Habitualmente, en situaciones conflictivas, disyuntivas, deliberativas, la persona tiende a buscar ayuda para recibir apoyo y guía en pos de obtener la mejor opción como solución para sentirse bien.
Y, ciertamente, la colaboración que brinda un amigo, consejero, psicólogo o terapeuta, puede resultar valiosa para atenuar el camino de sufrimiento, inquietud o confusión.
Pero, tomar la decisión con una capacidad más consciente de realización involucra el amplio conocimiento interior respecto a la esencia del ser y su cometido, y eso requiere de una transformación en el pensar y en el sentir.
Sin embargo, escasea la inclinación a explorarse para sustentar el bienestar a través de la luz de sí mismo. La auténtica y profunda introspección es literalmente ignorada como medio para tal fin.
Por eso, al tratar el tema de la Transformación lo primero a dejar claro es que ésta no se da por imantación, ni es un proceso pasivo en el individuo, ni nadie puede hacerla por otro; es como la respiración.
Cada cual tiene que hacer su particular tarea de inacción y acción.
La sabiduría tolteca explica que el ser humano debe efectuar una Maestría de Transformación para liberarse de la domesticación "cambiando los acuerdos que se basan en el miedo y le hacen sufrir, y reprogramando su propia mente a su manera. Uno de los procedimientos para llevar esto a cabo consiste en estudiar y adoptar creencias alternativas."
La transformación es asunto de vida diaria. Es una revolución activada desde el interior. Es prestar atención al cómo se piensa, se siente y se actúa y a los resultados que se obtiene con ese cómo. La observación consciente revela lo que hay que modificar.
El libre albedrío de la mente hace posible acoger nociones alternativas referentes a la vida y a sus eventos.
La reflexión, la meditación, el análisis, la lectura relativa a los orígenes del temor, a los conceptos de vacuidad, flexibilidad, percepción y armonía interior proporcionan elementos necesarios para transformar el conocimiento estereotipado que conduce al malestar. Entonces, se aplica esto al consecuente accionar.
El ser humano merece más que paliativos para sentirse bien; merece un bienestar no condicionado por las circunstancias y lo material. Entender que este debe ser un reflejo de su naturaleza y que él puede transformar su entorno desde su propio estado mejorado cada día.
Para hacer lo que quiere hacer, "El individuo nace libre, responsable y sin excusas", señala Jean Paul Satre.
La transformación es una travesía personal en solitario. Un viaje existencial, vivencial y didáctico en el cual nos sentimos absolutamente acompañados cuando nos apoyamos en la Energía Superior y expandimos el discernimiento, la valentía y la voluntad para manejar con sabiduría los anhelos y los actos.
Apréstese a librarse de la carga de ideas preconcebidas contaminas de prejuicios. ¡Transmútelas!
¡Bendiciones!
“Nosotros mismos debemos ser el cambio que deseamos ver en el mundo”. M. Gandhi