viernes, 24 de octubre de 2008

Coherencia

Es significativo el grupo humano que se la pasa opinando, comentando, exigiendo hacer, decir, pensar en relación a principios, valores, decisiones y acciones incoherentes con sus propios actos; una conducta consuetudinaria en gente de diferentes sectores de la sociedad.

Como ejemplos: la profesora que manda a los estudiantes a hacer lectura y ella no lee ni investiga; el político que critica la falta de ética y de honestidad de los otros y en su vivir tiene ausente esos preceptos; la terapeuta que aconseja comprensión y empatía mientras ella realiza en conflicto el día a día; el religioso que pretende ser guía espiritual alejado de esa práctica; el endocrinólogo obeso que indica tratamiento a los que tienen sobre peso; la madre y el padre reclamando a los hijos/as un comportamiento muy distante del ejemplo que les brindan; el que representa el “orden” y quebranta las reglas.

La generalidad de las veces dicha actitud se adopta en función de lo que se quiere aparentar. Al mencionado grupo humano le transcurre el tiempo pontificando, dictaminando, dando cátedra confusa entre lo que piensa, siente, dice y hace. Y, por supuesto, muchos terminan con la necesidad de probar lo que no son y lo que no hacen.

La persona que desperdicia el tiempo de tal manera arriba a un punto donde no puede traducir su vida. Tiende a llegar a la bancarrota moral, a perder autoridad o ser el hazmerreír de los demás cuando se ponen en evidencia las distintas versiones de sí mismo.

M. Gandhi afirmaba que él como pensaba sentía, como sentía hablaba y como hablaba actuaba, mostrando una clara coherencia respecto a su conocida máxima de que: "Un ser humano no puede actuar con acierto en un nivel de su vida si está ocupado actuando desacertadamente en otro. La vida es un todo indivisible” .

No nos referimos a cambiar de opinión cuando se ha obtenido mayor información de algún tema o se ha flexibilizado una disposición. Esta reflexión se fundamenta en los actos de quienes emiten mensajes que desconciertan con el descaro de su incongruencia.

“Ser uno mismo la medida de lo que se puede hacer por otros, ésa es la manera del rén (la virtud de humanidad)”. Esa es la forma de predicar; lo demás será solamente una pose social.

Superar el hábito de la incoherencia le será beneficioso porque con una actitud sincera usted sentirá que gana libertad. ¡Compruébelo!

¡Bendiciones!

“El individuo superior se averguenza de que sus palabras excedan a sus acciones”. Confucio