lunes, 8 de septiembre de 2008

Descansar

Por la dinámica cotidiana actual la gente se crea diversas excusas para justificar la hiperactividad y considera de índole secundaria descansar. Habrá que ver hasta dónde podrá llegarse con el vigor disponible; y peor aún cuando se ignoran las señales de advertencia. Es similar a la actitud del conductor que dice tener prisa y no tener tiempo para abastecer de combustible el vehículo.

El Yoga enseña que el descanso es tan importante como la acción. Si no se busca el equilibrio entre ambos se pierde fácilmente el entusiasmo para alcanzar cualquier objetivo propuesto. Pero hay más, mucho más.

La falta de un adecuado descanso afecta el humor, la memoria, la concentración, la productividad, la sexualidad, el aprendizaje; provoca tics nerviosos, tensiones musculares, inclinación al pesimismo y a la preocupación; disminuye la resistencia a los conflictos emocionales y a las enfermedades; reduce la eficiencia, la fortaleza y los días de vida, entre otras consecuencias.

Hay quienes tienen un complejo de “superman o mujer maravilla” creyendo que con una actividad incesante se impresiona, se prueba autosuficiencia, se intimida, se obtiene mayor éxito, se satisfacen las expectativas de otros. Y algunos desarrollan una adicción a la acción que los convierte en obsesivos/as y neuróticos/as situándolos en el camino de la fatiga y el colapso.

Los profesionales del tema entienden que la falta de descanso es una de las epidemias silenciosas que más daño causa, porque puede ser el umbral de posibles padecimientos como la depresión, las cardiopatías, la hipertensión o la baja de las defensas del sistema inmune.

Por lo visto, como todo acto de vida, es preciso aprender a descansar, y también enseñarles a los hijos y las hijas sobre eso para corregir los hábitos desordenados que han acogido a través del ejemplo o la permisividad de las figuras paterna y materna.

No nos referimos a la vida contemplativa, a la improductividad o a la vagancia, sino al equilibrio entre “tarea y descanso”. El ser humano no puede pretender hacer uso inadecuado de los componentes de su ser sin que haya efectos lamentables.

Es preciso estar conscientes respecto a la importancia del descanso para recuperar las energías vitales.

Descansar el cerebro, las emociones, la fuerza física para aprovechar mejor el potencial humano. Un sabio nos dice: “Un cuerpo incapaz de descansar revela una mente débil”. Y sabemos que el cerebro cansado turba el pensamiento.

De igual manera descanse de controlar, de complacer, de sobreproteger, de enojarse, de hablar, de mirar, porque puede pasar de una excesiva confianza en lo que puede hacer a una victimización de sí mismo/a.

El descanso puede prolongarle una vida sana y activa porque provee de poder creativo e incrementa la alegría y la efectividad.

No sea vacilante en concederse el descanso; demuestre un talante de clara prevención. Sea reverente con su vida, respete su ser, así podrá disfrutar más los resultados de sus logros.

¡Bendiciones!

“El descanso pertenece al trabajo como los párpados a los ojos”. R. Tagore