miércoles, 17 de junio de 2009

Celos

Los celos están considerados como un estado emotivo complejo negativo. Y causa de ellos, entre muchas más, lo son la inseguridad, el miedo, la baja autoestima, la rabia, la tristeza, la envidia, la inmadurez, las comparaciones.

De cualquier sexo y en cualquiera edad se pueden observar expresiones de tal sentimiento; ya sean infantes, adolescentes y adultos. Como también en todos los ámbitos: familiar, escolar, laboral, profesional; en las relaciones de pareja y la amistad, en los grupos, asociaciones y demás.

Algunas razones del porqué de los celos están asociadas a la falta de confianza en uno mismo, a experiencias familiares o experiencias vividas, a trastornos psicológicos.

Los celos, han estado presentes casi paralelos a la existencia de la humanidad. Y representan tanto una fuente de ansiedad, como el germen de innumerables sucesos desgraciados.

Situaciones incomodas también crean quienes deliberadamente provocan encelamiento para saber si la otra persona le ama.

Celar es una turbación que provoca angustia, desasosiego, soledad, desequilibrio; mina la comprensión, la tolerancia, el respeto, los afectos.

Cabe señalar, además, que dependiendo de la gravedad de ese malestar muchas personas experimentan sensaciones de abandono, menosprecio, burla, auto-compasión, depresión, hostilidad. Y un porcentaje significativo de individuos llega a la amenaza, a la venganza y a vivencias dramáticas impredecibles.

Los celos son un padecimiento que implica, de una manera u otra, descontrol emocional, temor, actitud de posesión, desconfianza. Revela debilidad de carácter, baja autoestima, vulnerabilidad.

Quien adolece de este tipo de sentimiento no debe ser indiferente a los síntomas de cómo esto le afecta su propio ser. Tampoco debe desdeñar las advertencias que reciba de los otros respecto al cómo eso afecta las relaciones con ellos, ni confundir sus celos con la expresión del amor, porque el amor es incondicional; no demandante.

Pasar parte de la vida permitiendo que los celos le conduzcan a un triste ejercicio tautológico mental, emocional o verbal; a ahogarse en la depresión, a ocasionarse episodios de sufrimiento, a lanzarse al abismo arrastrando a los hijos; a perder la pareja, la familia o los amigos, a provocarse disgusto laboral, a tornarse anti-social… ¡créalo, nada de eso le será productivo! Celar es una emoción sin sentido; nociva, no obtiene nada positivo.

Cada individuo tiene la responsabilidad consigo mismo de trabajar en su crecimiento humano, de actuar decididamente cuando sus acciones tengan un derrotero pernicioso para su bienestar mental y emocional y para su interacción con la gente.

Ocultar o negar el padecimiento de los celos puede potenciarlo de más en más. Es necesario analizar la fuente, modificar esa carga energética, suspender la práctica de culpabilizar a alguien, y recuperar la visión de la valía personal.

El desarrollo de la inteligencia emocional del individuo, le provee de herramientas efectivas que contribuyen a restablecer las capacidades para gestionar y controlar sus energías emocionales. Y si no puede hacerlo solo-a, le será benéfico buscar asistencia profesional; ésta le brindará eficaz ayuda para tales fines.

El ser humano debe aprender a manejar sus sensaciones, a nutrir sus relaciones, a compartir la afectividad sin anclarse en la dependencia, a respetar la libertad, las opiniones, los derechos, el espacio, la preferencia de los otros.

Muestre el aprecio por sí mismo y por los demás; aprenda a gobernar sus emociones.

¡Bendiciones!

“La historia de nuestra vida está relatada por la voz de las emociones que fuimos sintiendo mientras la vivíamos.

…y cuando nos volvemos más genuinos en la expresión emocional, cambian las percepciones que la gente tiene de nosotros”. D. Viscontt