lunes, 22 de septiembre de 2008

Flexibilidad

Vacío, flexible y fuerte son las características del bambú; dignas de emular por el ser humano.

En el tema “Vacuidad”, editado con anterioridad, hicimos alusión a la importancia del vacío; ahora nos referiremos a la flexibilidad como otro aspecto fundamental en la vida del ser humano.

Desde hace milenios, Maestros orientales enseñan que la flexibilidad es la capacidad para asumir con más conciencia los constantes cambios que se producen al interior de cada quien y en las condiciones de su alrededor, sin perder la armonía del ser.

La rigidez en el pensar, en el sentir y en el actuar genera dificultades en la realización de los distintos aspectos de la existencia. La rigidez está asociada a la obstinación, a la no aceptación de las diferencias, a los juicios de valoración, a las posturas arrogante o grave e intimidante; y muchas veces al deseo de castigar o de convertir a otro en un acólito.

Tales actitudes provocan batallas de egos, imposibilidad de crecimiento, envejecimiento, relaciones frustrantes, misantropía, infelicidad, bloqueo en el flujo de las energías.

Del mismo modo, un comportamiento rígido afecta a las instituciones cuando las expectativas de los directivos han sido trasgredidas y éstos no saben manejar con flexibilidad las diversas soluciones a considerar. “Si las normas son severas y difíciles no podrán ser permanentes”, sentencia el I Ching.

En cualquier estilo de vida, relación o actividad, mantenerse cerrados, muy articulados, aferrados a determinados conceptos, impide sortear los inconvenientes con vigor y creatividad.

Para transformar esas tendencias será preciso observar cómo actúa la energía femenina -el Yin-, la cualidad dúctil del agua, la función del colágeno en el cuerpo humano y hasta las formas de construcción empleadas por la ingeniería para obtener estructuras flexibles y resistentes.

El Tao Te King, lo expresa sabiamente así:

"Los hombres nacen blandos y elásticos;
muertos, son rígidos y duros.
Las plantas nacen tiernas y flexibles;
muertas, son quebradizas y secas.

Así pues, el que es rígido e inflexible
es discípulo de la muerte.
El que es blando y flexible
es discípulo de la vida".


Se debe aprender a incorporar la flexibilidad a la propia integridad de pensamiento, de sentimiento y de actitud. “Un hombre verdadero no es un hombre rígido, sino de una rectitud flexible”, señala Confucio.

Una mente joven es elástica, fluida, adaptable. Cuando se valora y se integra a la cotidianidad la flexibilidad y la disposición a ceder, equivale a una acción de fuerza y revierte el proceso de envejecimiento y aporta vitalidad.

!Sea accesible, cambie los paradigmas, ejercite la creatividad, modifique sus métodos controladores, abandone las viejas definiciones del poder, suelte, deje ir, crezca!

Aproveche la extraordinaria capacidad de transformación de la flexibilidad para que conozca el nuevo balance de poder que le proporcionará esa habilidad.

¡Bendiciones!

“En la vida no podemos evitar el cambio ni la pérdida, la libertad, la felicidad se encuentran en la flexibilidad y la naturalidad con que nos movemos a través del cambio”. Budismo