Le gustará.
¡Bendiciones!
“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Miguel de Cervantes
Los escritos sobre temas históricos, místicos, míticos, económicos, sociales, políticos, culturales, poéticos, filosóficos, románticos, épicos, científicos, tecnológicos, de autoayuda, de ficción facilitan conocimiento respecto a los elementos que involucran la vida del ser humano y la lectura de ellos se puede realizar por múltiples medios: libros, periódicos, folletos, revistas, la Internet; estas vías permiten un acceso directo a todo tipo de información.
Ahora bien, cabría preguntarse ¿qué es lo que la mayoría de las personas lee?.
Generalmente el individuo elige lo que quiere leer conforme a sus intereses. Y en la lectura, similar a las aguas del río, aunque sea referente al mismo asunto se obtendrá enfoques tan distintos como distintas serán las personas que lo escriban.
Mucha gente justifica el no leer porque dice estar acuciada por la prisa, no dispone de tiempo para hacerlo. Para otros tantos la opción es la noticia sensacionalista, conflictiva, sombría, apocalíptica. Igual que quienes persiguen novedades de los “famosos” en relación a sus dramas, amoríos, éxitos, costumbres, adicciones. Y los menos, prefieren los temas que contribuyen a incrementar el conocimiento y el crecimiento personal.
El hábito diario de leer debería ser tempranamente enseñado y fomentado en el hogar porque apoya en la expansión de la conciencia y en el desarrollo humano, social e intelectual. Además, se considera la lectura como una herramienta de mejoramiento prácticamente indispensable.
Lo cierto es que, dependiendo de la búsqueda personal, la lectura puede proveer de el conocimiento y de la sabiduría de otros/as para la reflexión, para lograr mayor capacidad de entendimiento y empatía en la interacción humana, para comprender y estar en armonía con la Naturaleza, para ser buenos comunicadores, para conocer conceptos y experiencias de los demás que enriquezcan el aspecto cognoscitivo y las manifestaciones de humanidad
Si quiere verificar que lo que usted lee le favorece, sólo formúlese la siguiente pregunta: ¿Esto que estoy leyendo, me es útil?
¡Lea! Pondere los contenidos, aplique un buen criterio de selección. Interésese en leer un poco de todo y no solamente relativo a una materia o especialidad; eso le será más ventajoso.
Procure ser beneficiario/a de la información escrita que le posibilite extender su conocimiento, que repercuta en sus decisiones de vida y le motive a efectuar acciones positivas.
Leer puede resultar tan placentero como la compañía de un ser querido, ver una película relajante y bien hecha o gozar de un buen espectáculo artístico; una especie de terapia mental que le proporciona aprendizaje y disfrute.
Prefiera desarrollarse como un/a lector/a que, más que realizar un simple ejercicio intelectual, viva un maravilloso proceso de sensaciones con la lectura.
¡Lea! Le gustará.
¡Bendiciones!
“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Miguel de Cervantes
lunes, 22 de septiembre de 2008
Flexibilidad
Vacío, flexible y fuerte son las características del bambú; dignas de emular por el ser humano.
En el tema “Vacuidad”, editado con anterioridad, hicimos alusión a la importancia del vacío; ahora nos referiremos a la flexibilidad como otro aspecto fundamental en la vida del ser humano.
Desde hace milenios, Maestros orientales enseñan que la flexibilidad es la capacidad para asumir con más conciencia los constantes cambios que se producen al interior de cada quien y en las condiciones de su alrededor, sin perder la armonía del ser.
La rigidez en el pensar, en el sentir y en el actuar genera dificultades en la realización de los distintos aspectos de la existencia. La rigidez está asociada a la obstinación, a la no aceptación de las diferencias, a los juicios de valoración, a las posturas arrogante o grave e intimidante; y muchas veces al deseo de castigar o de convertir a otro en un acólito.
Tales actitudes provocan batallas de egos, imposibilidad de crecimiento, envejecimiento, relaciones frustrantes, misantropía, infelicidad, bloqueo en el flujo de las energías.
Del mismo modo, un comportamiento rígido afecta a las instituciones cuando las expectativas de los directivos han sido trasgredidas y éstos no saben manejar con flexibilidad las diversas soluciones a considerar. “Si las normas son severas y difíciles no podrán ser permanentes”, sentencia el I Ching.
En cualquier estilo de vida, relación o actividad, mantenerse cerrados, muy articulados, aferrados a determinados conceptos, impide sortear los inconvenientes con vigor y creatividad.
Para transformar esas tendencias será preciso observar cómo actúa la energía femenina -el Yin-, la cualidad dúctil del agua, la función del colágeno en el cuerpo humano y hasta las formas de construcción empleadas por la ingeniería para obtener estructuras flexibles y resistentes.
El Tao Te King, lo expresa sabiamente así:
"Los hombres nacen blandos y elásticos;
muertos, son rígidos y duros.
Las plantas nacen tiernas y flexibles;
muertas, son quebradizas y secas.
Así pues, el que es rígido e inflexible
es discípulo de la muerte.
El que es blando y flexible
es discípulo de la vida".
Se debe aprender a incorporar la flexibilidad a la propia integridad de pensamiento, de sentimiento y de actitud. “Un hombre verdadero no es un hombre rígido, sino de una rectitud flexible”, señala Confucio.
Una mente joven es elástica, fluida, adaptable. Cuando se valora y se integra a la cotidianidad la flexibilidad y la disposición a ceder, equivale a una acción de fuerza y revierte el proceso de envejecimiento y aporta vitalidad.
!Sea accesible, cambie los paradigmas, ejercite la creatividad, modifique sus métodos controladores, abandone las viejas definiciones del poder, suelte, deje ir, crezca!
Aproveche la extraordinaria capacidad de transformación de la flexibilidad para que conozca el nuevo balance de poder que le proporcionará esa habilidad.
¡Bendiciones!
“En la vida no podemos evitar el cambio ni la pérdida, la libertad, la felicidad se encuentran en la flexibilidad y la naturalidad con que nos movemos a través del cambio”. Budismo
En el tema “Vacuidad”, editado con anterioridad, hicimos alusión a la importancia del vacío; ahora nos referiremos a la flexibilidad como otro aspecto fundamental en la vida del ser humano.
Desde hace milenios, Maestros orientales enseñan que la flexibilidad es la capacidad para asumir con más conciencia los constantes cambios que se producen al interior de cada quien y en las condiciones de su alrededor, sin perder la armonía del ser.
La rigidez en el pensar, en el sentir y en el actuar genera dificultades en la realización de los distintos aspectos de la existencia. La rigidez está asociada a la obstinación, a la no aceptación de las diferencias, a los juicios de valoración, a las posturas arrogante o grave e intimidante; y muchas veces al deseo de castigar o de convertir a otro en un acólito.
Tales actitudes provocan batallas de egos, imposibilidad de crecimiento, envejecimiento, relaciones frustrantes, misantropía, infelicidad, bloqueo en el flujo de las energías.
Del mismo modo, un comportamiento rígido afecta a las instituciones cuando las expectativas de los directivos han sido trasgredidas y éstos no saben manejar con flexibilidad las diversas soluciones a considerar. “Si las normas son severas y difíciles no podrán ser permanentes”, sentencia el I Ching.
En cualquier estilo de vida, relación o actividad, mantenerse cerrados, muy articulados, aferrados a determinados conceptos, impide sortear los inconvenientes con vigor y creatividad.
Para transformar esas tendencias será preciso observar cómo actúa la energía femenina -el Yin-, la cualidad dúctil del agua, la función del colágeno en el cuerpo humano y hasta las formas de construcción empleadas por la ingeniería para obtener estructuras flexibles y resistentes.
El Tao Te King, lo expresa sabiamente así:
"Los hombres nacen blandos y elásticos;
muertos, son rígidos y duros.
Las plantas nacen tiernas y flexibles;
muertas, son quebradizas y secas.
Así pues, el que es rígido e inflexible
es discípulo de la muerte.
El que es blando y flexible
es discípulo de la vida".
Se debe aprender a incorporar la flexibilidad a la propia integridad de pensamiento, de sentimiento y de actitud. “Un hombre verdadero no es un hombre rígido, sino de una rectitud flexible”, señala Confucio.
Una mente joven es elástica, fluida, adaptable. Cuando se valora y se integra a la cotidianidad la flexibilidad y la disposición a ceder, equivale a una acción de fuerza y revierte el proceso de envejecimiento y aporta vitalidad.
!Sea accesible, cambie los paradigmas, ejercite la creatividad, modifique sus métodos controladores, abandone las viejas definiciones del poder, suelte, deje ir, crezca!
Aproveche la extraordinaria capacidad de transformación de la flexibilidad para que conozca el nuevo balance de poder que le proporcionará esa habilidad.
¡Bendiciones!
“En la vida no podemos evitar el cambio ni la pérdida, la libertad, la felicidad se encuentran en la flexibilidad y la naturalidad con que nos movemos a través del cambio”. Budismo
lunes, 15 de septiembre de 2008
El abrazo
A: B y LA, por sus abrazos.
Uno de los gestos mas íntimos del ser humano es el abrazo. Al nacer alguien nos acoge en sus brazos y luego deseamos que igualmente la muerte nos sorprenda abrazados por alguno.
El abrazo apoya y amplía la intimidad de la maternidad, de la paternidad, de la fraternidad, de la amistad, de la sexualidad.
Cuando al abrazo es brindado de manera espontánea e incondicional no precisa de habilidad verbal ninguna porque revela una impecable expresión de amor, colocando a las personas a cero grado de separación.
El abrazo produce en el otro y en uno mismo efectos positivos. Afortunadamente también la ciencia contribuye a esclarecer algunos beneficios que aporta ese toque tan singular de las personas.
El abrazo se utiliza como tacto terapéutico. Se le atribuye posibilidades de reducir el dolor, la tensión y la ansiedad, estimular el bienestar emocional, incrementar la autoestima, alentar el altruismo, originar cambios fisiológicos efectivos calculables en quien lo da y en quien lo recibe.
El poder del abrazo desmantela la ira, el miedo, la soledad, la timidez; calma un corazón inquieto y atormentado; supera la inaccesibilidad emotiva y las barreras del resentimiento; procesa mejor las sensaciones, difumina el odio, comparte el sentir, transfiere energía.
El abrazo gratifica, comunica, consuela, enternece, enmienda. Proporciona compañía, calidez, protección. Manifiesta solidaridad, compasión, alegría, cercanía.
No habrá escasez en encontrar con quien ejercitar el abrazo; todavía hay muchos para quienes ser abrazados representa su única espera.
Abrazar puede ser un maravilloso encuentro espiritual; es vivir un episodio de especial epifanía donde el gozo resume los sentimientos, los pensamientos y los vocablos.
La elocuencia del abrazo magnifica su poder con la ausencia de palabras. Sus diálogos silentes están perfectamente estructurados.
¡Abrace! Así podrá sentir en usted y en el otro o la otra las sublimes vibraciones de amor y de luz de esta respuesta afectiva de invaluable dimensión.
¡Bendiciones!
“Y aunque no te alcancen mis brazos, aun así te abrazo”. Jo
Uno de los gestos mas íntimos del ser humano es el abrazo. Al nacer alguien nos acoge en sus brazos y luego deseamos que igualmente la muerte nos sorprenda abrazados por alguno.
El abrazo apoya y amplía la intimidad de la maternidad, de la paternidad, de la fraternidad, de la amistad, de la sexualidad.
Cuando al abrazo es brindado de manera espontánea e incondicional no precisa de habilidad verbal ninguna porque revela una impecable expresión de amor, colocando a las personas a cero grado de separación.
El abrazo produce en el otro y en uno mismo efectos positivos. Afortunadamente también la ciencia contribuye a esclarecer algunos beneficios que aporta ese toque tan singular de las personas.
El abrazo se utiliza como tacto terapéutico. Se le atribuye posibilidades de reducir el dolor, la tensión y la ansiedad, estimular el bienestar emocional, incrementar la autoestima, alentar el altruismo, originar cambios fisiológicos efectivos calculables en quien lo da y en quien lo recibe.
El poder del abrazo desmantela la ira, el miedo, la soledad, la timidez; calma un corazón inquieto y atormentado; supera la inaccesibilidad emotiva y las barreras del resentimiento; procesa mejor las sensaciones, difumina el odio, comparte el sentir, transfiere energía.
El abrazo gratifica, comunica, consuela, enternece, enmienda. Proporciona compañía, calidez, protección. Manifiesta solidaridad, compasión, alegría, cercanía.
No habrá escasez en encontrar con quien ejercitar el abrazo; todavía hay muchos para quienes ser abrazados representa su única espera.
Abrazar puede ser un maravilloso encuentro espiritual; es vivir un episodio de especial epifanía donde el gozo resume los sentimientos, los pensamientos y los vocablos.
La elocuencia del abrazo magnifica su poder con la ausencia de palabras. Sus diálogos silentes están perfectamente estructurados.
¡Abrace! Así podrá sentir en usted y en el otro o la otra las sublimes vibraciones de amor y de luz de esta respuesta afectiva de invaluable dimensión.
¡Bendiciones!
“Y aunque no te alcancen mis brazos, aun así te abrazo”. Jo
lunes, 8 de septiembre de 2008
Descansar
Por la dinámica cotidiana actual la gente se crea diversas excusas para justificar la hiperactividad y considera de índole secundaria descansar. Habrá que ver hasta dónde podrá llegarse con el vigor disponible; y peor aún cuando se ignoran las señales de advertencia. Es similar a la actitud del conductor que dice tener prisa y no tener tiempo para abastecer de combustible el vehículo.
El Yoga enseña que el descanso es tan importante como la acción. Si no se busca el equilibrio entre ambos se pierde fácilmente el entusiasmo para alcanzar cualquier objetivo propuesto. Pero hay más, mucho más.
La falta de un adecuado descanso afecta el humor, la memoria, la concentración, la productividad, la sexualidad, el aprendizaje; provoca tics nerviosos, tensiones musculares, inclinación al pesimismo y a la preocupación; disminuye la resistencia a los conflictos emocionales y a las enfermedades; reduce la eficiencia, la fortaleza y los días de vida, entre otras consecuencias.
Hay quienes tienen un complejo de “superman o mujer maravilla” creyendo que con una actividad incesante se impresiona, se prueba autosuficiencia, se intimida, se obtiene mayor éxito, se satisfacen las expectativas de otros. Y algunos desarrollan una adicción a la acción que los convierte en obsesivos/as y neuróticos/as situándolos en el camino de la fatiga y el colapso.
Los profesionales del tema entienden que la falta de descanso es una de las epidemias silenciosas que más daño causa, porque puede ser el umbral de posibles padecimientos como la depresión, las cardiopatías, la hipertensión o la baja de las defensas del sistema inmune.
Por lo visto, como todo acto de vida, es preciso aprender a descansar, y también enseñarles a los hijos y las hijas sobre eso para corregir los hábitos desordenados que han acogido a través del ejemplo o la permisividad de las figuras paterna y materna.
No nos referimos a la vida contemplativa, a la improductividad o a la vagancia, sino al equilibrio entre “tarea y descanso”. El ser humano no puede pretender hacer uso inadecuado de los componentes de su ser sin que haya efectos lamentables.
Es preciso estar conscientes respecto a la importancia del descanso para recuperar las energías vitales.
Descansar el cerebro, las emociones, la fuerza física para aprovechar mejor el potencial humano. Un sabio nos dice: “Un cuerpo incapaz de descansar revela una mente débil”. Y sabemos que el cerebro cansado turba el pensamiento.
De igual manera descanse de controlar, de complacer, de sobreproteger, de enojarse, de hablar, de mirar, porque puede pasar de una excesiva confianza en lo que puede hacer a una victimización de sí mismo/a.
El descanso puede prolongarle una vida sana y activa porque provee de poder creativo e incrementa la alegría y la efectividad.
No sea vacilante en concederse el descanso; demuestre un talante de clara prevención. Sea reverente con su vida, respete su ser, así podrá disfrutar más los resultados de sus logros.
¡Bendiciones!
“El descanso pertenece al trabajo como los párpados a los ojos”. R. Tagore
El Yoga enseña que el descanso es tan importante como la acción. Si no se busca el equilibrio entre ambos se pierde fácilmente el entusiasmo para alcanzar cualquier objetivo propuesto. Pero hay más, mucho más.
La falta de un adecuado descanso afecta el humor, la memoria, la concentración, la productividad, la sexualidad, el aprendizaje; provoca tics nerviosos, tensiones musculares, inclinación al pesimismo y a la preocupación; disminuye la resistencia a los conflictos emocionales y a las enfermedades; reduce la eficiencia, la fortaleza y los días de vida, entre otras consecuencias.
Hay quienes tienen un complejo de “superman o mujer maravilla” creyendo que con una actividad incesante se impresiona, se prueba autosuficiencia, se intimida, se obtiene mayor éxito, se satisfacen las expectativas de otros. Y algunos desarrollan una adicción a la acción que los convierte en obsesivos/as y neuróticos/as situándolos en el camino de la fatiga y el colapso.
Los profesionales del tema entienden que la falta de descanso es una de las epidemias silenciosas que más daño causa, porque puede ser el umbral de posibles padecimientos como la depresión, las cardiopatías, la hipertensión o la baja de las defensas del sistema inmune.
Por lo visto, como todo acto de vida, es preciso aprender a descansar, y también enseñarles a los hijos y las hijas sobre eso para corregir los hábitos desordenados que han acogido a través del ejemplo o la permisividad de las figuras paterna y materna.
No nos referimos a la vida contemplativa, a la improductividad o a la vagancia, sino al equilibrio entre “tarea y descanso”. El ser humano no puede pretender hacer uso inadecuado de los componentes de su ser sin que haya efectos lamentables.
Es preciso estar conscientes respecto a la importancia del descanso para recuperar las energías vitales.
Descansar el cerebro, las emociones, la fuerza física para aprovechar mejor el potencial humano. Un sabio nos dice: “Un cuerpo incapaz de descansar revela una mente débil”. Y sabemos que el cerebro cansado turba el pensamiento.
De igual manera descanse de controlar, de complacer, de sobreproteger, de enojarse, de hablar, de mirar, porque puede pasar de una excesiva confianza en lo que puede hacer a una victimización de sí mismo/a.
El descanso puede prolongarle una vida sana y activa porque provee de poder creativo e incrementa la alegría y la efectividad.
No sea vacilante en concederse el descanso; demuestre un talante de clara prevención. Sea reverente con su vida, respete su ser, así podrá disfrutar más los resultados de sus logros.
¡Bendiciones!
“El descanso pertenece al trabajo como los párpados a los ojos”. R. Tagore
lunes, 1 de septiembre de 2008
Resentimiento
Con el análisis de la conducta humana ha quedado demostrado que el resentimiento registra sólo experiencias negativas al individuo, como también que está asociado al dolor y a la falta de autoestima.
En el devenir histórico de la humanidad, el resentimiento a llevado a dilatar los conflictos, a buscar venganza y a perpetuar la separación. En las personas, además, les provoca enfermedad.
Filosofías espirituales y religiones señalan la existencia del Espíritu como esencia y vínculo de toda la creación, y a ese espíritu la mayoría le nombra “Dios”. Por ser así, no habrá que debatir el enfoque de la siguiente reflexión.
Sin restar valor a las causas científicas del comportamiento humano determinadas por los conocedores, nuestro énfasis se coloca en el “desconocimiento de quiénes somos y qué nos une”, considerado la raíz de cualquier emoción dañina que se experimente, ya sea odio, envidia, miedo, resentimiento.
De las respuestas a esos dos cuestionamientos se desprenden importantes mensajes de los Maestros. No es posible conocer la presencia de Dios en el otro/a y al mismo tiempo resentir porque ese conocimiento y ese sentimiento se excluyen mutuamente. “El que dice que ama Dios y no ama a su hermano, es un mentiroso”, es la sentencia en 1-Juan 4, 20.
De igual modo se debe reflexionar sobre el porqué un individuo lastima a su semejante con palabras, actos, interpretaciones u omisiones. Es cierto que muchas veces los agravios proceden de la soberbia, de la incomprensión, de la irritación, pero generalmente provienen de la inseguridad, de la confusión y fundamentalmente de la angustia.
¿Alguna vez ha pensado en lo que pudo estar sintiendo la persona en el momento de actuar de forma insensible con usted? ¿Ha olvidado que toda reacción calificada como hiriente se expresa por la incapacidad de manejar el pensar y el sentir? ¿Por qué prefiere permanecer atado/a al resentimiento y separado/a de quien, como usted, es un conducto del Poder Supremo? ¿Ha reflexionado sobre la elección que ha hecho?
Estar entrampado/a en el resentimiento significa vivir en una situación restrictiva y perjudicial para la salud de la mente, de las emociones y de el cuerpo físico. Lo relevante es su vinculación con el Espíritu de Dios que habita en el otro, y la ternura, la solidaridad, el abrazo que usted puede dar y recibir del ser humano a quien está rechazando.
Aunque crea que alguien actuó de manera equivocada con usted, muéstrele su compasión y ofrézcale una interacción apoyada en la empatía. Enseñe y aprenda. No se resista a tomar la iniciativa. “Quien enciende una luz, es el primero en iluminarse”, afirma el Maestro.
Tal vez haya que platicar y compartir el sentir de cada uno/a, pero habrá de hacerse desde la auténtica disposición de “perdonar y olvidar” porque es el remedio que sana del resentimiento, es la curación de los pensamientos, de los sentimientos y de las actitudes. El “perdón y el olvido” tienen la fuerza de trasmutar todo pesar a tranquilidad interna.
La inteligencia es para lograr la paz y vivir en paz con nosotros y con los demás. Si destina el terreno para sembrar discordia, enemistad, indeferencia, hostilidad, eso será lo que recogerá. “La siembra es espontánea, pero la cosecha es obligatoria“, advierte el Maestro.
El discurso utilizado para justificar el resentimiento queda invalidado con el conocimiento. Cuando reconocemos nuestra conexión en el Espíritu no nos ofendemos y no juzgamos. Nos libramos de toda influencia perniciosa ajena al estado de gracia que representa la armonía en nosotros y con los otro/s.
¡Es imperdible el goce que provoca liberar el resentimiento! ¡Compruébelo!
¡Bendiciones!
“Aprende a dejar ir las cosas. Esa es la clave de la felicidad”. Buda
En el devenir histórico de la humanidad, el resentimiento a llevado a dilatar los conflictos, a buscar venganza y a perpetuar la separación. En las personas, además, les provoca enfermedad.
Filosofías espirituales y religiones señalan la existencia del Espíritu como esencia y vínculo de toda la creación, y a ese espíritu la mayoría le nombra “Dios”. Por ser así, no habrá que debatir el enfoque de la siguiente reflexión.
Sin restar valor a las causas científicas del comportamiento humano determinadas por los conocedores, nuestro énfasis se coloca en el “desconocimiento de quiénes somos y qué nos une”, considerado la raíz de cualquier emoción dañina que se experimente, ya sea odio, envidia, miedo, resentimiento.
De las respuestas a esos dos cuestionamientos se desprenden importantes mensajes de los Maestros. No es posible conocer la presencia de Dios en el otro/a y al mismo tiempo resentir porque ese conocimiento y ese sentimiento se excluyen mutuamente. “El que dice que ama Dios y no ama a su hermano, es un mentiroso”, es la sentencia en 1-Juan 4, 20.
De igual modo se debe reflexionar sobre el porqué un individuo lastima a su semejante con palabras, actos, interpretaciones u omisiones. Es cierto que muchas veces los agravios proceden de la soberbia, de la incomprensión, de la irritación, pero generalmente provienen de la inseguridad, de la confusión y fundamentalmente de la angustia.
¿Alguna vez ha pensado en lo que pudo estar sintiendo la persona en el momento de actuar de forma insensible con usted? ¿Ha olvidado que toda reacción calificada como hiriente se expresa por la incapacidad de manejar el pensar y el sentir? ¿Por qué prefiere permanecer atado/a al resentimiento y separado/a de quien, como usted, es un conducto del Poder Supremo? ¿Ha reflexionado sobre la elección que ha hecho?
Estar entrampado/a en el resentimiento significa vivir en una situación restrictiva y perjudicial para la salud de la mente, de las emociones y de el cuerpo físico. Lo relevante es su vinculación con el Espíritu de Dios que habita en el otro, y la ternura, la solidaridad, el abrazo que usted puede dar y recibir del ser humano a quien está rechazando.
Aunque crea que alguien actuó de manera equivocada con usted, muéstrele su compasión y ofrézcale una interacción apoyada en la empatía. Enseñe y aprenda. No se resista a tomar la iniciativa. “Quien enciende una luz, es el primero en iluminarse”, afirma el Maestro.
Tal vez haya que platicar y compartir el sentir de cada uno/a, pero habrá de hacerse desde la auténtica disposición de “perdonar y olvidar” porque es el remedio que sana del resentimiento, es la curación de los pensamientos, de los sentimientos y de las actitudes. El “perdón y el olvido” tienen la fuerza de trasmutar todo pesar a tranquilidad interna.
La inteligencia es para lograr la paz y vivir en paz con nosotros y con los demás. Si destina el terreno para sembrar discordia, enemistad, indeferencia, hostilidad, eso será lo que recogerá. “La siembra es espontánea, pero la cosecha es obligatoria“, advierte el Maestro.
El discurso utilizado para justificar el resentimiento queda invalidado con el conocimiento. Cuando reconocemos nuestra conexión en el Espíritu no nos ofendemos y no juzgamos. Nos libramos de toda influencia perniciosa ajena al estado de gracia que representa la armonía en nosotros y con los otro/s.
¡Es imperdible el goce que provoca liberar el resentimiento! ¡Compruébelo!
¡Bendiciones!
“Aprende a dejar ir las cosas. Esa es la clave de la felicidad”. Buda
lunes, 25 de agosto de 2008
Vejez (2 de 2)
Luego de transformar la percepción respecto al envejecimiento, deberá proseguir la firmeza en la decisión de adoptar las sugerencias de los expertos en el tema. Nada sustituirá tal firmeza para lograr efectividad en los resultados que se quieran.
A seguidas presentamos las indicaciones por considerarlas beneficiosas para usted.
· Tenga presente que hay pensamientos, emociones y alimentos tóxicos que provocan envejecimiento y entropía.
· Brinde sentimientos de amor, perdón y compasión; son exposiciones espirituales de alto valor existencial.
· Sea flexible en sus pensamientos y sus actitudes porque le permite mayor adaptación a los cambios de la Humanidad y de la Naturaleza. Aplique la enseñanza budista de: “dejar ir”.
· Aprenda a respirar. Practique la relajación y mejor aún la meditación que proporciona paz interior e incrementa la energía. Es imprescindible el reposo consciente y silenciar la mente.
· Realice ejercicios físicos. La inactividad produce debilidad, reduce la masa muscular y aumenta la acumulación de grasa. Los ejercicios proveen de vitalidad y dinamismo, y le será muy beneficioso si en ellos incluye el yoga, el uso de mancuernas y las flexiones.
· Duerma 6 u 8 horas todas las noches. El sueño reparador es la base del bienestar mental y físico.
· Reduzca el consumo de grasa animal y opte por una abundante ingesta de cereales integrales, frutas y verduras frescas, los cuales son alimentos que renuevan y revitalizan el cuerpo.
· Si tiene pareja mantenga activa su sexualidad; ésta es energía sagrada. Igualmente, bese, abrace, acaricie; los toques afectivos rejuvenecen.
· Practique el Dar y el Recibir. El I Ching nos señala que: “La vida es un constante proceso de aprendizaje, y todos somos alumnos en unos terrenos y maestros en otros”.
· Evada patrones habituales y el estrés prolongado. Adquiera nuevos conocimientos, investigue, extienda la imaginación, lea, ría, baile, sea espontáneo/a. “Somos como niños recién nacidos, nuestra fuerza es la fuerza de crecer”, dice Tagore.
Cuide su mente y su cuerpo que son expresiones del amor y la energía Creadora.
A modo de ilustración vale citar algunos adultos mayores ejemplos de vitalidad, creatividad, dinamismo y capacidad para expandir las posibilidades humanas: El Tintoretto pintó El Paraíso a los 74 años; Emmanuel Kant a los 70 años escribió Antropología y metafísica de las éticas y conflicto de las facultades; León Tolstói escribía novelas a los 70 años; Giuseppe Verdi a los 74 años produjo su obra Otello, a los 80 Falstaff y a los 85 el famoso Ave María, el Stabat Mater y su Te Deum; Jean Baptiste Lamarck a los 78 años completó su gran trabajo zoológico La historia natural de los invertebrados; a los 80 años Miguel ángel continuaba esculpiendo y Goethe terminó Fausto; Leonardo da Vinci dibujaba bosquejos a los 60 años; Tiziano pintó la Batalla de Lepanto a los 98 años; el comodoro Vanderbilt entre los 70 y 83 años sumó a su fortuna casi 100 millones de dólares y en 2005 Katsusuke Yanagisawa de 71 años ascendió al monte Everest.
Piense en esto. El guión de su vida usted todavía lo está escribiendo. Siendo así, reorganice su forma de vivir y realice la maravillosa combinación bizarra de la experiencia y la sensatez que aportan los años y la biología de la juventud.
Potencie su energía. Cree nuevos y fecundos episodios de vida. Sin dudas, eso se traducirá en salud, aprendizaje y disfrute.
¡Bendiciones!
“Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado”. Proverbio chino
A seguidas presentamos las indicaciones por considerarlas beneficiosas para usted.
· Tenga presente que hay pensamientos, emociones y alimentos tóxicos que provocan envejecimiento y entropía.
· Brinde sentimientos de amor, perdón y compasión; son exposiciones espirituales de alto valor existencial.
· Sea flexible en sus pensamientos y sus actitudes porque le permite mayor adaptación a los cambios de la Humanidad y de la Naturaleza. Aplique la enseñanza budista de: “dejar ir”.
· Aprenda a respirar. Practique la relajación y mejor aún la meditación que proporciona paz interior e incrementa la energía. Es imprescindible el reposo consciente y silenciar la mente.
· Realice ejercicios físicos. La inactividad produce debilidad, reduce la masa muscular y aumenta la acumulación de grasa. Los ejercicios proveen de vitalidad y dinamismo, y le será muy beneficioso si en ellos incluye el yoga, el uso de mancuernas y las flexiones.
· Duerma 6 u 8 horas todas las noches. El sueño reparador es la base del bienestar mental y físico.
· Reduzca el consumo de grasa animal y opte por una abundante ingesta de cereales integrales, frutas y verduras frescas, los cuales son alimentos que renuevan y revitalizan el cuerpo.
· Si tiene pareja mantenga activa su sexualidad; ésta es energía sagrada. Igualmente, bese, abrace, acaricie; los toques afectivos rejuvenecen.
· Practique el Dar y el Recibir. El I Ching nos señala que: “La vida es un constante proceso de aprendizaje, y todos somos alumnos en unos terrenos y maestros en otros”.
· Evada patrones habituales y el estrés prolongado. Adquiera nuevos conocimientos, investigue, extienda la imaginación, lea, ría, baile, sea espontáneo/a. “Somos como niños recién nacidos, nuestra fuerza es la fuerza de crecer”, dice Tagore.
Cuide su mente y su cuerpo que son expresiones del amor y la energía Creadora.
A modo de ilustración vale citar algunos adultos mayores ejemplos de vitalidad, creatividad, dinamismo y capacidad para expandir las posibilidades humanas: El Tintoretto pintó El Paraíso a los 74 años; Emmanuel Kant a los 70 años escribió Antropología y metafísica de las éticas y conflicto de las facultades; León Tolstói escribía novelas a los 70 años; Giuseppe Verdi a los 74 años produjo su obra Otello, a los 80 Falstaff y a los 85 el famoso Ave María, el Stabat Mater y su Te Deum; Jean Baptiste Lamarck a los 78 años completó su gran trabajo zoológico La historia natural de los invertebrados; a los 80 años Miguel ángel continuaba esculpiendo y Goethe terminó Fausto; Leonardo da Vinci dibujaba bosquejos a los 60 años; Tiziano pintó la Batalla de Lepanto a los 98 años; el comodoro Vanderbilt entre los 70 y 83 años sumó a su fortuna casi 100 millones de dólares y en 2005 Katsusuke Yanagisawa de 71 años ascendió al monte Everest.
Piense en esto. El guión de su vida usted todavía lo está escribiendo. Siendo así, reorganice su forma de vivir y realice la maravillosa combinación bizarra de la experiencia y la sensatez que aportan los años y la biología de la juventud.
Potencie su energía. Cree nuevos y fecundos episodios de vida. Sin dudas, eso se traducirá en salud, aprendizaje y disfrute.
¡Bendiciones!
“Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado”. Proverbio chino
miércoles, 20 de agosto de 2008
Vejez (1 de 2)
La mayoría de las personas siente miedo a envejecer, y las ideas preconcebidas que tiene sobre el envejecimiento les origina una errada conducta para manejar el proceso. Usualmente, suspende las actividades que impliquen crecimiento personal, realiza tareas rutinarias que cada día demandan menos intervención de los atributos mentales y físicos, vive desarropando nostalgias, necesita de una constante validación de que todavía puede “servir para hacer algo”, llegando así a un deplorable anquilosamiento.
Los entendidos en el tema de la senectud se refieren a los tres tipos de edades establecidas para el ser humano: la cronológica (el registro de los años desde el nacimiento), la biológica (la medida del cómo funcionan los sistemas fisiológicos) y la psicológica (la experiencia subjetiva acerca de cuán viejo/a se siente el individuo).
También, los resultados de los estudios realizados en los diversos aspectos del envejecimiento les permiten a los investigadores afirmar que para evitar o retrasar o revertir este proceso debe tomarse en cuenta la percepción que se tiene de la vejez, la actitud mental, el reemplazo de hábitos dañinos, el desarrollo de la flexibilidad, la ofrenda del amor y de la compasión, el entusiasmo, la alimentación sana, la respiración correcta, los ejercicios físicos y las actividades creativas. Así como, mantener activa la sexualidad, obtener nuevos conocimientos y eludir pensamientos, sentimientos y actitudes tóxicos.
Pero, ¿acaso no son esas las mismas observaciones a las cuales todas las personas deben prestar atención desde la juventud? Entonces, ¿qué es lo que en la vejez se puede hacer y qué es lo que no se puede hacer?
Evidentemente, es preciso cambiar el paradigma de la conciencia respecto a envejecer, comprendiendo el funcionamiento del sistema cuerpo/mente que involucra la percepción y la esencia del ser, porque los estudios, además, indican que el envejecimiento depende de las expectativas: si se espera que la capacidad mental y física disminuya o si se espera rejuvenecer y vivir más tiempo; lo que se piense y cómo se actúe será la experiencia.
Sobre la etapa de la adultez mayor el Lie Tse expresa que: "...Estamos más pacíficos y en armonía con nosotros mismos. Las convenciones sociales y las influencias externas tienen menos efecto sobre nosotros... la persona mayor sin duda alguna es mas fiel a sí misma que cuando era joven”
En la siguiente y última entrega sobre este tema, señalaremos las recomendaciones de los especialistas en facilitarle al individuo una mejor vivencia de sumar años de vida.
Continuará...
¡Bendiciones
Los entendidos en el tema de la senectud se refieren a los tres tipos de edades establecidas para el ser humano: la cronológica (el registro de los años desde el nacimiento), la biológica (la medida del cómo funcionan los sistemas fisiológicos) y la psicológica (la experiencia subjetiva acerca de cuán viejo/a se siente el individuo).
También, los resultados de los estudios realizados en los diversos aspectos del envejecimiento les permiten a los investigadores afirmar que para evitar o retrasar o revertir este proceso debe tomarse en cuenta la percepción que se tiene de la vejez, la actitud mental, el reemplazo de hábitos dañinos, el desarrollo de la flexibilidad, la ofrenda del amor y de la compasión, el entusiasmo, la alimentación sana, la respiración correcta, los ejercicios físicos y las actividades creativas. Así como, mantener activa la sexualidad, obtener nuevos conocimientos y eludir pensamientos, sentimientos y actitudes tóxicos.
Pero, ¿acaso no son esas las mismas observaciones a las cuales todas las personas deben prestar atención desde la juventud? Entonces, ¿qué es lo que en la vejez se puede hacer y qué es lo que no se puede hacer?
Evidentemente, es preciso cambiar el paradigma de la conciencia respecto a envejecer, comprendiendo el funcionamiento del sistema cuerpo/mente que involucra la percepción y la esencia del ser, porque los estudios, además, indican que el envejecimiento depende de las expectativas: si se espera que la capacidad mental y física disminuya o si se espera rejuvenecer y vivir más tiempo; lo que se piense y cómo se actúe será la experiencia.
Sobre la etapa de la adultez mayor el Lie Tse expresa que: "...Estamos más pacíficos y en armonía con nosotros mismos. Las convenciones sociales y las influencias externas tienen menos efecto sobre nosotros... la persona mayor sin duda alguna es mas fiel a sí misma que cuando era joven”
En la siguiente y última entrega sobre este tema, señalaremos las recomendaciones de los especialistas en facilitarle al individuo una mejor vivencia de sumar años de vida.
Continuará...
¡Bendiciones
jueves, 7 de agosto de 2008
Virtudes y defectos
Las actuaciones de los seres pensantes son efecto de las características de su humanidad denominadas “Virtudes y Defectos”.
El camino de aprendizaje que el individuo realiza tiene como fin primordial desarrollar el potencial humano para lograr el mejoramiento de los pensamientos, los sentimientos y las acciones. Es decir, que en la vida todos somos estudiantes aprendiendo a ser mejores personas.
Por tal razón, resulta lamentable observar la actitud de alguien que no se corrige porque no reconoce sus faltas, sin embargo, con facilidad señala las carencias a otros.
Las palabras del Maestro Jesús nos simplifican la reflexión: “Por qué ves la pelusa en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decir a tu hermano: Déjame sacarte esa pelusa del ojo, teniendo tú una viga en el tuyo? Hipócrita, sácate primero la viga que tienes en el ojo y así verás mejor para sacar la pelusa del ojo de tu hermano.” Mt.7-3, 4, 5
Hay personas que para resaltar los defectos de los demás lo hacen con crueldad deliberada utilizando un lenguaje agudo, críptico o directo. Quien recurre a dicha forma para indicar a otros sus fallas está evidenciando inseguridad o se siente amenazado /a y está a la defensiva o pretende minimizar o desviar la atención de los propios errores o quizá está expresando con sutileza su inaceptación a las diferencias. Estas personas son las que ven “el vaso medio vacío”, y del árbol de navidad sólo distinguen las “tres bombillas apagadas” entre las restantes cien que iluminan.
Igualmente, en la conducta de muchos protagonistas de las distintas instancias de la sociedad se revela la costumbre de subrayar las insuficiencias de la gente. Y los medios de comunicación son canales efectivos para reproducir comentarios y opiniones que eclipsan las bondades personales o de algún grupo organizado.
También es ineficaz descalificarse por las equivocaciones. Con relación a esto el Maestro dice que: “...El sabio no las padece porque las reconoce y las corrige”. Y respecto a este punto de reflexión Confucio manifiesta lo siguiente: “Ser incapaz de cultivar la virtud, o de profundizar en lo que he aprendido, (...) o de corregir mis defectos. Estas son las cosas por las que me preocupo.”
Conforme nos conocemos y desplegamos la potencialidad humana, albergamos mejores sentimientos hacia nosotros mismos y hacia los demás.
Es lamentable que por inconciencia muchos sean proclives a recrearse destacando solamente las deficiencias de otros.
Las críticas sinceras y constructivas son significativas contribuciones que nos ayudan a analizar y mejorar nuestro proceder. Pero las críticas insensibles representan una agresión pasiva porque, en cualquier ocasión, la honestidad sin sensibilidad es hostilidad.
Todos los seres humanos tienen virtudes y defectos, por eso nadie puede establecer parámetros de perfección humana. El hombre y la mujer habrán de alcanzar esa perfección a través del proceso evolutivo de su humanidad.
Entonces, la decisión diligente deberá ser expandir la conciencia sobre el potencial de bien humano para cumplir el objetivo fundamental de la existencia: evolucionar.
¡Bendiciones!
“Has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse”. Don Quijote, II,42
El camino de aprendizaje que el individuo realiza tiene como fin primordial desarrollar el potencial humano para lograr el mejoramiento de los pensamientos, los sentimientos y las acciones. Es decir, que en la vida todos somos estudiantes aprendiendo a ser mejores personas.
Por tal razón, resulta lamentable observar la actitud de alguien que no se corrige porque no reconoce sus faltas, sin embargo, con facilidad señala las carencias a otros.
Las palabras del Maestro Jesús nos simplifican la reflexión: “Por qué ves la pelusa en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decir a tu hermano: Déjame sacarte esa pelusa del ojo, teniendo tú una viga en el tuyo? Hipócrita, sácate primero la viga que tienes en el ojo y así verás mejor para sacar la pelusa del ojo de tu hermano.” Mt.7-3, 4, 5
Hay personas que para resaltar los defectos de los demás lo hacen con crueldad deliberada utilizando un lenguaje agudo, críptico o directo. Quien recurre a dicha forma para indicar a otros sus fallas está evidenciando inseguridad o se siente amenazado /a y está a la defensiva o pretende minimizar o desviar la atención de los propios errores o quizá está expresando con sutileza su inaceptación a las diferencias. Estas personas son las que ven “el vaso medio vacío”, y del árbol de navidad sólo distinguen las “tres bombillas apagadas” entre las restantes cien que iluminan.
Igualmente, en la conducta de muchos protagonistas de las distintas instancias de la sociedad se revela la costumbre de subrayar las insuficiencias de la gente. Y los medios de comunicación son canales efectivos para reproducir comentarios y opiniones que eclipsan las bondades personales o de algún grupo organizado.
También es ineficaz descalificarse por las equivocaciones. Con relación a esto el Maestro dice que: “...El sabio no las padece porque las reconoce y las corrige”. Y respecto a este punto de reflexión Confucio manifiesta lo siguiente: “Ser incapaz de cultivar la virtud, o de profundizar en lo que he aprendido, (...) o de corregir mis defectos. Estas son las cosas por las que me preocupo.”
Conforme nos conocemos y desplegamos la potencialidad humana, albergamos mejores sentimientos hacia nosotros mismos y hacia los demás.
Es lamentable que por inconciencia muchos sean proclives a recrearse destacando solamente las deficiencias de otros.
Las críticas sinceras y constructivas son significativas contribuciones que nos ayudan a analizar y mejorar nuestro proceder. Pero las críticas insensibles representan una agresión pasiva porque, en cualquier ocasión, la honestidad sin sensibilidad es hostilidad.
Todos los seres humanos tienen virtudes y defectos, por eso nadie puede establecer parámetros de perfección humana. El hombre y la mujer habrán de alcanzar esa perfección a través del proceso evolutivo de su humanidad.
Entonces, la decisión diligente deberá ser expandir la conciencia sobre el potencial de bien humano para cumplir el objetivo fundamental de la existencia: evolucionar.
¡Bendiciones!
“Has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse”. Don Quijote, II,42
lunes, 28 de julio de 2008
Amistad
Alguien dijo que: “Tener un amigo /a es tener un tesoro”. También creemos eso.
Con el sentimiento de Amistad el ser humano produce una de las más estimables relaciones. Y aunque no hay un concepto único sobre las peculiaridades de la misma, algunos criterios sobre ella son aceptados por la generalidad.
La amistad está separada de juicios, imposiciones, reproches, expectativas, simulaciones, indiferencia, sofismas, execraciones, artimañas, animosidad, puniciones, recelos.
Lo primero que caracteriza dicha conexión es la actitud incondicional. Es una ofrenda que tiene la posibilidad de desplegar ilimitadas habilidades para mostrar confianza, solidaridad, lealtad, colaboración, perdón, compasión, sinceridad, honestidad.
Este nexo respalda sin exigencia, facilita o solicita sin oportunismo, retribuye sin adulación, acompaña sin invadir, es cómplice de la dicha sin quebrantar el honor y flexible sin perder la integridad. Respeta pero discrepa, expresa la verdad pero no desune, ama pero no posee.
En la amistad se escucha, comparte, concierta, enseña, aprende. Se puede ejercitar el silencio, la palabra, la destreza epistolar, la empatía, la presencia que no involucra dependencia, la ausencia que no admite el olvido.
En diversas ocasiones, a través de la intuición o del sistema sensorial, el individuo desarrolla un nivel de identificación con el otro que le permite descifrarle los pensamientos y las emociones.
Los poderosos aspectos vinculantes de la amistad lo configuran las particulares manifestaciones del espíritu, como también aptitudes y actitudes similares o complementarias de la estructura humana de cada quien.
Cultivarla es una verdadera suerte de preferencia.
¿Y sabe qué? Si más allá de lazos sanguíneos e intensidad o cercanía de trato nos relacionáramos con todas las personas teniendo como base este vínculo, seguramente las relaciones humanas universales fueran, en mucho, más productivas y evolutivas.
¿Usted brinda y recibe afecto con esta calidad y tales cualidades?
La Amistad es de alto valor existencial y para todos es posible experimentarla. Es el resultado de vivir una vida capaz de generar semejante tesoro.
¡Bendiciones!
“En tu rostro veo el mapa del honor, la verdad y la lealtad”. W. Shakespeare
Con el sentimiento de Amistad el ser humano produce una de las más estimables relaciones. Y aunque no hay un concepto único sobre las peculiaridades de la misma, algunos criterios sobre ella son aceptados por la generalidad.
La amistad está separada de juicios, imposiciones, reproches, expectativas, simulaciones, indiferencia, sofismas, execraciones, artimañas, animosidad, puniciones, recelos.
Lo primero que caracteriza dicha conexión es la actitud incondicional. Es una ofrenda que tiene la posibilidad de desplegar ilimitadas habilidades para mostrar confianza, solidaridad, lealtad, colaboración, perdón, compasión, sinceridad, honestidad.
Este nexo respalda sin exigencia, facilita o solicita sin oportunismo, retribuye sin adulación, acompaña sin invadir, es cómplice de la dicha sin quebrantar el honor y flexible sin perder la integridad. Respeta pero discrepa, expresa la verdad pero no desune, ama pero no posee.
En la amistad se escucha, comparte, concierta, enseña, aprende. Se puede ejercitar el silencio, la palabra, la destreza epistolar, la empatía, la presencia que no involucra dependencia, la ausencia que no admite el olvido.
En diversas ocasiones, a través de la intuición o del sistema sensorial, el individuo desarrolla un nivel de identificación con el otro que le permite descifrarle los pensamientos y las emociones.
Los poderosos aspectos vinculantes de la amistad lo configuran las particulares manifestaciones del espíritu, como también aptitudes y actitudes similares o complementarias de la estructura humana de cada quien.
Cultivarla es una verdadera suerte de preferencia.
¿Y sabe qué? Si más allá de lazos sanguíneos e intensidad o cercanía de trato nos relacionáramos con todas las personas teniendo como base este vínculo, seguramente las relaciones humanas universales fueran, en mucho, más productivas y evolutivas.
¿Usted brinda y recibe afecto con esta calidad y tales cualidades?
La Amistad es de alto valor existencial y para todos es posible experimentarla. Es el resultado de vivir una vida capaz de generar semejante tesoro.
¡Bendiciones!
“En tu rostro veo el mapa del honor, la verdad y la lealtad”. W. Shakespeare
lunes, 21 de julio de 2008
Salud
Habitualmente comenzamos a prestar atención al tema de la salud en los períodos de la adolescencia y la adultez, motivados por la apariencia personal o por síntomas o evidencias de alguna enfermedad corporal.
Sin embargo, es preferible entender lo siguiente. La Salud es una unidad que incluye mente, sentimiento, alimentación, descanso. De hecho, los pensamientos y las emociones negativas ocasionan enfermedades tan lesivas como cualquier disfunción biológica. Es equívoco apartar los componentes involucrados en ella.
Dada la dinámica actual en las acciones diarias, considerar irrelevante brindar el cuidado apropiado a cada una de las partes que la conforman, podría colocar a la persona en una situación potencialmente precaria. Requeriría tiempo y recursos mayores para mantenerla. Por cuanto, igual que en todo, se precisa de conocimiento y entrenamiento.
Entonces, una decisión atinada será actuar con sentido de prevención; de la misma manera que se hace con las finanzas y demás aspectos de la vida.
Significa evitar apegarse, controlar, juzgar, intrigar, resentir, odiar, atropellar. Dejar fuera el orgullo, la actividad incesante, la interacción tóxica y cualquier adicción.
Todo lo que se puede comer es bueno. Para su provecho sólo dependerá de qué cantidad y cómo lo consuma; sin olvidar tomar suficiente agua.
El buen humor, la flexibilidad, el entusiasmo, la generosidad, el reposo, un adecuado manejo de la respiración y frecuentes cuotas de silencio, funcionan como placebos para la salud de los seres humanos. Reducen notablemente las tensiones, favorecen los procesos productivos y mejoran el vivir.
La práctica de estos hábitos bien puede ser amalgamada con cierto ideal de estética corporal, sin que degenere en patología el propósito de tener una salud integral.
Ejecute sus determinaciones paso a paso. Sustituya la displicencia por la disciplina personal; le ayudará a desmantelar las excusas.
La sanidad de los pensamientos, sentimientos y el cuerpo físico, constituyen los canales para expresar nuestra espiritualidad y los dones de nuestra humanidad.
Decida tratarse con respeto. Usted es fundamentalmente energía y un ser humano no es sistemático en ganar energía. Asuma con firmeza la responsabilidad de cuidarse porque, más que la suma de años, esto le aporta calidad, disfrute y felicidad a su vida.
Y eso, posiblemente, es lo que desea. ¿Verdad?
¡Bendiciones!
“Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar en el futuro las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle”. Sócrates
Sin embargo, es preferible entender lo siguiente. La Salud es una unidad que incluye mente, sentimiento, alimentación, descanso. De hecho, los pensamientos y las emociones negativas ocasionan enfermedades tan lesivas como cualquier disfunción biológica. Es equívoco apartar los componentes involucrados en ella.
Dada la dinámica actual en las acciones diarias, considerar irrelevante brindar el cuidado apropiado a cada una de las partes que la conforman, podría colocar a la persona en una situación potencialmente precaria. Requeriría tiempo y recursos mayores para mantenerla. Por cuanto, igual que en todo, se precisa de conocimiento y entrenamiento.
Entonces, una decisión atinada será actuar con sentido de prevención; de la misma manera que se hace con las finanzas y demás aspectos de la vida.
Significa evitar apegarse, controlar, juzgar, intrigar, resentir, odiar, atropellar. Dejar fuera el orgullo, la actividad incesante, la interacción tóxica y cualquier adicción.
Todo lo que se puede comer es bueno. Para su provecho sólo dependerá de qué cantidad y cómo lo consuma; sin olvidar tomar suficiente agua.
El buen humor, la flexibilidad, el entusiasmo, la generosidad, el reposo, un adecuado manejo de la respiración y frecuentes cuotas de silencio, funcionan como placebos para la salud de los seres humanos. Reducen notablemente las tensiones, favorecen los procesos productivos y mejoran el vivir.
La práctica de estos hábitos bien puede ser amalgamada con cierto ideal de estética corporal, sin que degenere en patología el propósito de tener una salud integral.
Ejecute sus determinaciones paso a paso. Sustituya la displicencia por la disciplina personal; le ayudará a desmantelar las excusas.
La sanidad de los pensamientos, sentimientos y el cuerpo físico, constituyen los canales para expresar nuestra espiritualidad y los dones de nuestra humanidad.
Decida tratarse con respeto. Usted es fundamentalmente energía y un ser humano no es sistemático en ganar energía. Asuma con firmeza la responsabilidad de cuidarse porque, más que la suma de años, esto le aporta calidad, disfrute y felicidad a su vida.
Y eso, posiblemente, es lo que desea. ¿Verdad?
¡Bendiciones!
“Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar en el futuro las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle”. Sócrates
lunes, 14 de julio de 2008
El egoísmo
El aprecio a sí mismo es benéfico al desarrollo humano y es una respuesta de gratitud a la Creación.
Lo único a tener en cuenta es que la línea divisoria entre la valoración espiritual y humana y el egoísmo, esté evidenciada, ya que éste, por supuesto, no conduce a una autoestima saludable.
“Liberar el egoísmo” resume la misión personal de cada uno de nosotros. Ese sentimiento es terreno fértil para cultivar deseos, apegos, soberbia, abuso, culto a la personalidad. La parte insana del individuo; y más cuando no se aprende a manejarlo.
Las patéticas reacciones del ego descontrolado y arrasador fácilmente llegan a manifestarse con categoría búdica sobre todo lo que encuentre en su curso de colisión. No respeta condición de semejanza, lazos afectivos, ni intereses colectivos.
Quien no sabe gobernar tal emoción despliega una conducta separatista que le provoca sufrimiento y soledad. Vive tratando de capturar la atención y cree que el otro debe estar en constante disposición de acariciarle el ego; porque si no recibe lo que quiere se siente maltratado.
Prepara o demanda un escenario de vida pensado por una persona insegura que necesita satisfacer su necesidad de público, aplausos, palabras laudatorias, retribuciones.
Sus soliloquios suelen ser desde la posición defensiva: “No puedo hacer nada al respecto. Estoy ocupado /a. Eso no es asunto mío. Por qué habría de hacerlo. No tengo tiempo”. Se muestra remiso a ofrecer ayuda, prefiere diferirla; y si lo hace, generalmente es con una actitud espuria.
Dicho comportamiento no le facilita la reflexión ni contribuye a su mejoramiento.
“Dios, libérame de mi mismo para poder complacerte”, decía Miguel Angel.
Permanentemente debemos velar las expresiones del ego. Buscar el equilibrio. Comenzar sustituyendo esos monólogos por unos que reflejen la subordinación de la personalidad a nuestra espiritualidad.
El individuo no puede recorrer el camino pretendiendo ser reverenciado por su careta. Deberá develar el verdadero rostro como ventana de su esencia.
Nacimos para ejercitarnos en la práctica del Dar y Recibir. No en el egoísmo.
Es cierto que usted es un ser único y merecedor, pero recuerde que todos los demás también lo son.
¡Bendiciones!
“De un hombre ( o mujer), observa su manera de actuar y las razones que lo mueven. Observa además qué le hace sentirse bien. De este modo lo conocerás”. Confucio
Lo único a tener en cuenta es que la línea divisoria entre la valoración espiritual y humana y el egoísmo, esté evidenciada, ya que éste, por supuesto, no conduce a una autoestima saludable.
“Liberar el egoísmo” resume la misión personal de cada uno de nosotros. Ese sentimiento es terreno fértil para cultivar deseos, apegos, soberbia, abuso, culto a la personalidad. La parte insana del individuo; y más cuando no se aprende a manejarlo.
Las patéticas reacciones del ego descontrolado y arrasador fácilmente llegan a manifestarse con categoría búdica sobre todo lo que encuentre en su curso de colisión. No respeta condición de semejanza, lazos afectivos, ni intereses colectivos.
Quien no sabe gobernar tal emoción despliega una conducta separatista que le provoca sufrimiento y soledad. Vive tratando de capturar la atención y cree que el otro debe estar en constante disposición de acariciarle el ego; porque si no recibe lo que quiere se siente maltratado.
Prepara o demanda un escenario de vida pensado por una persona insegura que necesita satisfacer su necesidad de público, aplausos, palabras laudatorias, retribuciones.
Sus soliloquios suelen ser desde la posición defensiva: “No puedo hacer nada al respecto. Estoy ocupado /a. Eso no es asunto mío. Por qué habría de hacerlo. No tengo tiempo”. Se muestra remiso a ofrecer ayuda, prefiere diferirla; y si lo hace, generalmente es con una actitud espuria.
Dicho comportamiento no le facilita la reflexión ni contribuye a su mejoramiento.
“Dios, libérame de mi mismo para poder complacerte”, decía Miguel Angel.
Permanentemente debemos velar las expresiones del ego. Buscar el equilibrio. Comenzar sustituyendo esos monólogos por unos que reflejen la subordinación de la personalidad a nuestra espiritualidad.
El individuo no puede recorrer el camino pretendiendo ser reverenciado por su careta. Deberá develar el verdadero rostro como ventana de su esencia.
Nacimos para ejercitarnos en la práctica del Dar y Recibir. No en el egoísmo.
Es cierto que usted es un ser único y merecedor, pero recuerde que todos los demás también lo son.
¡Bendiciones!
“De un hombre ( o mujer), observa su manera de actuar y las razones que lo mueven. Observa además qué le hace sentirse bien. De este modo lo conocerás”. Confucio
lunes, 7 de julio de 2008
La meditación
Relajación. Reflexión. Meditación.
En las últimas décadas Occidente ha estado demostrando mayor interés en estos conceptos.
La relajación es favorecida por terapeutas para obtener algún grado de quietud mental y corporal, y facilita la pérdida de tensiones originadas por los afanes diarios.
La reflexión es un llamado de atención, que puede ser individual y /o de los diversos sectores sociales, cuando se trata de corregir una problemática que afecta a la persona o la comunidad. Efectuarla mejora la actitud hacia el bienestar y los actos de vida, y contribuye al desarrollo humano.
La Meditación no es ni la una ni la otra; pero puede lograr los resultados de ambas. En Oriente se emplea desde hace más de 3,000 años; y existen varios métodos para realizarla. Unos provienen directamente de las antiguas tradiciones y otros, posteriormente creados, se fundamentan en ellas.
La práctica de la Meditación ha sido objeto de múltiples estudios y experimentos científicos, y las evidencias confirman parte de sus numerosos beneficios. Como potenciales para uso terapéuticos o preventivos se menciona que: “proporciona una extraordinaria concentración, es una vía para llegar al más alto nivel de abstracción; contrarresta los mecanismos cerebrales vinculados al estrés; produce anticuerpos; puede domesticar la amígdala, un área del cerebro conectada con el recuerdo del miedo”.
También, “disminuye la propensión al enfado, frustraciones o impacto por los acontecimientos; provoca un cambio de comportamiento en las personas hacia estados de calma y felicidad. Está relacionada a la transformación de percepción de la realidad y a estimular los procesos de conciencia”.
De las más significativas investigaciones y pruebas se conocen las hechas por científicos al Dalai Lama y un grupo de expertos meditadores, quienes se ofrecieron para que la ciencia pudiese tener mayor información respecto a los efectos de la Meditación.
Igualmente, la ejecutada a mediados del 1993 en Washington, EE.UU. por 4,000 voluntarios procedentes de 100 países, los cuales, en meditación colectiva de prolongadas sesiones al día, consiguieron el descenso de un 25% en el porcentaje de asesinatos de dicha Ciudad.
El autor de Inteligencia Emocional, D. Goleman, señala :“Lo importante es que la meditación cambia la base de las emociones... Nuestros resultados indican que tiene efectos biológicos. Produce cambios en el cerebro asociados a emociones más positivas y mejoras en la función inmune”
Las manifestaciones ratifican que la expansión de las energías espirituales proporciona salud y fortalece nuestra mente, sentimientos y cuerpo físico. Eleva la calidad de vida, y por consiguiente la capacidad para afrontar los eventos con determinación.
La Meditación no es un proceso racional, lógico o analítico. La Meditación sencillamente es silencio. Desconexión. Silenciar la palabra. Acallar la mente y las emociones. Es la unión con el Todo. La silente estadía en el Paraíso interior. Como dijo el Maestro: “El camino hacia el Silencio es la meditación. La Meditación es silencio. Y el Silencio es la ausencia de ego”.
Cualquiera meditación es provechosa. Las modalidades son accesibles a todas las personas sin necesidad de profesar ninguna creencia. Sólo que lo obtenido será consecuencia de la disposición y disciplina del meditador /a.
¡Bendiciones!
"La ciencia puede desvelar que ciertas técnicas podrían ayudar a distinguir los por qué de una vida feliz o una miserable, pero la comprensión profunda de la naturaleza de la mente sólo puede alcanzarse a través de la meditación... Los científicos pueden saber todo sobre el cerebro, pero algunos niveles de conciencia no están limitados a este órgano.” Dalai Lama
Nota:
Si por nuestra vía quiere conocer algún método para practicarla, por favor, escríbanos al correo electrónico reflexionespolaris@gmail.com
Con alegría le atenderemos.
En las últimas décadas Occidente ha estado demostrando mayor interés en estos conceptos.
La relajación es favorecida por terapeutas para obtener algún grado de quietud mental y corporal, y facilita la pérdida de tensiones originadas por los afanes diarios.
La reflexión es un llamado de atención, que puede ser individual y /o de los diversos sectores sociales, cuando se trata de corregir una problemática que afecta a la persona o la comunidad. Efectuarla mejora la actitud hacia el bienestar y los actos de vida, y contribuye al desarrollo humano.
La Meditación no es ni la una ni la otra; pero puede lograr los resultados de ambas. En Oriente se emplea desde hace más de 3,000 años; y existen varios métodos para realizarla. Unos provienen directamente de las antiguas tradiciones y otros, posteriormente creados, se fundamentan en ellas.
La práctica de la Meditación ha sido objeto de múltiples estudios y experimentos científicos, y las evidencias confirman parte de sus numerosos beneficios. Como potenciales para uso terapéuticos o preventivos se menciona que: “proporciona una extraordinaria concentración, es una vía para llegar al más alto nivel de abstracción; contrarresta los mecanismos cerebrales vinculados al estrés; produce anticuerpos; puede domesticar la amígdala, un área del cerebro conectada con el recuerdo del miedo”.
También, “disminuye la propensión al enfado, frustraciones o impacto por los acontecimientos; provoca un cambio de comportamiento en las personas hacia estados de calma y felicidad. Está relacionada a la transformación de percepción de la realidad y a estimular los procesos de conciencia”.
De las más significativas investigaciones y pruebas se conocen las hechas por científicos al Dalai Lama y un grupo de expertos meditadores, quienes se ofrecieron para que la ciencia pudiese tener mayor información respecto a los efectos de la Meditación.
Igualmente, la ejecutada a mediados del 1993 en Washington, EE.UU. por 4,000 voluntarios procedentes de 100 países, los cuales, en meditación colectiva de prolongadas sesiones al día, consiguieron el descenso de un 25% en el porcentaje de asesinatos de dicha Ciudad.
El autor de Inteligencia Emocional, D. Goleman, señala :“Lo importante es que la meditación cambia la base de las emociones... Nuestros resultados indican que tiene efectos biológicos. Produce cambios en el cerebro asociados a emociones más positivas y mejoras en la función inmune”
Las manifestaciones ratifican que la expansión de las energías espirituales proporciona salud y fortalece nuestra mente, sentimientos y cuerpo físico. Eleva la calidad de vida, y por consiguiente la capacidad para afrontar los eventos con determinación.
La Meditación no es un proceso racional, lógico o analítico. La Meditación sencillamente es silencio. Desconexión. Silenciar la palabra. Acallar la mente y las emociones. Es la unión con el Todo. La silente estadía en el Paraíso interior. Como dijo el Maestro: “El camino hacia el Silencio es la meditación. La Meditación es silencio. Y el Silencio es la ausencia de ego”.
Cualquiera meditación es provechosa. Las modalidades son accesibles a todas las personas sin necesidad de profesar ninguna creencia. Sólo que lo obtenido será consecuencia de la disposición y disciplina del meditador /a.
¡Bendiciones!
"La ciencia puede desvelar que ciertas técnicas podrían ayudar a distinguir los por qué de una vida feliz o una miserable, pero la comprensión profunda de la naturaleza de la mente sólo puede alcanzarse a través de la meditación... Los científicos pueden saber todo sobre el cerebro, pero algunos niveles de conciencia no están limitados a este órgano.” Dalai Lama
Nota:
Si por nuestra vía quiere conocer algún método para practicarla, por favor, escríbanos al correo electrónico reflexionespolaris@gmail.com
Con alegría le atenderemos.
lunes, 30 de junio de 2008
Libertad
¿Cómo puede un ser humano sentirse libre siendo absolutamente dependiente?
Parece que el concepto de libertad se reduce a no limitaciones de expresión, movilidad o posibilidad de disponer de afectos y bienes materiales.
Sin embargo, la reflexión nos lleva a otro punto.
No somos independientes, sino interdependientes. Pero hay más. La mayoría de los individuos está realizando su “vida” en función de las dependencias creadas. Veamos varios ejemplos.
Concibe el vehículo imprescindible para desplazarse a pocas cuadras. El teléfono lo lleva consigo hasta al baño. El perdón a sus errores está sujeto a la práctica religiosa que adopta. Considera que sin adulación no recibe beneficios. La agenda le es indispensable para recordar los compromisos. El reloj para vigilar el tiempo. El sicoanalista para controlar las emociones.
Precisa de recompensas para evitar la ansiedad. Aprobación para proseguir la acción. El periódico, la televisión y el Internet para informarse. El aire acondicionado para descansar. Una relación dominante para obtener seguridad. Complaciendo las expectativas de otros es que logra aceptación. Y su mundo se le derrumba si no satisface alguna necesidad.
Cualquier cosa lo convierte en víctima, ya sea por deseo o por apego. Por ello, inadvertidamente, transcurre la cotidianidad en una especie de encarcelamiento, esclavitud, entrampamiento. Mutilándose la vida. No alcanza a ver alternativas.
Y aunque se haya convertido en siervo /a de lo que tiene o quiere, proclama ser libre y perseguir felicidad.
Aún no distingue la facultad, de la libertad.
Arribando al Siglo XXI la dialéctica incrementa el ritmo. Pero lo que él /ella hace es incorporar al día a día, nuevas necesidades y más dependencias.
Le falta comprender el sentido veraz de la autodeterminación, que es: desprenderse. Desentramparse del no puedo vivir sin... ... Perder el miedo a no tener... ...
Aprender a vivir sin apegarse a nada, para poder tenerlo todo.
Lo demás, es un espejismo de libertad.
¡Bendiciones!
Le dijo el Maestro: “Eres como el condenado que se siente orgulloso de la amplitud de su celda” A. de Mello
Parece que el concepto de libertad se reduce a no limitaciones de expresión, movilidad o posibilidad de disponer de afectos y bienes materiales.
Sin embargo, la reflexión nos lleva a otro punto.
No somos independientes, sino interdependientes. Pero hay más. La mayoría de los individuos está realizando su “vida” en función de las dependencias creadas. Veamos varios ejemplos.
Concibe el vehículo imprescindible para desplazarse a pocas cuadras. El teléfono lo lleva consigo hasta al baño. El perdón a sus errores está sujeto a la práctica religiosa que adopta. Considera que sin adulación no recibe beneficios. La agenda le es indispensable para recordar los compromisos. El reloj para vigilar el tiempo. El sicoanalista para controlar las emociones.
Precisa de recompensas para evitar la ansiedad. Aprobación para proseguir la acción. El periódico, la televisión y el Internet para informarse. El aire acondicionado para descansar. Una relación dominante para obtener seguridad. Complaciendo las expectativas de otros es que logra aceptación. Y su mundo se le derrumba si no satisface alguna necesidad.
Cualquier cosa lo convierte en víctima, ya sea por deseo o por apego. Por ello, inadvertidamente, transcurre la cotidianidad en una especie de encarcelamiento, esclavitud, entrampamiento. Mutilándose la vida. No alcanza a ver alternativas.
Y aunque se haya convertido en siervo /a de lo que tiene o quiere, proclama ser libre y perseguir felicidad.
Aún no distingue la facultad, de la libertad.
Arribando al Siglo XXI la dialéctica incrementa el ritmo. Pero lo que él /ella hace es incorporar al día a día, nuevas necesidades y más dependencias.
Le falta comprender el sentido veraz de la autodeterminación, que es: desprenderse. Desentramparse del no puedo vivir sin... ... Perder el miedo a no tener... ...
Aprender a vivir sin apegarse a nada, para poder tenerlo todo.
Lo demás, es un espejismo de libertad.
¡Bendiciones!
Le dijo el Maestro: “Eres como el condenado que se siente orgulloso de la amplitud de su celda” A. de Mello
lunes, 23 de junio de 2008
Hablar
Hablar es una valiosa capacidad. Pero, igual que la mente, es potencialmente de uso paradójico.
Puede ser empleada para exponer sentimientos y pensamientos, construir o destruir vías de comunicación, proyectar esperanzas e infortunios. Sirve para lo uno o lo otro con la misma efectividad sin importar la intención.
A través de ella se dialoga, enseña, consuela, enaltece, nutre, explica, comparte, estimula, acepta, bendice. Se expresa amor, perdón, alegría, cortesía, buenos deseos.
También se lastima, condiciona, intimida, miente, rechaza, insulta, juzga, intriga, denigra, ironiza, anatematiza. Se manifiesta arrogancia, intolerancia, insensibilidad, grosería.
Valdría revisar qué tanto es utilizada la palabra de manera fútil o inapropiada. Porque con hablar, hablar y hablar se resulta extenuante y abrumador, aun en la erudición. Hay que aprender “a decir lo que es necesario, a quienes es necesario y cuando es necesario”.
Muchos empiezan a parlotear antes de pensar, dejando que el vocablo tome sus decisiones. O hablan a gritos como si fuesen artefactos de anuncios públicos. O se la pasan hablando a... hablando de... sin hablar con... O, simplemente, porque no tienen nada importante que decir. A eso se refirió el cantautor Atahualpa Yupanqui al señalar: “Los ríos que son profundos, lo que no tienen es ruido, bulla, innecesaria algarabía”.
Hablar por hablar puede, entre otras cosas: echar a perder la disposición de flexibilizar, desencadenar conflictos, tocar la zona de vulnerabilidad de alguien, vilipendiar una relación, desmantelar instancias de comprensión.
¡Aprenda a callar! Evite ser muy gregario /a con la palabrería y buscar la maestría de repetir habladurías.
El decir de más es otra forma de despilfarrar tiempo y energía y casi siempre es causa de disgustos y disensiones.
Capturar los especiales momentos del silencio es disfrutar de un verdadero tesoro. ¡Procúrelo!
¡Bendiciones!
“Y ese que habla tanto está completamente hueco; ya sabes que el cántaro vacío es el que más suena. R. Tagore
Puede ser empleada para exponer sentimientos y pensamientos, construir o destruir vías de comunicación, proyectar esperanzas e infortunios. Sirve para lo uno o lo otro con la misma efectividad sin importar la intención.
A través de ella se dialoga, enseña, consuela, enaltece, nutre, explica, comparte, estimula, acepta, bendice. Se expresa amor, perdón, alegría, cortesía, buenos deseos.
También se lastima, condiciona, intimida, miente, rechaza, insulta, juzga, intriga, denigra, ironiza, anatematiza. Se manifiesta arrogancia, intolerancia, insensibilidad, grosería.
Valdría revisar qué tanto es utilizada la palabra de manera fútil o inapropiada. Porque con hablar, hablar y hablar se resulta extenuante y abrumador, aun en la erudición. Hay que aprender “a decir lo que es necesario, a quienes es necesario y cuando es necesario”.
Muchos empiezan a parlotear antes de pensar, dejando que el vocablo tome sus decisiones. O hablan a gritos como si fuesen artefactos de anuncios públicos. O se la pasan hablando a... hablando de... sin hablar con... O, simplemente, porque no tienen nada importante que decir. A eso se refirió el cantautor Atahualpa Yupanqui al señalar: “Los ríos que son profundos, lo que no tienen es ruido, bulla, innecesaria algarabía”.
Hablar por hablar puede, entre otras cosas: echar a perder la disposición de flexibilizar, desencadenar conflictos, tocar la zona de vulnerabilidad de alguien, vilipendiar una relación, desmantelar instancias de comprensión.
¡Aprenda a callar! Evite ser muy gregario /a con la palabrería y buscar la maestría de repetir habladurías.
El decir de más es otra forma de despilfarrar tiempo y energía y casi siempre es causa de disgustos y disensiones.
Capturar los especiales momentos del silencio es disfrutar de un verdadero tesoro. ¡Procúrelo!
¡Bendiciones!
“Y ese que habla tanto está completamente hueco; ya sabes que el cántaro vacío es el que más suena. R. Tagore
lunes, 16 de junio de 2008
Polaridad
Fuerte y débil. Luz y oscuridad. Blanco y negro. Blando y duro. Negativo y positivo. Norte y sur. Lógica e intuición. Pensamiento y sentimiento. Actividad y descanso. Madre y padre. Cielo y tierra.
De la cultura oriental la conocemos por el concepto del Yin y el Yang, en la polaridad entre los elementos femenino y masculino existente en todas las áreas de la vida.
Son dos fuerzas universales con el mismo nivel de poder.
Respecto a este tema, entre el hombre y la mujer la discusión es recurrente. Cada uno, desde su posición reclama, crítica y descalifica. Esgrimen argumentos equívocos y engañosos para convencer de su “superioridad”.
El debate lo abarca todo: intuir, pensar y sentir. Inteligencia, vigor físico, capacidad para asumir responsabilidades familiares y domésticas, oportunidades de desarrollo académico, profesional y laboral, rol social y sexual y una larga lista de etcéteras.
¡Qué pérdida de tiempo!
Por ejemplo: suele interpretarse la “blandura” como “debilidad” femenina olvidando que también puede significar flexibilidad, apertura de mente y cuerpo. Como muestra, deténgase a observarla en acción en un maestro del Tai Chi o del Aikido.
El fundamento femenino Yin es soporte, recipiente, está vivo en todas las criaturas y en todo ser humano. De visión práctica, moderada y penetración suave. Permite el pleno desarrollo de las diversas cosas. Su potencia transformadora es gloriosa.
Asimismo, la energía masculina, llamada también Yang, equilibra la energía femenina. Está operante dentro y en nuestro alrededor. Da forma al mundo de acuerdo con el orden cósmico.
Enfoca las cosas con mayor exigencia y agresividad. Nos sirve para poner en marcha grandes proyectos y en la tranquilidad acumular vitalidad y desarrollar el carácter. Ofrenda sentido, iniciativa, dirección y chispa creativa a nuestra vida.
El conocimiento y la comprobación filosófica y científica están dadas. La dinámica de los opuestos nos brinda equilibrio. “Y los opuestos se atraen porque cada mitad puede ofrecer lo que la otra no tiene y necesita...”.
Deja claro la igualdad de sus poderes y la diferencia de sus cualidades.
Sin embargo, aún hay distancias que vencer. Los milenios no han sido suficientes para aprender. Y el ego de los individuos, hombres y mujeres, participantes en las estructuras sociales, políticas, militares, religiosas, desafortunadamente, no lo facilitan.
Evidentemente, los aportes de estos principios vitales son obviados. La batalla hombre-mujer es por otro tipo de “poder”. El que consiente sujeción y amedrentación.
Tenemos que modificar el pensamiento y la conducta. La única imposición deberá ser salvar tal situación obrando con humanidad.
Para lograr armonía en la relación entre sexos y con la naturaleza, es preciso utilizar ambos modos de actuar sin dar excesivo énfasis a ninguno de los dos. De lo contrario sólo se estará usando la mitad del potencial.
Aprecie los poderes de esta dos energías activas. Cese la exaltación de un polo y el descuido del otro.
La polaridad es una de las grandezas de la Creación; y ésta es... ... ... !perfecta!
¡Cada ser humano es un canal de expresión de esta maravillosa perfección!
¡Bendiciones!
“Todo en la Naturaleza está dividido, todo cuanto hay en ella constituye una mitad que otra cosa debe completar: espíritu y materia, hombre y mujer, subjetivo y objetivo, interior y exterior, superior e inferior, sí y no...
El sistema entero de las cosas está representado en todas sus partes. Hay en cada ser algo que nos recuerda el flujo y reflujo de las mareas oceánicas, el día y la noche, el hombre y la mujer”. I ching
De la cultura oriental la conocemos por el concepto del Yin y el Yang, en la polaridad entre los elementos femenino y masculino existente en todas las áreas de la vida.
Son dos fuerzas universales con el mismo nivel de poder.
Respecto a este tema, entre el hombre y la mujer la discusión es recurrente. Cada uno, desde su posición reclama, crítica y descalifica. Esgrimen argumentos equívocos y engañosos para convencer de su “superioridad”.
El debate lo abarca todo: intuir, pensar y sentir. Inteligencia, vigor físico, capacidad para asumir responsabilidades familiares y domésticas, oportunidades de desarrollo académico, profesional y laboral, rol social y sexual y una larga lista de etcéteras.
¡Qué pérdida de tiempo!
Por ejemplo: suele interpretarse la “blandura” como “debilidad” femenina olvidando que también puede significar flexibilidad, apertura de mente y cuerpo. Como muestra, deténgase a observarla en acción en un maestro del Tai Chi o del Aikido.
El fundamento femenino Yin es soporte, recipiente, está vivo en todas las criaturas y en todo ser humano. De visión práctica, moderada y penetración suave. Permite el pleno desarrollo de las diversas cosas. Su potencia transformadora es gloriosa.
Asimismo, la energía masculina, llamada también Yang, equilibra la energía femenina. Está operante dentro y en nuestro alrededor. Da forma al mundo de acuerdo con el orden cósmico.
Enfoca las cosas con mayor exigencia y agresividad. Nos sirve para poner en marcha grandes proyectos y en la tranquilidad acumular vitalidad y desarrollar el carácter. Ofrenda sentido, iniciativa, dirección y chispa creativa a nuestra vida.
El conocimiento y la comprobación filosófica y científica están dadas. La dinámica de los opuestos nos brinda equilibrio. “Y los opuestos se atraen porque cada mitad puede ofrecer lo que la otra no tiene y necesita...”.
Deja claro la igualdad de sus poderes y la diferencia de sus cualidades.
Sin embargo, aún hay distancias que vencer. Los milenios no han sido suficientes para aprender. Y el ego de los individuos, hombres y mujeres, participantes en las estructuras sociales, políticas, militares, religiosas, desafortunadamente, no lo facilitan.
Evidentemente, los aportes de estos principios vitales son obviados. La batalla hombre-mujer es por otro tipo de “poder”. El que consiente sujeción y amedrentación.
Tenemos que modificar el pensamiento y la conducta. La única imposición deberá ser salvar tal situación obrando con humanidad.
Para lograr armonía en la relación entre sexos y con la naturaleza, es preciso utilizar ambos modos de actuar sin dar excesivo énfasis a ninguno de los dos. De lo contrario sólo se estará usando la mitad del potencial.
Aprecie los poderes de esta dos energías activas. Cese la exaltación de un polo y el descuido del otro.
La polaridad es una de las grandezas de la Creación; y ésta es... ... ... !perfecta!
¡Cada ser humano es un canal de expresión de esta maravillosa perfección!
¡Bendiciones!
“Todo en la Naturaleza está dividido, todo cuanto hay en ella constituye una mitad que otra cosa debe completar: espíritu y materia, hombre y mujer, subjetivo y objetivo, interior y exterior, superior e inferior, sí y no...
El sistema entero de las cosas está representado en todas sus partes. Hay en cada ser algo que nos recuerda el flujo y reflujo de las mareas oceánicas, el día y la noche, el hombre y la mujer”. I ching
lunes, 9 de junio de 2008
Pertenencias
Mi hijo, mi casa, mi auto, mi amigo, mi trabajo, mi mujer o mi marido, mi jefe, mi país, mi empleado, mi dinero, mi, mi, mi... ...
Habrá que determinar si esta forma de expresión es simple retórica o responde a un sentido de pertenencia.
Es interesante observar que el ser humano nace sin nada y al morir tampoco necesita ni se lleva nada. Sin embargo, transita la vida apropiándose de todo. Desde las personas a las cuales se vincula hasta de los recursos naturales.
Innumerables son los que desarrollan celo, actitud de posesión y dominio, y prefieren a los dependientes.
Hay quienes, tras un falso significado de seguridad, recorren el camino acumulando objetos como símbolo de una vida afortunada.
Malgastan energía y tiempo en instituir estándares que les imponen a otros, haciendo elección por una desenfrenada consumición.
Muchos se vuelven proclives a elegir atajos que comprometen su integridad, y les es casi imposible separarse de la debilidad para crear lazos afectivos horizontales y comunicarse con los de su misma especie. Confunden las virtudes espirituales y humanas con los valores materiales
La mayoría clasifica el conocimiento, la raza, la ideología, la religión, las actividades, los lugares y demás, para establecer grupos de pertenencia.
El propósito de la existencia tendrá que ser revaluado. En algún momento la reflexión deberá conducir al despertar para, por lo menos, reducir el miedo, el dolor y la infelicidad. La manera de eliminar esto es renunciar a considerar como propiedad a las personas, medios o recursos que nos facilitan la vida.
Se trata de interactuar, utilizar, disfrutar, compartir y agradecer lo que disponemos, sin adueñarnos de ello. Así, frente a la falta lograremos trasmutar conscientemente la tristeza y evitar el sufrimiento.
Con lo que se trasciende es lo que se tiene. Entonces, la iniciativa será emprender la ruta de explorarse internamente para descubrir lo que está fuera de la ilusión. Dar atención a la verdadera pertenencia. Esa es la diferencia.
¡Bendiciones!
"No poseemos ni nuestro hogar, ni nuestros hijos, ni siquiera nuestro propio cuerpo. Sólo se nos dan por un tiempo corto para que los tratemos con cuidado y respeto”. Budismo
Habrá que determinar si esta forma de expresión es simple retórica o responde a un sentido de pertenencia.
Es interesante observar que el ser humano nace sin nada y al morir tampoco necesita ni se lleva nada. Sin embargo, transita la vida apropiándose de todo. Desde las personas a las cuales se vincula hasta de los recursos naturales.
Innumerables son los que desarrollan celo, actitud de posesión y dominio, y prefieren a los dependientes.
Hay quienes, tras un falso significado de seguridad, recorren el camino acumulando objetos como símbolo de una vida afortunada.
Malgastan energía y tiempo en instituir estándares que les imponen a otros, haciendo elección por una desenfrenada consumición.
Muchos se vuelven proclives a elegir atajos que comprometen su integridad, y les es casi imposible separarse de la debilidad para crear lazos afectivos horizontales y comunicarse con los de su misma especie. Confunden las virtudes espirituales y humanas con los valores materiales
La mayoría clasifica el conocimiento, la raza, la ideología, la religión, las actividades, los lugares y demás, para establecer grupos de pertenencia.
El propósito de la existencia tendrá que ser revaluado. En algún momento la reflexión deberá conducir al despertar para, por lo menos, reducir el miedo, el dolor y la infelicidad. La manera de eliminar esto es renunciar a considerar como propiedad a las personas, medios o recursos que nos facilitan la vida.
Se trata de interactuar, utilizar, disfrutar, compartir y agradecer lo que disponemos, sin adueñarnos de ello. Así, frente a la falta lograremos trasmutar conscientemente la tristeza y evitar el sufrimiento.
Con lo que se trasciende es lo que se tiene. Entonces, la iniciativa será emprender la ruta de explorarse internamente para descubrir lo que está fuera de la ilusión. Dar atención a la verdadera pertenencia. Esa es la diferencia.
¡Bendiciones!
"No poseemos ni nuestro hogar, ni nuestros hijos, ni siquiera nuestro propio cuerpo. Sólo se nos dan por un tiempo corto para que los tratemos con cuidado y respeto”. Budismo
lunes, 2 de junio de 2008
Vacuidad
“Alcanzar el vacío es la norma suprema”, refiere el Lie zi.
Pero, ¿qué es el vacío? ¿qué nos proporciona?
El pensamiento está condicionado por lo preconcebido. En consecuencia, las respuestas se dan compuestas por la preconcesión respecto a cualquier idea, intención, acción, solución, relación.
Einstein indicó: “No se puede resolver un problema con la misma mente que lo creó”.
Por eso, no es de extrañar que el ser humano sea reiterativo en vivir experiencias difíciles. Su espacio mental está repleto de elementos que obstruyen la claridad para obtener la eficiencia con el movimiento que permite la ocurrencia de los acontecimientos.
Es preciso limpiar la mente. Vaciarla. Cambiar el esquema. Llevar fuera percepciones, suposiciones, prejuicios, apegos, creencias, aseveraciones, especulaciones, sofismas, conclusiones.
Abrir un nuevo corredor para que fluya la energía del vacío que no admite valoración alguna. “El vacío es todopoderoso, porque lo puede contener todo”, señala Okakura Kakuzo.
Lo absoluto es el espíritu. La muerte es el indefectible hecho que precede la vida. Esas son las certezas. Lo otro, es una construcción del pensamiento.
Es tiempo de reconocer que la búsqueda de visión, realización y felicidad debe ser a través del reposo mental que conduce al vacío y éste facilita la plenitud, las acciones y la eficacia. Hay que dejar de diferir, evadir o ignorarlo. Hacer eso es como tratar de huir de la propia sombra.
El origen es la quietud; a ella ha de retornarse, porque conservarla es el “máximo principio”.
Efectuado el referido proceso, la tendencia será tomar decisiones diferentes y favorables, suspender la actitud de enjuiciar a los y lo demás, crear imágenes positivas para apoyar la formulación de las aspiraciones y poder persistir en una útil visualización activa que le mantendrá en estado vital frente a la vida.
Se aprenderá a superar las reacciones provocadas por un entendimiento inexacto, conociendo la verdadera dimensión del mismo en el proceso de creación.
¡Haga silencio! ¡Entrénese! La meditación es uno de los recursos conocidos y más comprobado.
Recuerde: no se sentirá mejor con lo que le haga a su cuerpo. Se sentirá mejor con lo que le haga a su mente. Esa es la transformación que le llevará al bienestar.
Lo que el “vacío” provee es la posibilidad de cambiar su pensamiento para modificar lo que usted denomina “realidad”.
“Bendiciones!
“Con la eficiencia de su vacío la mente-espíritu puede llegar a conocer tanto lo inmediato (lo que está sobre las cejas) como lo trascendente (lo que está más allá). Esa “eficiente vacuidad” le viene de que su naturaleza es el soplo vital y este es puro y armónico. Su vacuidad le permite recibir el conocimiento; su eficacia es la raíz del pensamiento...”
Del Lie zi
Pero, ¿qué es el vacío? ¿qué nos proporciona?
El pensamiento está condicionado por lo preconcebido. En consecuencia, las respuestas se dan compuestas por la preconcesión respecto a cualquier idea, intención, acción, solución, relación.
Einstein indicó: “No se puede resolver un problema con la misma mente que lo creó”.
Por eso, no es de extrañar que el ser humano sea reiterativo en vivir experiencias difíciles. Su espacio mental está repleto de elementos que obstruyen la claridad para obtener la eficiencia con el movimiento que permite la ocurrencia de los acontecimientos.
Es preciso limpiar la mente. Vaciarla. Cambiar el esquema. Llevar fuera percepciones, suposiciones, prejuicios, apegos, creencias, aseveraciones, especulaciones, sofismas, conclusiones.
Abrir un nuevo corredor para que fluya la energía del vacío que no admite valoración alguna. “El vacío es todopoderoso, porque lo puede contener todo”, señala Okakura Kakuzo.
Lo absoluto es el espíritu. La muerte es el indefectible hecho que precede la vida. Esas son las certezas. Lo otro, es una construcción del pensamiento.
Es tiempo de reconocer que la búsqueda de visión, realización y felicidad debe ser a través del reposo mental que conduce al vacío y éste facilita la plenitud, las acciones y la eficacia. Hay que dejar de diferir, evadir o ignorarlo. Hacer eso es como tratar de huir de la propia sombra.
El origen es la quietud; a ella ha de retornarse, porque conservarla es el “máximo principio”.
Efectuado el referido proceso, la tendencia será tomar decisiones diferentes y favorables, suspender la actitud de enjuiciar a los y lo demás, crear imágenes positivas para apoyar la formulación de las aspiraciones y poder persistir en una útil visualización activa que le mantendrá en estado vital frente a la vida.
Se aprenderá a superar las reacciones provocadas por un entendimiento inexacto, conociendo la verdadera dimensión del mismo en el proceso de creación.
¡Haga silencio! ¡Entrénese! La meditación es uno de los recursos conocidos y más comprobado.
Recuerde: no se sentirá mejor con lo que le haga a su cuerpo. Se sentirá mejor con lo que le haga a su mente. Esa es la transformación que le llevará al bienestar.
Lo que el “vacío” provee es la posibilidad de cambiar su pensamiento para modificar lo que usted denomina “realidad”.
“Bendiciones!
“Con la eficiencia de su vacío la mente-espíritu puede llegar a conocer tanto lo inmediato (lo que está sobre las cejas) como lo trascendente (lo que está más allá). Esa “eficiente vacuidad” le viene de que su naturaleza es el soplo vital y este es puro y armónico. Su vacuidad le permite recibir el conocimiento; su eficacia es la raíz del pensamiento...”
Del Lie zi
lunes, 26 de mayo de 2008
Aniversario
Hoy es 26 de mayo; fecha de nuestro aniversario.
Agradecidos en perfecta paz, manifestamos gratitud.
A Dios, Fuente Suprema de Energía Universal,
por la posibilidad que tenemos de
ensanchar el espíritu reflexionando,
para expresarnos y compartir a través de este canal.
A quienes leen, sugieren y han inspirado los temas editados.
En particular a M, por la especial colaboración que nos brinda
por medio de sus permanentes comentarios, opiniones y estímulos.
Aspiramos continuar acompañándoles en el proceso
de crecimiento y bienestar personal.
Muchas gracias, a todos,
por todo.
¡Bendiciones!
Agradecidos en perfecta paz, manifestamos gratitud.
A Dios, Fuente Suprema de Energía Universal,
por la posibilidad que tenemos de
ensanchar el espíritu reflexionando,
para expresarnos y compartir a través de este canal.
A quienes leen, sugieren y han inspirado los temas editados.
En particular a M, por la especial colaboración que nos brinda
por medio de sus permanentes comentarios, opiniones y estímulos.
Aspiramos continuar acompañándoles en el proceso
de crecimiento y bienestar personal.
Muchas gracias, a todos,
por todo.
¡Bendiciones!
lunes, 19 de mayo de 2008
Visión
Nuestra visión de la vida en mucho es reflejo del propio mundo interior. E incluye desde el cómo nos vemos y nuestros asuntos, hasta a los demás y el resto del mundo.
Habitualmente se establece una realidad guiados por las sensaciones, sin tomar en cuenta que éstas son como orificios a través de los cuales lo captado únicamente representa facciones de la dinámica exterior.
A esto le precede el cúmulo de impresiones negativas tempranamente conformadas por distorsiones de interpretación, generadas por la ausencia de una adecuada orientación.
Por cuanto, gran parte de lo que se tiene a la vista es una realidad fabricada de lo percibido. Diferentes aprehensiones originan opciones diversas que perturban y provocan ansiedad, y con ellas se erigen las imágenes de merecimiento, confianza, probabilidad, productividad, resultados.
“No vemos las cosas como son. Vemos las cosas como somos”, advierte el Talmud
Entonces, no serán los ojos, la percepción o la inteligencia sola lo que proporcionará una visión eficaz.
Es ver más allá de la apariencia.
Para iniciar el proceso correcto: “creer y luego ver”, es preciso un aprendizaje que revele la Visión como una declaración del poder del espíritu.
Creer en el potencial interno que permite la realización.
Evitar confundirse por los múltiples caminos u ofuscarse por las variadas posibilidades o tantear todas las alternativas.
Hay que aquietar la mente, observar y centrarse en una técnica de visualización. Cuidar de la integridad de los pensamientos para que estos puedan, de forma esperanzadora y consistente, apoyar la progresión involucrada.
No decimos que sea fácil; sino que funciona.
De hecho, cuando esto sucede se puede evaluar una notable disminución en los errores de juicio, las imposibilidades de logros, las deducciones equivocadas, la visión cínica del mundo.
Mantenerse como lo señalado en La Revolución de la Riqueza de A. Toffler: “Lúcidos pero optimistas, porque predicar pesimismo es uno de los modos más fáciles de disfrazarse de sabio”.
Por eso la Visión y la Felicidad están unidas.
¡Bendiciones!
“Si dejas que el agua turbia se asiente, se volverá clara. Si dejas que tu mente turbada se asiente, tu rumbo se hará claro también". Buda
Habitualmente se establece una realidad guiados por las sensaciones, sin tomar en cuenta que éstas son como orificios a través de los cuales lo captado únicamente representa facciones de la dinámica exterior.
A esto le precede el cúmulo de impresiones negativas tempranamente conformadas por distorsiones de interpretación, generadas por la ausencia de una adecuada orientación.
Por cuanto, gran parte de lo que se tiene a la vista es una realidad fabricada de lo percibido. Diferentes aprehensiones originan opciones diversas que perturban y provocan ansiedad, y con ellas se erigen las imágenes de merecimiento, confianza, probabilidad, productividad, resultados.
“No vemos las cosas como son. Vemos las cosas como somos”, advierte el Talmud
Entonces, no serán los ojos, la percepción o la inteligencia sola lo que proporcionará una visión eficaz.
Es ver más allá de la apariencia.
Para iniciar el proceso correcto: “creer y luego ver”, es preciso un aprendizaje que revele la Visión como una declaración del poder del espíritu.
Creer en el potencial interno que permite la realización.
Evitar confundirse por los múltiples caminos u ofuscarse por las variadas posibilidades o tantear todas las alternativas.
Hay que aquietar la mente, observar y centrarse en una técnica de visualización. Cuidar de la integridad de los pensamientos para que estos puedan, de forma esperanzadora y consistente, apoyar la progresión involucrada.
No decimos que sea fácil; sino que funciona.
De hecho, cuando esto sucede se puede evaluar una notable disminución en los errores de juicio, las imposibilidades de logros, las deducciones equivocadas, la visión cínica del mundo.
Mantenerse como lo señalado en La Revolución de la Riqueza de A. Toffler: “Lúcidos pero optimistas, porque predicar pesimismo es uno de los modos más fáciles de disfrazarse de sabio”.
Por eso la Visión y la Felicidad están unidas.
¡Bendiciones!
“Si dejas que el agua turbia se asiente, se volverá clara. Si dejas que tu mente turbada se asiente, tu rumbo se hará claro también". Buda
domingo, 11 de mayo de 2008
El día de hoy
Parecería que cada minuto del día lo tenemos comprometido. Las tareas diarias conducen a creer en la necesidad de prolongar el tiempo para cumplir con las responsabilidades asumidas. Pero lo mismo sucedería si pudiésemos disponer de más.
Conocemos los argumentos.
Tal vez algunos piensen que resultará nueva carga incorporar una actividad adicional en la saturada agenda.
Aun así, quisiéramos sugerir el intento.
Para su beneficio, hoy usted puede construir un día distinto.
Hoy puede comunicar a quien antes juró no contactar, elegir un mantra para aumentar su energía positiva, abrazar la empleada de la casa, admitir cuando se equivoque, permitirse recibir un masaje, ceder el paso vehicular, agradecer a la cajera del supermercado o preguntar a su pareja cómo se siente y detenerse a escuchar los detalles de la respuesta.
Hoy puede mirar a los ojos a un desconocido y sonreírle, atender el silencio de su hijo/a adolescente, evitar controversias con el supervisor o subalterno, comprarse un regalo, escribir un mensaje afectivo a la persona distante, aclarar situaciones pasadas generadoras de resentimientos o celebrar la decisión de hacer esto.
Los pequeños actos inusuales son insumo para desarrollar y fortalecer apreciados factores de la inteligencia emocional: autoestima, flexibilidad, empatía, optimismo. Además, posibilitan crecer en la aceptación, la compasión, la generosidad y la interacción humana.
Dando un paso a la vez introduzca gestos que repercutan en su bienestar y el de otro; para que el día cuente con rédito agregado.
Toda buena práctica facilita logros satisfactorios. De las relativas al tipo de acciones mencionadas usted será receptor/a de una gratificación existencial insospechada.
Y, ¿sabe qué?, como parte de la ecuación, el día de hoy también es oportuno para persuadir a alguien de realizar el suyo con semejante construcción.
¡Valore y diviértase en sus intentos!
¡Bendiciones!
“Si algo tiene que cambiar, tú lo cambias”. Cita budista
Conocemos los argumentos.
Tal vez algunos piensen que resultará nueva carga incorporar una actividad adicional en la saturada agenda.
Aun así, quisiéramos sugerir el intento.
Para su beneficio, hoy usted puede construir un día distinto.
Hoy puede comunicar a quien antes juró no contactar, elegir un mantra para aumentar su energía positiva, abrazar la empleada de la casa, admitir cuando se equivoque, permitirse recibir un masaje, ceder el paso vehicular, agradecer a la cajera del supermercado o preguntar a su pareja cómo se siente y detenerse a escuchar los detalles de la respuesta.
Hoy puede mirar a los ojos a un desconocido y sonreírle, atender el silencio de su hijo/a adolescente, evitar controversias con el supervisor o subalterno, comprarse un regalo, escribir un mensaje afectivo a la persona distante, aclarar situaciones pasadas generadoras de resentimientos o celebrar la decisión de hacer esto.
Los pequeños actos inusuales son insumo para desarrollar y fortalecer apreciados factores de la inteligencia emocional: autoestima, flexibilidad, empatía, optimismo. Además, posibilitan crecer en la aceptación, la compasión, la generosidad y la interacción humana.
Dando un paso a la vez introduzca gestos que repercutan en su bienestar y el de otro; para que el día cuente con rédito agregado.
Toda buena práctica facilita logros satisfactorios. De las relativas al tipo de acciones mencionadas usted será receptor/a de una gratificación existencial insospechada.
Y, ¿sabe qué?, como parte de la ecuación, el día de hoy también es oportuno para persuadir a alguien de realizar el suyo con semejante construcción.
¡Valore y diviértase en sus intentos!
¡Bendiciones!
“Si algo tiene que cambiar, tú lo cambias”. Cita budista
lunes, 5 de mayo de 2008
Felicidad
En la historia de la humanidad la felicidad sigue siendo una utopía hacia la que se camina en una incesante búsqueda, sin saber qué se busca.
Comúnmente las definiciones de ella son ambiguas, filosóficas o materialistas.
Presente en los anhelos de todo ser humano, es infrecuente, sin embargo, reflexionar sobre esta palabra incontablemente pronunciada.
Su manifestación es considerada inconstante. Por eso, tratar de obtenerla provoca esperanza y también el temor de lograrla y luego ser más infeliz al perderla.
Lo aprendido ha sido, supuestamente, conseguirla dependiendo, responsabilizando o requiriendo a otro o de otro para ser feliz. Igual, a través de la inteligencia, sumando conocimiento, demostrando capacidad; o poseyendo pareja, propiedades materiales, título académico, una posición social y demás pertenencias que quiera.
Actuar bajo el argumento del “lo seré cuando”: termine la casa de mis sueños, me gradué, consiga empleo, me case, instale mi negocio, tenga hijos, gane más dinero, compre el vehículo último modelo, me divorcie, me acepten, no tenga que trabajar, reduzca o aumente de peso corporal... ... Cuando suceda tal o cual evento en su vida.
El permanente posponer sentirse feliz. Siendo así, habría que revisar hasta que punto usted está encajonado en sus propios conceptos sobre la felicidad.
Ahora bien, le solicitamos brindar atención al siguiente proceso; del todo diferente.
Practique esto. Aquiétese; mantenga el reposo interior. Reconozca su potencial espiritual y humano; confíe en sí mismo, cultive una disposición positiva y sea agradecido /a por lo que recibe de la Vida.
Ese estado de paz, comprensión y gratitud le servirá de ariete para despejar el camino. Entonces, con más facilidad articulará su proyecto, elegirá su misión, superará dificultades y alcanzará sus propósitos.
Podrá permitirse experimentar felicidad o deprimirse porque estará en condición de controlar sus deseos, emociones y acciones. Y cualquier situación la calificará como lo que es: aprendizaje, no infortunio.
¡Esa es la alquimia que deberá realizar! ¡Compruébelo!
Ganar, perder, caerse y levantarse, es parte del entrenamiento. Para tocar el piano, tiene que aprender a tocarlo.
Ch’en Tu-hsiu, señala: “A lo largo de su vida todo individuo debe dedicar sus esfuerzos a sembrar felicidad y disfrutarla”.
Sí, el ser humano fue creado para sentirse feliz.
Primero, es la paz interna, y luego todas las cosas externas aparecen.
Procure, pues, vivir, transmitir y atraer más felicidad.
¡Bendiciones!
“Una persona feliz no es una persona en determinadas circunstancias, sino con determinadas actitudes”. H. Downs
Comúnmente las definiciones de ella son ambiguas, filosóficas o materialistas.
Presente en los anhelos de todo ser humano, es infrecuente, sin embargo, reflexionar sobre esta palabra incontablemente pronunciada.
Su manifestación es considerada inconstante. Por eso, tratar de obtenerla provoca esperanza y también el temor de lograrla y luego ser más infeliz al perderla.
Lo aprendido ha sido, supuestamente, conseguirla dependiendo, responsabilizando o requiriendo a otro o de otro para ser feliz. Igual, a través de la inteligencia, sumando conocimiento, demostrando capacidad; o poseyendo pareja, propiedades materiales, título académico, una posición social y demás pertenencias que quiera.
Actuar bajo el argumento del “lo seré cuando”: termine la casa de mis sueños, me gradué, consiga empleo, me case, instale mi negocio, tenga hijos, gane más dinero, compre el vehículo último modelo, me divorcie, me acepten, no tenga que trabajar, reduzca o aumente de peso corporal... ... Cuando suceda tal o cual evento en su vida.
El permanente posponer sentirse feliz. Siendo así, habría que revisar hasta que punto usted está encajonado en sus propios conceptos sobre la felicidad.
Ahora bien, le solicitamos brindar atención al siguiente proceso; del todo diferente.
Practique esto. Aquiétese; mantenga el reposo interior. Reconozca su potencial espiritual y humano; confíe en sí mismo, cultive una disposición positiva y sea agradecido /a por lo que recibe de la Vida.
Ese estado de paz, comprensión y gratitud le servirá de ariete para despejar el camino. Entonces, con más facilidad articulará su proyecto, elegirá su misión, superará dificultades y alcanzará sus propósitos.
Podrá permitirse experimentar felicidad o deprimirse porque estará en condición de controlar sus deseos, emociones y acciones. Y cualquier situación la calificará como lo que es: aprendizaje, no infortunio.
¡Esa es la alquimia que deberá realizar! ¡Compruébelo!
Ganar, perder, caerse y levantarse, es parte del entrenamiento. Para tocar el piano, tiene que aprender a tocarlo.
Ch’en Tu-hsiu, señala: “A lo largo de su vida todo individuo debe dedicar sus esfuerzos a sembrar felicidad y disfrutarla”.
Sí, el ser humano fue creado para sentirse feliz.
Primero, es la paz interna, y luego todas las cosas externas aparecen.
Procure, pues, vivir, transmitir y atraer más felicidad.
¡Bendiciones!
“Una persona feliz no es una persona en determinadas circunstancias, sino con determinadas actitudes”. H. Downs
lunes, 28 de abril de 2008
La transición vida - muerte
Nacer, evolucionar y morir. Es el proceso de toda existencia en el universo.
Verdad conocida, aún no entendida.
La muerte es uno de los episodios que coloca al ser humano en mayor estado de vulnerabilidad.
Aunque afecta a cada persona de manera diferente, para la generalidad el acontecimiento significa desgracia.
A muchos les provoca desconcierto, irritación, aflicción, los lleva a la fe, a experiencias místicas o a cuestionar a Dios.
A otros les excede el hecho y caen en profunda pesadumbre, quieren dejar de vivir, desconocen qué harán a partir de esa ausencia, aferrados a los recuerdos entran en crisis de interminable desconsuelo, creen que el mundo se derrumba y reaccionan como víctimas sintiendo lástima por sí mismos.
En pocos la vivencia es de crecimiento emocional, liberación y desarrollo de destreza para trasmutar la tristeza.
Y para todos: una batalla que no debe ser librada porque nunca podrá ser ganada. Pueden tomarse providencias para cuando ocurra, pero no para evitar que ocurra.
Dentro de lo establecido este acto es insoslayable. Sin embargo, bregar con la muerte entendiéndola como pérdida conduce al individuo a transitarla de modo surrealista, porque cualquier acción que le toque el apego le sacude las emociones.
Se torna difícil reconocer que el caos emocional proviene del egoísmo, sentido de pertenencia y dependencia. Casi ofensivo e insensible resulta hablarle en esos términos a alguien que atraviesa por el referido evento, pero una objetiva reflexión ayudaría a su comprensión.
Dado que no se puede proteger a nadie de las leyes universales, este aprendizaje, largamente diferido, deberíamos recibirlo en el hogar. Enseñarnos a reconciliar los conceptos vida y muerte.
Tal transición es una característica connatural del cuerpo físico. Y ciertamente es ineludible. Pero también es instructiva, unificadora, fortalecedora, reflexiva y rinde tributo a la vida.
En la medida que avanzamos en grados evolutivos queda más clara la realidad de dichas fases sucesivas.
Sin necesidad de recurrir a la imagen de descomposición de la materia, ésta reafirma que la vinculación con los y lo demás es a través del espíritu.
Esa es la insuperable grandeza de la Creación. La unidad de todo en la naturaleza infinita, indefinida y eterna del Espíritu.
¡Bendiciones!
“... Siguiendo las leyes de la transformación del cielo y la tierra, los ciclos del cambio, libres e incesantes, llegan por sí mismos. El cielo, la tierra y todas las cosas no pueden ir contra el orden natural.
Si aceptas el orden natural de las cosas, no tendrás que preocuparte de si la vida es larga o corta. Si entiendes las leyes del cielo y de la tierra, no estarás interesado en los conceptos de verdadero o falso...
Silenciosamente se reconoce su presencia, armoniosamente se acepta su existencia y pacíficamente se admite su partida”.
Lie -Tse
Verdad conocida, aún no entendida.
La muerte es uno de los episodios que coloca al ser humano en mayor estado de vulnerabilidad.
Aunque afecta a cada persona de manera diferente, para la generalidad el acontecimiento significa desgracia.
A muchos les provoca desconcierto, irritación, aflicción, los lleva a la fe, a experiencias místicas o a cuestionar a Dios.
A otros les excede el hecho y caen en profunda pesadumbre, quieren dejar de vivir, desconocen qué harán a partir de esa ausencia, aferrados a los recuerdos entran en crisis de interminable desconsuelo, creen que el mundo se derrumba y reaccionan como víctimas sintiendo lástima por sí mismos.
En pocos la vivencia es de crecimiento emocional, liberación y desarrollo de destreza para trasmutar la tristeza.
Y para todos: una batalla que no debe ser librada porque nunca podrá ser ganada. Pueden tomarse providencias para cuando ocurra, pero no para evitar que ocurra.
Dentro de lo establecido este acto es insoslayable. Sin embargo, bregar con la muerte entendiéndola como pérdida conduce al individuo a transitarla de modo surrealista, porque cualquier acción que le toque el apego le sacude las emociones.
Se torna difícil reconocer que el caos emocional proviene del egoísmo, sentido de pertenencia y dependencia. Casi ofensivo e insensible resulta hablarle en esos términos a alguien que atraviesa por el referido evento, pero una objetiva reflexión ayudaría a su comprensión.
Dado que no se puede proteger a nadie de las leyes universales, este aprendizaje, largamente diferido, deberíamos recibirlo en el hogar. Enseñarnos a reconciliar los conceptos vida y muerte.
Tal transición es una característica connatural del cuerpo físico. Y ciertamente es ineludible. Pero también es instructiva, unificadora, fortalecedora, reflexiva y rinde tributo a la vida.
En la medida que avanzamos en grados evolutivos queda más clara la realidad de dichas fases sucesivas.
Sin necesidad de recurrir a la imagen de descomposición de la materia, ésta reafirma que la vinculación con los y lo demás es a través del espíritu.
Esa es la insuperable grandeza de la Creación. La unidad de todo en la naturaleza infinita, indefinida y eterna del Espíritu.
¡Bendiciones!
“... Siguiendo las leyes de la transformación del cielo y la tierra, los ciclos del cambio, libres e incesantes, llegan por sí mismos. El cielo, la tierra y todas las cosas no pueden ir contra el orden natural.
Si aceptas el orden natural de las cosas, no tendrás que preocuparte de si la vida es larga o corta. Si entiendes las leyes del cielo y de la tierra, no estarás interesado en los conceptos de verdadero o falso...
Silenciosamente se reconoce su presencia, armoniosamente se acepta su existencia y pacíficamente se admite su partida”.
Lie -Tse
jueves, 17 de abril de 2008
La sonrisa
Es un regalo sin precio.
Lenguaje camaleónico. De variados registros. Provoca metamorfosis.
Tiene su propio código para manifestar los estados de ánimo.
La sonrisa refleja la belleza de carácter, la sensibilidad, la promesa, la intensidad del sentimiento.
Remite la melancolía. Combate el enojo. Supera la aversión química, los problemas auditivos y los emotivos. Catalizadora y dueña de una misteriosa amalgama de matices.
Método de expresión virtuoso. Transmite alegría, candidez, perdón, seducción, tristeza, aceptación, complicidad, coquetería, amor, felicidad.
Estimula, contagia, valida, exorciza, quita el aliento, crea disposición, persuade, salva la comunicación, embelesa, atrae. Flexibiliza posiciones, abre puertas en las relaciones, funge como catapulta. Relaja, libera estrés, descontamina de tensiones, amaina la ira y elimina la rabia reprimida.
Nadie se resiste a tal acto.
Esa “línea curva que lo endereza todo” día a día adquiere mayor importancia por los descubrimientos personales y científicos sobre su singular y comprobado aporte a la salud humana.
Remedio tradición para males que nos aquejan. Parece que la risa altera la química cerebral y el sistema inmunológico. Es un buen ejercicio para el corazón y los pulmones.
“Es diversión. Y cuando el ser humano está divirtiéndose no hostiliza, ni tiene pensamientos negativos, ni sabotea sus expectativas de éxito”.
Cada experiencia es un elemento multiplicador que ratifica sus bondades.
Inclúyala como herramienta de interacción indispensable.
Interésese en brindarla. Usted será el primer favorecido de semejante dádiva. Y con ella, expandirá las energías positivas del universo.
¡Sonría! Si usted existe significa que es propietario /a del don de vida. Entonces, tiene el mejor motivo para reír.
¡Sonría todas las veces que quiera! Con los recuerdos agradables, con los buenos detalles presentes y con la imagen de sus sueños por realizar.
¡Sonría! Es un sencillo gesto que puede hacer la diferencia en su trato con los demás.
¡Bendiciones!
“El mundo se ilumina con palabras gentiles y sonrisas brillantes”.
Lenguaje camaleónico. De variados registros. Provoca metamorfosis.
Tiene su propio código para manifestar los estados de ánimo.
La sonrisa refleja la belleza de carácter, la sensibilidad, la promesa, la intensidad del sentimiento.
Remite la melancolía. Combate el enojo. Supera la aversión química, los problemas auditivos y los emotivos. Catalizadora y dueña de una misteriosa amalgama de matices.
Método de expresión virtuoso. Transmite alegría, candidez, perdón, seducción, tristeza, aceptación, complicidad, coquetería, amor, felicidad.
Estimula, contagia, valida, exorciza, quita el aliento, crea disposición, persuade, salva la comunicación, embelesa, atrae. Flexibiliza posiciones, abre puertas en las relaciones, funge como catapulta. Relaja, libera estrés, descontamina de tensiones, amaina la ira y elimina la rabia reprimida.
Nadie se resiste a tal acto.
Esa “línea curva que lo endereza todo” día a día adquiere mayor importancia por los descubrimientos personales y científicos sobre su singular y comprobado aporte a la salud humana.
Remedio tradición para males que nos aquejan. Parece que la risa altera la química cerebral y el sistema inmunológico. Es un buen ejercicio para el corazón y los pulmones.
“Es diversión. Y cuando el ser humano está divirtiéndose no hostiliza, ni tiene pensamientos negativos, ni sabotea sus expectativas de éxito”.
Cada experiencia es un elemento multiplicador que ratifica sus bondades.
Inclúyala como herramienta de interacción indispensable.
Interésese en brindarla. Usted será el primer favorecido de semejante dádiva. Y con ella, expandirá las energías positivas del universo.
¡Sonría! Si usted existe significa que es propietario /a del don de vida. Entonces, tiene el mejor motivo para reír.
¡Sonría todas las veces que quiera! Con los recuerdos agradables, con los buenos detalles presentes y con la imagen de sus sueños por realizar.
¡Sonría! Es un sencillo gesto que puede hacer la diferencia en su trato con los demás.
¡Bendiciones!
“El mundo se ilumina con palabras gentiles y sonrisas brillantes”.
viernes, 11 de abril de 2008
Encrucijada
En la vida, todas las personas llegan a una encrucijada y deben decidir cuál es el camino que habrán de seguir.
Ésta se puede presentar en temas de índole personal, familiar, social, pareja, trabajo, amigos. Y suele colocar al individuo en posiciones retadoras, empujándolo a crecer humanamente, pues, la deliberación la hará ignorando con exactitud los resultados que obtendrá.
Generalmente provoca inquietud determinar en asuntos como: definiciones sobre los hijos, renuncia laboral, articular proyectos, ruptura de relaciones tóxicas, adquisiciones de bienes materiales, validaciones profesionales y demás.
Así las cosas, la disyuntiva aumenta cuando en ciertas circunstancias se quiera resolver sin perjudicar ni al otro y ni a uno mismo.
Al estar en ese predicamento es fácil sucumbir en lamentaciones, ansiedad y estrés. Algunos entran en pánico, pierden la objetividad o, en círculos evasivos, giran alrededor de la condición como si quisieran perpetuarla.
Resultados: malestar y desperdicio de tiempo.
¡Observe! Existen salidas nobles y funcionales.
Lo primero es reconocer su potencial para decidir.
La vía expedida y preferente para iniciar el proceso, es la intuición. Entonces, recurriendo al estado de reposo interior conseguirá claridad de juicio, y de ahí emanará la adrenalina que impulsa el armonioso brote de las posibilidades.
Luego, un poco de tiempo, papel y lápiz.
Escriba y analice los factores situacionales y las soluciones a estimar. El uso del recurso visual ayuda en la tarea mental y emocional. Permite fluir y ver alternativas.
Apóyese en sus sistemas de valores y creencias; igual en su conocimiento. Cambie de escenario y deje de repetir las líneas. Preste atención, demuestre firmeza y continúe avanzando. En el momento justo encontrará la respuesta.
También, apele a solicitar colaboración. Compartir la diversidad de experiencia, madurez, visión y estilo, beneficia a la gente.
En considerables ocasiones es muy provechoso escuchar a alguien señalarnos: diferencias conceptuales, simplicidad de un método de búsqueda, planteamientos desde una probabilidad divergente, advertencias de criterios equivocados, nuevo enfoque sobre el asunto en cuestión, la conveniencia de modificar el plan original. Otras veces, disipa dudas o nos acompaña en el tránsito.
Toda decisión es un salto de fe; no una resolución absoluta. Y cada quien construye su camino realizando las transformaciones necesarias.
Sólo asegúrese de ser honesto consigo mismo, en cualquier sendero que tome.
¡Esa, siempre, habrá de ser la mejor decisión!
¡Bendiciones!
“No hay ser humano más infeliz que aquel para quien la indecisión se ha hecho costumbre”. H. Heine
Ésta se puede presentar en temas de índole personal, familiar, social, pareja, trabajo, amigos. Y suele colocar al individuo en posiciones retadoras, empujándolo a crecer humanamente, pues, la deliberación la hará ignorando con exactitud los resultados que obtendrá.
Generalmente provoca inquietud determinar en asuntos como: definiciones sobre los hijos, renuncia laboral, articular proyectos, ruptura de relaciones tóxicas, adquisiciones de bienes materiales, validaciones profesionales y demás.
Así las cosas, la disyuntiva aumenta cuando en ciertas circunstancias se quiera resolver sin perjudicar ni al otro y ni a uno mismo.
Al estar en ese predicamento es fácil sucumbir en lamentaciones, ansiedad y estrés. Algunos entran en pánico, pierden la objetividad o, en círculos evasivos, giran alrededor de la condición como si quisieran perpetuarla.
Resultados: malestar y desperdicio de tiempo.
¡Observe! Existen salidas nobles y funcionales.
Lo primero es reconocer su potencial para decidir.
La vía expedida y preferente para iniciar el proceso, es la intuición. Entonces, recurriendo al estado de reposo interior conseguirá claridad de juicio, y de ahí emanará la adrenalina que impulsa el armonioso brote de las posibilidades.
Luego, un poco de tiempo, papel y lápiz.
Escriba y analice los factores situacionales y las soluciones a estimar. El uso del recurso visual ayuda en la tarea mental y emocional. Permite fluir y ver alternativas.
Apóyese en sus sistemas de valores y creencias; igual en su conocimiento. Cambie de escenario y deje de repetir las líneas. Preste atención, demuestre firmeza y continúe avanzando. En el momento justo encontrará la respuesta.
También, apele a solicitar colaboración. Compartir la diversidad de experiencia, madurez, visión y estilo, beneficia a la gente.
En considerables ocasiones es muy provechoso escuchar a alguien señalarnos: diferencias conceptuales, simplicidad de un método de búsqueda, planteamientos desde una probabilidad divergente, advertencias de criterios equivocados, nuevo enfoque sobre el asunto en cuestión, la conveniencia de modificar el plan original. Otras veces, disipa dudas o nos acompaña en el tránsito.
Toda decisión es un salto de fe; no una resolución absoluta. Y cada quien construye su camino realizando las transformaciones necesarias.
Sólo asegúrese de ser honesto consigo mismo, en cualquier sendero que tome.
¡Esa, siempre, habrá de ser la mejor decisión!
¡Bendiciones!
“No hay ser humano más infeliz que aquel para quien la indecisión se ha hecho costumbre”. H. Heine
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