lunes, 15 de septiembre de 2008

El abrazo

A: B y LA, por sus abrazos.

Uno de los gestos mas íntimos del ser humano es el abrazo. Al nacer alguien nos acoge en sus brazos y luego deseamos que igualmente la muerte nos sorprenda abrazados por alguno.

El abrazo apoya y amplía la intimidad de la maternidad, de la paternidad, de la fraternidad, de la amistad, de la sexualidad.

Cuando al abrazo es brindado de manera espontánea e incondicional no precisa de habilidad verbal ninguna porque revela una impecable expresión de amor, colocando a las personas a cero grado de separación.

El abrazo produce en el otro y en uno mismo efectos positivos. Afortunadamente también la ciencia contribuye a esclarecer algunos beneficios que aporta ese toque tan singular de las personas.

El abrazo se utiliza como tacto terapéutico. Se le atribuye posibilidades de reducir el dolor, la tensión y la ansiedad, estimular el bienestar emocional, incrementar la autoestima, alentar el altruismo, originar cambios fisiológicos efectivos calculables en quien lo da y en quien lo recibe.

El poder del abrazo desmantela la ira, el miedo, la soledad, la timidez; calma un corazón inquieto y atormentado; supera la inaccesibilidad emotiva y las barreras del resentimiento; procesa mejor las sensaciones, difumina el odio, comparte el sentir, transfiere energía.

El abrazo gratifica, comunica, consuela, enternece, enmienda. Proporciona compañía, calidez, protección. Manifiesta solidaridad, compasión, alegría, cercanía.

No habrá escasez en encontrar con quien ejercitar el abrazo; todavía hay muchos para quienes ser abrazados representa su única espera.

Abrazar puede ser un maravilloso encuentro espiritual; es vivir un episodio de especial epifanía donde el gozo resume los sentimientos, los pensamientos y los vocablos.

La elocuencia del abrazo magnifica su poder con la ausencia de palabras. Sus diálogos silentes están perfectamente estructurados.

¡Abrace! Así podrá sentir en usted y en el otro o la otra las sublimes vibraciones de amor y de luz de esta respuesta afectiva de invaluable dimensión.

¡Bendiciones!

“Y aunque no te alcancen mis brazos, aun así te abrazo”.
Jo