viernes, 11 de abril de 2008

Encrucijada

En la vida, todas las personas llegan a una encrucijada y deben decidir cuál es el camino que habrán de seguir.

Ésta se puede presentar en temas de índole personal, familiar, social, pareja, trabajo, amigos. Y suele colocar al individuo en posiciones retadoras, empujándolo a crecer humanamente, pues, la deliberación la hará ignorando con exactitud los resultados que obtendrá.

Generalmente provoca inquietud determinar en asuntos como: definiciones sobre los hijos, renuncia laboral, articular proyectos, ruptura de relaciones tóxicas, adquisiciones de bienes materiales, validaciones profesionales y demás.

Así las cosas, la disyuntiva aumenta cuando en ciertas circunstancias se quiera resolver sin perjudicar ni al otro y ni a uno mismo.

Al estar en ese predicamento es fácil sucumbir en lamentaciones, ansiedad y estrés. Algunos entran en pánico, pierden la objetividad o, en círculos evasivos, giran alrededor de la condición como si quisieran perpetuarla.

Resultados: malestar y desperdicio de tiempo.

¡Observe! Existen salidas nobles y funcionales.

Lo primero es reconocer su potencial para decidir.

La vía expedida y preferente para iniciar el proceso, es la intuición. Entonces, recurriendo al estado de reposo interior conseguirá claridad de juicio, y de ahí emanará la adrenalina que impulsa el armonioso brote de las posibilidades.

Luego, un poco de tiempo, papel y lápiz.

Escriba y analice los factores situacionales y las soluciones a estimar. El uso del recurso visual ayuda en la tarea mental y emocional. Permite fluir y ver alternativas.

Apóyese en sus sistemas de valores y creencias; igual en su conocimiento. Cambie de escenario y deje de repetir las líneas. Preste atención, demuestre firmeza y continúe avanzando. En el momento justo encontrará la respuesta.

También, apele a solicitar colaboración. Compartir la diversidad de experiencia, madurez, visión y estilo, beneficia a la gente.

En considerables ocasiones es muy provechoso escuchar a alguien señalarnos: diferencias conceptuales, simplicidad de un método de búsqueda, planteamientos desde una probabilidad divergente, advertencias de criterios equivocados, nuevo enfoque sobre el asunto en cuestión, la conveniencia de modificar el plan original. Otras veces, disipa dudas o nos acompaña en el tránsito.

Toda decisión es un salto de fe; no una resolución absoluta. Y cada quien construye su camino realizando las transformaciones necesarias.

Sólo asegúrese de ser honesto consigo mismo, en cualquier sendero que tome.

¡Esa, siempre, habrá de ser la mejor decisión!

¡Bendiciones!

“No hay ser humano más infeliz que aquel para quien la indecisión se ha hecho costumbre”. H. Heine



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