lunes, 24 de noviembre de 2008

Estatus (1)

Estatus. Un concepto con ”poder de cambio”, de categoría mundial, que tiene la premisa tácita de que si usted arriesga, compromete o sacrifica ciertos aspectos de la vida, podrá conseguir el “Estatus”.

La ambición y el consumismo constituyen la vía expedida para alcanzar dicha posición.

Esa palabra que involucra los mágicos cambios de la gente traduce el nivel de su tenencia de bienes materiales, el balance de su cuenta bancaria, la agenda de sus ocupaciones diarias, la tecnología de punta que usa, el trabajo al cual se dedica y el tipo de entretenimiento que desarrolla, y el lugar donde los realiza.

El estatus también considera la marca y el modelo de el mp3, de el teléfono móvil y de el automóvil que tiene el individuo, su estado civil, su rango de influencia sobre otros, el centro de estudios que elige para los/as hijos e hijas, así como el qué hacen y el costo de las actividades extracurriculares que ellos/as efectúan y, además, el tamaño y la ubicación de la residencia, para encasillarlo en ese “privilegiado grupo de pertenencia”.

Asimismo, de la persona se evalúan sus éxitos, el diseño de su vestimenta y los accesorios, su atención cosmética o quirúrgica en la apariencia física; e igualmente, la cantidad y precio de los símbolos de estatus que exhiba, porque en función de los resultados de ese cotejo se determinará cómo debe ser tratada y apreciada.

A la gente con una estructura vulnerable, necesitada de una constante validación, permeable a las exigencias sociales de este género, le es absolutamente imposible no sucumbir a la fascinación del estatus.

Entonces, al iniciar la carrera para penetrar en tan sugestivo mundo, la cotidianidad se transforma en una sucesión de acciones enfocadas hacia esa meta. Por lo que, todo acto se justificará con la finalidad de “cambiar la visión de otros sobre nosotros” y poder ser evaluados según los parámetros establecidos por quienes definen el “Estatus”.

El deseo de obtener tal posición conduce al ser humano a probar los límites de lo que denomina su realidad, acumulando dinero, objetos y ampliando sus excesos. A dejar que lo que adquiera sea lo que determine su personalidad. A permitir que el estatus le imponga su estilo de vida y le enseñe cómo vivir sin sus propios valores.

Guiados por el tentador y seductor "Mara”, el señor de la ilusión y el egoísmo, se claudica frente a la imagen del estatus para pretender satisfacer el escrutinio social, y lograr el ansiado objetivo de ser acogidos en el mencionado grupo especial.

Continuará... ...

¡Bendiciones!

“Examina los principios que guían a los sabios y descubre qué evitan y qué persiguen”. Marco Aurelio