Tenemos la capacidad de recordar sucesos a partir de cuando teníamos tres o cuatro años. Y hay quienes dicen poder hacerlo desde cuando tenían dos años.
La memoria episódica representa la individualidad en lo vivido. Cada recuerdo tiene su propia historia; y provocó en nosotros particulares emociones. Por cuanto, si al repasar su vida dice que no es como la quería, no con eso invalida sus recuerdos.
Se pueden evaluar en retrospectiva. Presentan el contenido de los procesos de desarrollo existencial; las vivencias diarias. Incluyen actos sublimes y superficiales. Tiempos de amor y desamor; de alegrías y tristezas; de luces y de sombras. Días de abundancia y carestía; de fe y de dudas.
Los recuerdos desarropan nostalgias, revelan causas, justifican consecuencias, reflejan niveles de crecimiento, señalan los peldaños alcanzados, las adversidades superadas. Muestran el compendio de rótulos colocados en el camino hasta ahora recorrido.
A través de ellos se recrean episodios como las bellas descripciones de aspiraciones compartidas, una impecable manifestación de ternura, el evento mediático del nacimiento de un hijo/a, los paisajes eternos del ejercicio espiritual, el abrazo que nos habló sin palabras, la aceptación de la disculpa después de haberlo/a lastimado/a.
Se retrotrae a la profunda tristeza que produjo una partida, la pesada carga de aflicción como equipaje, la inflexión que indujo a la reflexión, la mano extendida para apoyarnos, la expresión de gratitud por la acción solidaria, los fuertes lazos afectivos construidos.
Sin olvidar la calidez recibida sin factura, los días perfectos habitados cerca del corazón de alguno/a, la amistad y sus aportes, los memorables encuentros con quienes nos ayudaron a crecer y ser mejor persona.
Nuestros recuerdos luminosos son los evocados sin apegos. Permiten continuar la marcha, explorar nuevas posibilidades con más conocimiento sobre la vida, mejorar las decisiones, justipreciar el presente y el futuro.
Viva a plenitud los días por venir. Esos días sumarán momentos para recordar; y seguro que los nuevos recuerdos serán tan o más luminosos que los actuales.
¿Sabe?…estos recuerdos son de alguien y, en verdad, todos han sido ciertos. Posiblemente, son semejantes a los suyos, y a los de muchos otros.
¡Bendiciones!
"Estas lleno de materia celestial y llevas en tu mente el inventario de tus mejores gracias". W. Shakespeare
lunes, 30 de julio de 2007
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