Muchas veces, cuando se cree tener todo, no se tiene nada.
A quienes construyen sus vidas basadas en opciones denominadas “fáciles”, les es posible alejar la sensatez para decidir lo que en verdad les beneficia, dándoles con ello el control a otros.
Olvidan que la historia personal se escribe todos los días. Creen que pueden separarse de ciertas acciones que realizan.
Están atrapados en un espejismo seductor y tentador que los vence a través de las “necesidades” que establecen como excusas. Y, obviamente, esta conducta los coloca en una situación precaria, que les lleva a pagar un insospechado precio por compensaciones efímeras.
Hay múltiples maneras de perder la integridad. Así como diversas las “razones” expuestas: controles laxos, mal sistémico, requerimientos imprescindibles de satisfacer, supuestos merecimientos, alto nivel de consumición, desconocimiento de la verdad, aprovechamiento de la indiferencia.
Se perjudica la integridad con la palabra, la intención y los hechos. Se puede distorsionar, mentir, manipular, intrigar, chantajear, fingir, juzgar, hurtar. Pero nadie jamás ha podido librarse, temprano o tarde en el tiempo, de las consecuencias que provocan esas flaquezas.
Ha quedado claro que el ser humano no vive en compartimentos estancos. Una persona que está siendo afectada por la enfermedad de un hijo, o por un problema laboral, o por un conflicto de pareja, no se desliga de uno u otro evento porque esté desempeñando determinado rol de vida.
Entonces, ¿cómo podría efectuar un acto que lesione su integridad sin vincular todo su universo personal? “Tu conciencia es una con el todo”, afirma el budismo.
Cuando alguien se permite este tipo de inflexión, no será la sabiduría convencional la que le ayudará a retomar el bienestar interior. Posiblemente precisará de una obligada pausa para revisar su sistema de creencias, sus preceptos y su fuerza de voluntad.
La integridad no tiene naturaleza dual. No se expresa de forma dicotómica. Ni es intermitente.
Es uno de los principales activos humanos. Y representa una valiosa fortuna para quien elige ser honesto sin importar el camino que ha de recorrer.
¡Bendiciones!
“Un individuo no puede actuar con acierto en un nivel de su vida si está ocupado actuando desacertadamente en otro. La vida es un todo indivisible”. M. Gandhi
miércoles, 5 de marzo de 2008
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