En la historia de la humanidad la felicidad sigue siendo una utopía hacia la que se camina en una incesante búsqueda, sin saber qué se busca.
Comúnmente las definiciones de ella son ambiguas, filosóficas o materialistas.
Presente en los anhelos de todo ser humano, es infrecuente, sin embargo, reflexionar sobre esta palabra incontablemente pronunciada.
Su manifestación es considerada inconstante. Por eso, tratar de obtenerla provoca esperanza y también el temor de lograrla y luego ser más infeliz al perderla.
Lo aprendido ha sido, supuestamente, conseguirla dependiendo, responsabilizando o requiriendo a otro o de otro para ser feliz. Igual, a través de la inteligencia, sumando conocimiento, demostrando capacidad; o poseyendo pareja, propiedades materiales, título académico, una posición social y demás pertenencias que quiera.
Actuar bajo el argumento del “lo seré cuando”: termine la casa de mis sueños, me gradué, consiga empleo, me case, instale mi negocio, tenga hijos, gane más dinero, compre el vehículo último modelo, me divorcie, me acepten, no tenga que trabajar, reduzca o aumente de peso corporal... ... Cuando suceda tal o cual evento en su vida.
El permanente posponer sentirse feliz. Siendo así, habría que revisar hasta que punto usted está encajonado en sus propios conceptos sobre la felicidad.
Ahora bien, le solicitamos brindar atención al siguiente proceso; del todo diferente.
Practique esto. Aquiétese; mantenga el reposo interior. Reconozca su potencial espiritual y humano; confíe en sí mismo, cultive una disposición positiva y sea agradecido /a por lo que recibe de la Vida.
Ese estado de paz, comprensión y gratitud le servirá de ariete para despejar el camino. Entonces, con más facilidad articulará su proyecto, elegirá su misión, superará dificultades y alcanzará sus propósitos.
Podrá permitirse experimentar felicidad o deprimirse porque estará en condición de controlar sus deseos, emociones y acciones. Y cualquier situación la calificará como lo que es: aprendizaje, no infortunio.
¡Esa es la alquimia que deberá realizar! ¡Compruébelo!
Ganar, perder, caerse y levantarse, es parte del entrenamiento. Para tocar el piano, tiene que aprender a tocarlo.
Ch’en Tu-hsiu, señala: “A lo largo de su vida todo individuo debe dedicar sus esfuerzos a sembrar felicidad y disfrutarla”.
Sí, el ser humano fue creado para sentirse feliz.
Primero, es la paz interna, y luego todas las cosas externas aparecen.
Procure, pues, vivir, transmitir y atraer más felicidad.
¡Bendiciones!
“Una persona feliz no es una persona en determinadas circunstancias, sino con determinadas actitudes”. H. Downs
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