lunes, 29 de septiembre de 2008

La lectura

A nuestro padre, por enseñarnos el valor de leer y qué leer.

Los escritos sobre temas históricos, místicos, míticos, económicos, sociales, políticos, culturales, poéticos, filosóficos, románticos, épicos, científicos, tecnológicos, de autoayuda, de ficción facilitan conocimiento respecto a los elementos que involucran la vida del ser humano y la lectura de ellos se puede realizar por múltiples medios: libros, periódicos, folletos, revistas, la Internet; estas vías permiten un acceso directo a todo tipo de información.

Ahora bien, cabría preguntarse ¿qué es lo que la mayoría de las personas lee?.

Generalmente el individuo elige lo que quiere leer conforme a sus intereses. Y en la lectura, similar a las aguas del río, aunque sea referente al mismo asunto se obtendrá enfoques tan distintos como distintas serán las personas que lo escriban.

Mucha gente justifica el no leer porque dice estar acuciada por la prisa, no dispone de tiempo para hacerlo. Para otros tantos la opción es la noticia sensacionalista, conflictiva, sombría, apocalíptica. Igual que quienes persiguen novedades de los “famosos” en relación a sus dramas, amoríos, éxitos, costumbres, adicciones. Y los menos, prefieren los temas que contribuyen a incrementar el conocimiento y el crecimiento personal.

El hábito diario de leer debería ser tempranamente enseñado y fomentado en el hogar porque apoya en la expansión de la conciencia y en el desarrollo humano, social e intelectual. Además, se considera la lectura como una herramienta de mejoramiento prácticamente indispensable.

Lo cierto es que, dependiendo de la búsqueda personal, la lectura puede proveer de el conocimiento y de la sabiduría de otros/as para la reflexión, para lograr mayor capacidad de entendimiento y empatía en la interacción humana, para comprender y estar en armonía con la Naturaleza, para ser buenos comunicadores, para conocer conceptos y experiencias de los demás que enriquezcan el aspecto cognoscitivo y las manifestaciones de humanidad

Si quiere verificar que lo que usted lee le favorece, sólo formúlese la siguiente pregunta: ¿Esto que estoy leyendo, me es útil?

¡Lea! Pondere los contenidos, aplique un buen criterio de selección. Interésese en leer un poco de todo y no solamente relativo a una materia o especialidad; eso le será más ventajoso.

Procure ser beneficiario/a de la información escrita que le posibilite extender su conocimiento, que repercuta en sus decisiones de vida y le motive a efectuar acciones positivas.

Leer puede resultar tan placentero como la compañía de un ser querido, ver una película relajante y bien hecha o gozar de un buen espectáculo artístico; una especie de terapia mental que le proporciona aprendizaje y disfrute.

Prefiera desarrollarse como un/a lector/a que, más que realizar un simple ejercicio intelectual, viva un maravilloso proceso de sensaciones con la lectura.

¡Lea! Le gustará.

¡Bendiciones!

“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Miguel de Cervantes