La raza humana existe para aprender.
Dice Facundo Cabral: “De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones”. Una sabia frase que también se expresa en las antiguas enseñanzas de los Maestros.
Usualmente se quiere “aprender” para obtener título profesional, dinero, éxito, bienes materiales, posición social, dominio sobre los demás. Así como para tener prestigio, aparentar y hasta para presumir de erudito.
Pero... ¿cuántas y cuáles asignaturas conforman el programa de esta “carrera” denominada Vida? Y, ¿cuál es el grado a obtener? Por supuesto, igual que en el salón de clases, en esta “escuela” se debe aprobar cada una de las materias; sino, tendrá que repetir el curso.
¡Qué interesante predicamento vive la humanidad! Aún no ha entendido qué tiene que aprender para desarrollar su ilimitada potencialidad.
Hay incontables formas de aprender; en la entrega anterior señalamos la lectura como una de ellas, aunque en muchos casos hay quienes leen pero no aprenden; otros han sido educados, algunos son instruidos y menos son receptores de educación e instrucción y adicionan su disposición en sumar estudio y experiencia.
Todo lo que el individuo aprende para mejorar su existencia es importante; sin embargo, dilata en identificar las lecciones básicas. Casi siempre da prioridad a la escolaridad sin reparar en las materias centrales que debe aprender para ganar eficientemente el “grado” evolutivo, que es el objetivo de la vida.
La sabiduría resultante de la transformación alcanzada por los Maestros nos deja claramente establecida la ruta del conocimiento a través de sus enseñanzas milenarias. Entonces, sería más expedido el aprendizaje si la reflexión y la decisión nuestras estuviesen fundamentadas en esas enseñanzas transmitidas, las cuales, además, han sido ratificadas por los estudiosos del Pensamiento y del Comportamiento Humano.
A continuación nos permitimos referirlas de manera sintetizada, por considerarlas de interés para todos/as.
El ser humano deberá aprender:
- A expandir la conciencia para conocer su esencia
- Sobre la vacuidad para vaciarse de los preconceptos
- A respirar para saber oxigenar su cuerpo y cuidar la salud
- A silenciarse para poder escuchar
- A flexibilizar para afrontar los cambios en su interior y a su alrededor
- Sobre la voluntad para apoyar sus determinaciones
- A cultivar la armonía para conservar en equilibrio la polaridad de sus energías
- A desapegarse para conocer la paz interna
- A confiar para mantener firmeza y seguridad en la espera
- Sobre la valentía para liberarse de todo temor
- A dar para recibir de los demás
- A aceptar para compartir la diversidad y las diferencias
- A cerrar los ojos para conseguir “ver”
- A prestar atención para estar consciente de sus actos
- A pensar y a perseverar para desarrollar el potencial creador.
En el proceso para lograr con efectividad las prácticas indicadas, el ser humano sólo tendrá que despojarse de la arrogancia y vivenciar el aprendizaje paso a paso, con humildad. Así, conocerá la Verdad, la Libertad, el Poder, y la verdadera felicidad.
¿Acaso habrá de anhelar más?... ... ...
¡Bendiciones!
“Quien por el aumento de sus conocimientos abre su espíritu y se disciplina mediante el ritual, no se apartará de la Vía”. Confucio.
martes, 7 de octubre de 2008
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