La mayoría de las personas siente miedo a envejecer, y las ideas preconcebidas que tiene sobre el envejecimiento les origina una errada conducta para manejar el proceso. Usualmente, suspende las actividades que impliquen crecimiento personal, realiza tareas rutinarias que cada día demandan menos intervención de los atributos mentales y físicos, vive desarropando nostalgias, necesita de una constante validación de que todavía puede “servir para hacer algo”, llegando así a un deplorable anquilosamiento.
Los entendidos en el tema de la senectud se refieren a los tres tipos de edades establecidas para el ser humano: la cronológica (el registro de los años desde el nacimiento), la biológica (la medida del cómo funcionan los sistemas fisiológicos) y la psicológica (la experiencia subjetiva acerca de cuán viejo/a se siente el individuo).
También, los resultados de los estudios realizados en los diversos aspectos del envejecimiento les permiten a los investigadores afirmar que para evitar o retrasar o revertir este proceso debe tomarse en cuenta la percepción que se tiene de la vejez, la actitud mental, el reemplazo de hábitos dañinos, el desarrollo de la flexibilidad, la ofrenda del amor y de la compasión, el entusiasmo, la alimentación sana, la respiración correcta, los ejercicios físicos y las actividades creativas. Así como, mantener activa la sexualidad, obtener nuevos conocimientos y eludir pensamientos, sentimientos y actitudes tóxicos.
Pero, ¿acaso no son esas las mismas observaciones a las cuales todas las personas deben prestar atención desde la juventud? Entonces, ¿qué es lo que en la vejez se puede hacer y qué es lo que no se puede hacer?
Evidentemente, es preciso cambiar el paradigma de la conciencia respecto a envejecer, comprendiendo el funcionamiento del sistema cuerpo/mente que involucra la percepción y la esencia del ser, porque los estudios, además, indican que el envejecimiento depende de las expectativas: si se espera que la capacidad mental y física disminuya o si se espera rejuvenecer y vivir más tiempo; lo que se piense y cómo se actúe será la experiencia.
Sobre la etapa de la adultez mayor el Lie Tse expresa que: "...Estamos más pacíficos y en armonía con nosotros mismos. Las convenciones sociales y las influencias externas tienen menos efecto sobre nosotros... la persona mayor sin duda alguna es mas fiel a sí misma que cuando era joven”
En la siguiente y última entrega sobre este tema, señalaremos las recomendaciones de los especialistas en facilitarle al individuo una mejor vivencia de sumar años de vida.
Continuará...
¡Bendiciones
miércoles, 20 de agosto de 2008
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