martes, 12 de febrero de 2008

El Amor y la Pareja

Entre las relaciones de los individuos, la de pareja es quizá la de más aprendizaje.

Como en toda interacción de las personas, esta tiene dos tipos de vinculación. La espiritual sin intervención y la humana mediada por múltiples desigualdades.

En términos generales: sexos, hábitos, criterios, intereses, gustos, edades. En ocasiones, se suman otras: raciales, religiosas, económicas, educativas, culturales, sociales.

Sin embargo, regularmente la pareja busca realizarla con una perspectiva duradera a través de las necesidades particulares. Colocándose en un plano de pasar de la elocuencia de las palabras a la elocuencia de las acciones.

Es cierto que la práctica del Amor es escasa. Pero, aun confundiéndolo con el “querer”, cada quien desea ser valorado y respetado por el otro.

Con base a esas coincidencias de anhelo recíproco, la referida manera de interactuar ofrece innumerables posibilidades para el ejercicio del único sentimiento incondicional: el Amor.

La relación de pareja es un viaje para compartir y conducir diferencias, lo cual puede favorecer a ambos. Es la mejor aventura de ser a la vez amigo/a, novio/a, amante, esposo/a, marido-mujer, padre-madre de sus hijos/as, sintetizada en los vocablos: compañero/a de vida.

Dado que el Amor no es palabra sino hechos, habrá que cuidar que el comportamiento fortalezca el horizonte vital de la misma. La determinación para crear ambientes que propicien una sana participación.

En este tipo de enlace la imaginación y la espontaneidad juegan un importante papel en la manifestación del Amor.

Igualmente, la ampliación de la intimidad en el abrazo, la sonrisa, la mirada. El estímulo, el buen humor y los apreciados gestos de comprensión, empatía y cortesía. Cualquier expresión ofrecida sin expectativas y necesidad de retribución, chantaje, manipulación o trueque.

Y sobre todo una conducta que resalte los positivos elementos vinculantes dominantes, que sean reflejos de la indestructible unión espiritual entre ambos.

Esta maravillosa vertiente para ejercitar el Amor también es el espacio donde se articula la familia.

Las ejemplares historias de pareja generalmente tienen un significativo componente de confianza que ayuda en los procesos de crisis peculiares, familiares y de la relación en sí. Hilos personales fortalecidos por la conexión del espíritu, que los conduce a celebrar la relación como regalo de vida.

Ese /a compañero /a es el prójimo con quien se intenta recorrer, posiblemente, la mitad de la existencia. Quien acoge con el equipaje de pasado, presente y futuro. Con quien fácilmente se desnuda el alma y los sentidos. Con quien se puede, sin riesgo, desvelar o explorar la montaña rusa de las emociones.

Convivencia donde se aceptan las divergencias, se evitan los conflictos, se superan las turbulencias y se comparten los logros con la identidad y el respeto que solo el Amor puede brindar.

Entonces, cuando la propuesta de cohabitar está sostenida en el flujo natural del Amor, los resultados de felicidad son mayores.

A través de pequeños detalles de gentileza, comience mostrando su disposición a disfrutar de los beneficios que proporciona la incomparable energía de este sentimiento.

No sea displicente frente a esta decisión sobre su bienestar.

¡Anímese a comprobarlo!

¡Bendiciones!