Ninguna corporación, empresa, negocio o institución puede prescindir de personas que efectúen las tareas que involucran los procesos productivos aunque en las mismas se utilice alta tecnología. Por eso, la responsabilidad laboral es la base de la dinámica productiva.
Como ser pensante, el ser humano no tiene sustituto en el rol que desempeña en la oferta de los bienes y servicios de las organizaciones. Sin embargo, la valía que para tales fines el individuo tiene para la entidad, está vinculada a su trato con los demás y a los resultados que la persona genere en el ejercicio de sus funciones.
La relación humana, la empatía, el compromiso con los valores humanos positivos y el sentido de responsabilidad mantienen su importancia en cada uno de los espacios sociales en todas las poblaciones del mundo. En el ambiente laboral estas competencias interpersonales son esenciales, por eso destacan tanto como las aptitudes técnicas y académicas.
Sin importar la posición que ocupe la persona en la entidad, deberá sentirse motivada para formar parte de ella y actuar con lealtad; también estos son aspectos relevantes para su permanencia allí.
Un ambiente productivo sano es indispensable para el rendimiento laboral; rechazar los chismes, la crítica, los prejuicios, la discriminación, contribuyen a crearlo.
Asimismo, despojarse de la arrogancia por las prerrogativas que se obtengan, actuar con sencillez, brindar amabilidad porque la formación escolar, académica, no reemplaza la valoración de un saludo ni la cortesía para solicitar que se realice una tarea. Aplicándola a tal actitud, una conocida expresión, refiriéndose al juego de ajedrez, advierte: “Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja”
La falta de honradez con el incumplimiento del horario establecido para el ejecutivo, el empleado, el trabajador o cualquiera que sea su denominación no tiene de disculpas. Como tampoco la tiene que una persona reciba los frutos económicos o el mérito de un trabajo que no hizo o que lo hizo otro.
Menos aún, que el puesto, que es para servir, sea utilizado para negociar en provecho personal o hacer uso de los recursos de la entidad con la misma finalidad.
Hay que tener presente que, dados los niveles de competitividad en todas las organizaciones del mundo, con seguridad se continuará construyendo un nuevo paradigma para garantizar e incrementar la productividad.
Un modelo en el cual cada día más se apoye y se justiprecie una conducta personal en el ámbito laboral cimentada en valores, en la actitud de crecer como ser humano y en la idoneidad para ejecutar las tareas que se le asignen; que eleven los resultados positivos de la entidad, coadyuvando así con el progreso de esta y de sí mismo. Esa es la estructura que está consolidándose.
¡Bendiciones!
“La habilidad es lo que permite hacer ciertas cosas.
La motivación determina lo que se hace.
La actitud cuán bien se hace”. L. Holtz
lunes, 2 de abril de 2012
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