En el momento que su madre y su padre confirmaron el embarazo, en ese instante comenzaron ha crearse las expectativas de otros/as sobre usted.
Todo cuanto quisieran referente a: sexo, color, tipo de pelo, parecido, peso, fecha de nacimiento…
Después del nacimiento, a medida que ha transcurrido el tiempo mamá y papá han ampliado las expectativas. Y familiares, amigos, profesores y empleadores suman otras, tratando de que usted las satisfaga: qué hacer, cómo hacerlo, cuándo hacerlo, con quién hacerlo.
Y más. Justo cuando cree haber terminado de librarse de una parte de ellas, comienzan a expresarse las de su pareja. Ésta inicia la relación con la esperanza de que usted elimine todos sus “defectos” y se convierta en la pareja ideal según el/ella quiere.
Ellos/as brindan “recomendaciones” planteadas con sutiles condicionamientos e imposiciones sobre sus emociones y elecciones: estudios, deportes, amistades, intereses, diversión; porque es “lo mejor para ti”.
Todo esto ocurre, probablemente, mucho antes de usted cumplir la mitad de los años que vivirá. ¿Qué le parece?... A penas se puede caminar con semejante peso en el equipaje de vida.
Entonces, usted, buscando complacerlos/as posiblemente repliega las singulares manifestaciones de su yo; y crea una falsa versión suya para ser aceptado/a. Así, expone su autenticidad y su inteligencia.
Reprime sus pensamientos y sentimientos para no tocar la zona de incomodidad de alguien. Oculta sus verdaderas preferencias, intereses, decisiones, elecciones. Y se convierte en un ser frustrado, desilusionado, sin disfrute, infeliz.
¿Por qué permite que lo/a manipulen? Aclare la situación. La verdad, dicha con honestidad, será comprendida por todos/as los/as que le aprecien. Cada quien tiene que trabajar para satisfacer sus propias expectativas personales. Usted no nació para experimentar la vida que otro/a diseñó.
Desarrolle la autoestima, la asertividad, la independencia y el optimismo.
Ocúpese de su crecimiento espiritual y humano. Sea consciente de las consecuencias de sus actos.
Muéstrese como verdaderamente es; ellos/as elegirán lo que quieran ver de usted.
Aprenda a mejorar y valorar la ofrenda de sus portentosos dones.
¡Bendiciones!
“Al final, todo es entre tú y Dios. Nunca ha sido entre tú y ellos". Madre Teresa de Calcuta
lunes, 10 de septiembre de 2007
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