lunes, 2 de junio de 2008

Vacuidad

“Alcanzar el vacío es la norma suprema”, refiere el Lie zi.

Pero, ¿qué es el vacío? ¿qué nos proporciona?

El pensamiento está condicionado por lo preconcebido. En consecuencia, las respuestas se dan compuestas por la preconcesión respecto a cualquier idea, intención, acción, solución, relación.

Einstein indicó: “No se puede resolver un problema con la misma mente que lo creó”.

Por eso, no es de extrañar que el ser humano sea reiterativo en vivir experiencias difíciles. Su espacio mental está repleto de elementos que obstruyen la claridad para obtener la eficiencia con el movimiento que permite la ocurrencia de los acontecimientos.

Es preciso limpiar la mente. Vaciarla. Cambiar el esquema. Llevar fuera percepciones, suposiciones, prejuicios, apegos, creencias, aseveraciones, especulaciones, sofismas, conclusiones.

Abrir un nuevo corredor para que fluya la energía del vacío que no admite valoración alguna. “El vacío es todopoderoso, porque lo puede contener todo”, señala Okakura Kakuzo.

Lo absoluto es el espíritu. La muerte es el indefectible hecho que precede la vida. Esas son las certezas. Lo otro, es una construcción del pensamiento.

Es tiempo de reconocer que la búsqueda de visión, realización y felicidad debe ser a través del reposo mental que conduce al vacío y éste facilita la plenitud, las acciones y la eficacia. Hay que dejar de diferir, evadir o ignorarlo. Hacer eso es como tratar de huir de la propia sombra.

El origen es la quietud; a ella ha de retornarse, porque conservarla es el “máximo principio”.

Efectuado el referido proceso, la tendencia será tomar decisiones diferentes y favorables, suspender la actitud de enjuiciar a los y lo demás, crear imágenes positivas para apoyar la formulación de las aspiraciones y poder persistir en una útil visualización activa que le mantendrá en estado vital frente a la vida.

Se aprenderá a superar las reacciones provocadas por un entendimiento inexacto, conociendo la verdadera dimensión del mismo en el proceso de creación.

¡Haga silencio! ¡Entrénese! La meditación es uno de los recursos conocidos y más comprobado.

Recuerde: no se sentirá mejor con lo que le haga a su cuerpo. Se sentirá mejor con lo que le haga a su mente. Esa es la transformación que le llevará al bienestar.

Lo que el “vacío” provee es la posibilidad de cambiar su pensamiento para modificar lo que usted denomina “realidad”.

“Bendiciones!

“Con la eficiencia de su vacío la mente-espíritu puede llegar a conocer tanto lo inmediato (lo que está sobre las cejas) como lo trascendente (lo que está más allá). Esa “eficiente vacuidad” le viene de que su naturaleza es el soplo vital y este es puro y armónico. Su vacuidad le permite recibir el conocimiento; su eficacia es la raíz del pensamiento...”
Del Lie zi