lunes, 19 de mayo de 2008

Visión

Nuestra visión de la vida en mucho es reflejo del propio mundo interior. E incluye desde el cómo nos vemos y nuestros asuntos, hasta a los demás y el resto del mundo.

Habitualmente se establece una realidad guiados por las sensaciones, sin tomar en cuenta que éstas son como orificios a través de los cuales lo captado únicamente representa facciones de la dinámica exterior.

A esto le precede el cúmulo de impresiones negativas tempranamente conformadas por distorsiones de interpretación, generadas por la ausencia de una adecuada orientación.

Por cuanto, gran parte de lo que se tiene a la vista es una realidad fabricada de lo percibido. Diferentes aprehensiones originan opciones diversas que perturban y provocan ansiedad, y con ellas se erigen las imágenes de merecimiento, confianza, probabilidad, productividad, resultados.

“No vemos las cosas como son. Vemos las cosas como somos”, advierte el Talmud

Entonces, no serán los ojos, la percepción o la inteligencia sola lo que proporcionará una visión eficaz.

Es ver más allá de la apariencia.

Para iniciar el proceso correcto: “creer y luego ver”, es preciso un aprendizaje que revele la Visión como una declaración del poder del espíritu.

Creer en el potencial interno que permite la realización.

Evitar confundirse por los múltiples caminos u ofuscarse por las variadas posibilidades o tantear todas las alternativas.

Hay que aquietar la mente, observar y centrarse en una técnica de visualización. Cuidar de la integridad de los pensamientos para que estos puedan, de forma esperanzadora y consistente, apoyar la progresión involucrada.

No decimos que sea fácil; sino que funciona.

De hecho, cuando esto sucede se puede evaluar una notable disminución en los errores de juicio, las imposibilidades de logros, las deducciones equivocadas, la visión cínica del mundo.

Mantenerse como lo señalado en La Revolución de la Riqueza de A. Toffler: “Lúcidos pero optimistas, porque predicar pesimismo es uno de los modos más fáciles de disfrazarse de sabio”.

Por eso la Visión y la Felicidad están unidas.

¡Bendiciones!

“Si dejas que el agua turbia se asiente, se volverá clara. Si dejas que tu mente turbada se asiente, tu rumbo se hará claro también". Buda

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