miércoles, 29 de octubre de 2008

Adicción

Sorprende y entristece el profuso incremento de adicciones en la población mundial.

Como si no fuese suficiente con las tareas pendientes de realizar para evolucionar, cada día más gente es proclive a hacerse difícil la ruta para lograr la transformación.

Ahora, además de la adhesión al cigarrillo, a las apuestas, a las drogas tóxicas y a el alcohol, cualquiera persona es propensa, entre otras, a la adicción a la televisión, a la comida, a el sedentarismo, a el consumismo, a el teléfono, a el computador y a la adicción a las adicciones.

Lo que se ha considerado como fruto de la modernidad y de la abundancia, se ha convertido en una pandemia de adicciones de niveles impredecibles. Millones de seres humanos viviendo la máxima experiencia de pérdida de control.

Los adictos conforman un conglomerado que socava el tejido familiar y social. Ocupados en auto mutilarse la vida, también afectan las emociones y las relaciones de y con todos los de su entorno.

Ninguna adicción es evolutiva. Por consiguiente, lo primero que se debe hacer es reconocer la situación, porque ignorarla, en vez de afrontarla, le da mayor fuerza.

Identifique sus hábitos nocivos; éstos le deterioran su autonomía, le facilitan el anquilosamiento, reducen su productividad, le causan enfermedad, provocan conflictos en su interacción, le producen una imperiosa necesidad de tener o hacer y le conducen a disminuir la posibilidad de lidiar con circunstancias externas de manera efectiva.

Indague las consecuencias en otras personas que hacen lo mismo y confirme los infelices resultados.

Las adicciones a la comida (sumándole en muchos casos una cuestionable calidad), a la televisión y sus contenidos, al uso y al abuso de la tecnología, así como a consumir por supuestas necesidades, le llevan al infortunio igual que otros hábitos perjudiciales.

Revalúe sus acciones cotidianas. Dispóngase a trabajar para su mejoría; comprométase con disciplina a transformar su rutina. Todo proceso hacia el logro de lo que se quiere, se realiza a través del trabajo. Recuerde que en el único lugar que el “éxito” antecede el “trabajo”, es en el diccionario. Y la varita mágica para eliminar o precipitar sólo aparece en los cuentos de El Hada Madrina y de Harry Potter.

Asuma su responsabilidad sin vacilar. Devele la capacidad de manejar su vida. Pruebe su voluntad; precisará de un firme acto volitivo que le sustente los esfuerzos para que alcance la erradicación de la adicción. Si no puede con los síntomas de la abstinencia, busque ayuda.

Pelee pequeñas batallas cada día efectuando sustituciones adictivas por acciones saludables. Esto le llenará de alegría y podrá experimentar la gratificante sensación que le revela el poder superior de su interior.

Demuestre una actitud respetuosa y de aprecio hacia su ser y su vida.

¡Decídase! ¡Se recuperará!

¡Bendiciones!

Dijo el Maestro: ”Cuando una acción pasa a ser controlada por el hábito, pierde el sentido, y puede terminar causando daños. Cada acción es una acción, y sólo existe un secreto: jamás dejes que el hábito dirija tus movimientos”. De Maktub

No hay comentarios: