Yahvé, Dios, Jehová, Alá, La Vía, El Tao, Energía Cósmica. Son denominaciones que asignamos a los “seres o elementos” que consideramos poseedores de poder supremo. Y creemos en ese poder. No obstante, en situaciones, nuestras o de otros, que estimamos imposibles, clamamos por un “milagro”.
Pero… ¿Existen los milagros? ¿Qué de especial tiene el “milagro”? ¿Qué es lo que se espera que suceda para llamarlo “milagro”?
Se ruega por milagros de salud, compasión, pareja, hijos, cambio de conducta, dificultades, dinero.
¿Acaso lo que solicitamos como “milagro” no es lo que cada día recibimos y no aceptamos como tal?
¿Es que el desarrollo limitado de nuestro entendimiento nos induce a buscar la demostración de algo que nos refuerce los apegos a personas, posiciones o bienes materiales?
¿Será que recurrimos a los “milagros” porque no hemos entendido el funcionamiento y el proceso universal de todo cuanto existe?
¿Es quizá nuestra fe veleidosa y cuando dudamos de la capacidad que tenemos de lograr un propósito apelamos a reclamar un “milagro”?. Talvez pensamos que decir “tengo fe” es suficiente. Pero la cuestión no radica en la palabra creo; es en la verdadera confianza.
Serán diversas las respuestas al por qué pedimos los “milagros”. Sin embargo, la reflexión nos lleva a ciertas conclusiones.
En quien usted dice creer, cada instante realiza los “milagros”. Y aun con limitaciones, usted tiene múltiples posibilidades de realización también. Que algunos eventos no se manifiesten como desea y espera no quiere decir que no acontezcan los milagros. Que no crea y no vea no quiere decir que no suceda. Preste atención…todo bien, es un milagro.
Entonces, sea bendita aquella que sirvió. Sembró y recogió cosecha humana. Llevó luz a la oscuridad de muchos. Su actitud hacia la vida fue consciente, esperanzadora y reverente. Y al afrontar la muerte no pidió un milagro, porque, temprano en el tiempo, tuvo la absoluta certeza de que ella misma era el más perfecto milagro entre los milagros de la creación.
Como usted. Como yo.
¿Qué si existen los milagros? ¡Claro que sí! Sólo tiene que mirar a su alrededor.
¡Bendiciones!
“Mi corazón también espera hacia la luz y hacia la vida otro milagro de la primavera” A. machado
lunes, 23 de julio de 2007
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