Generalmente, la gente denomina suicidio a la acción de quitarse la vida en un solo acto utilizando medios considerados infalibles como un disparo, tomar veneno o ahorcarse. Sin embargo, el porcentaje de quienes efectúan este tipo de suicidio es muy inferior al porcentaje de quienes lo hacen de forma lerda, poco a poco y día a día.
“Privación voluntaria de la vida” y “Conducta peligrosa o dañina para quien la realiza”, son dos definiciones del Diccionario de la Lengua Española para el vocablo suicidio. “Irresponsable, imprudente, irreflexivo”, son algunos sinónimos del término suicida.
La presente reflexión se apoya en esas descripciones.
Casi siempre el suicidio se lleva a cabo por motivaciones asociadas a la desesperanza, a la angustia, a los problemas económicos, a la soledad, a la ira, a sentirse menospreciado, a fundamentos religiosos, entre otras. También, estos han estado relacionados a circunstancias y razones políticas o a ciertos principios culturales en determinadas épocas como los conocidos suicidios de los Tokkōtai (Kamikaze)(1) y la práctica del Seppuku (Harakiri)(2).
En todos los períodos de la humanidad han habido suicidas. Pero en el mundo moderno, son millones las personas que desarrollan y adoptan diariamente distintos hábitos y adicciones que atentan contra su propia vida; hacen una elección suicida de paulatina ejecución y efectivos resultados. Mafalda, la de Quino, lo dice así: “La vida moderna tiene más de moderna que de vida”.
Veamos esto sin incluir el tema de las drogas, el cual amerita una consideración aparte.
El cada vez más diverso y globalizado sistema mediático difunde alarmantes informaciones y cifras sobre las consecuencias nocivas generadas por una alimentación insana, por el consumo excesivo de alcohol, por fumar, por la obesidad, por el uso desmedido del teléfono, del computador y de la televisión, por el ruido de mil maneras producido ya sea con la voz, con los equipos de audio, con las bocinas vehiculares.
Igualmente, resalta los efectos dañinos que le causan al individuo sus relaciones tóxicas, su violencia verbal, sus posiciones rígidas, sus sentimientos de animadversión y soberbia. Asimismo, las derivaciones perjudiciales que tiene el no concederse un adecuado descanso, el construir ambientes hostiles, el pasársela escenificando una actuación negativa, y muchas conductas más. O sea, por adoptar costumbres lesivas que van afianzando su predominio sobre él y le provocan un deterioro gradual en su salud mental, emocional y/o física, conduciéndolo a una inevitable autodestrucción.
Relativamente pequeño es el grupo de personas desconocedoras de tal situación.
Se puede colegir, pues, que una gran parte de la colectividad humana está seleccionando cotidianamente sus nuevos estilos de suicidio, de aniquilamiento; sus modernos códigos de muerte.
Lo peor es, que estas formas de suicidio son por indisciplina, por falta de voluntad y de valoración de la propia existencia. El sujeto penetra en un laberinto y opta por un comportamiento vacilante para buscar la salida.
Decantarse por realizar una vida separada de la serenidad y la moderación está incrementando la población de irresponsables, imprudentes, irreflexivos; está conformando las sociedades por gente de vocación suicida. En el presente, parece que ha dejado de ser exagerado el señalamiento de Benjamín Franklin, al decir: “Nueve hombres de cada diez son suicidas”.
El hecho de que la persona tiene derecho de gobernar su existencia usando su libre albedrío, no hace menos lamentable el diario desaprovechamiento que hacen tantos seres humanos de sus potencialidades, y el trato irreverente que le dan a la vida al apresurar su muerte con tan absurdos procederes.
La vida nos ha sido ofrendada para cultivarla, para desarrollarla, para dimensionarla, para disfrutarla. Vivir respetándose a sí mismo es la respuesta de gratitud que debe ser dada.
¡Bendiciones!
"El mejor uso de la Vida es gastarla por algo que dure más que la misma vida" W. James
(1)Tokkōtai (Kamikaze) Unidad Especial de Ataque Shinpū; ataques suicidas.
(2) Seppuku (Harakiri) Suicidio ritual japonés.
jueves, 16 de septiembre de 2010
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