martes, 23 de noviembre de 2010

Orgullo

“Mucho más que los intereses es el orgullo quien nos divide”, apunta Auguste Comte.

Orgullo clasista, nacionalista, cultural, religioso, racial, familiar. Orgullo por el grado de inteligencia, por la preferencia recibida, por las capacidades, por las tradiciones, por las posesiones y por las posiciones.

La lista de orgullos es ilimitada. Y la pregunta se hace obligada: ¿hacia dónde conduce el orgullo?...Este es uno de los sentimientos que más retrasa el desarrollo del individuo; tiene componentes de desequilibrio, egocentrismo y una alta proporción de miedo. Y puede ser cruel, obstinado, insolente, irreverente, manipulador, necio, intimidante, ultrajante, insensible, destructor.

Una postura de orgullo puede ser una dificultad para solicitar u ofrecer los afectos, procurar ayuda para aprender, revelar un fracaso o expresar el bienestar, reconocer un error, pedir perdón o eliminar un obstáculo.

El orgullo crea barreras de separación, reduce la colaboración, debilita los valores, descansa sobre falsas premisas y causa rigidez en el pensamiento, en las emociones y en las actitudes.

“El orgullo está antes de un ruidoso estrellarse; y una actitud altiva antes del tropiezo”, advierte el texto bíblico.

En ocasiones, el orgullo se confunde con la autoestima, pero esa consideración está lejos de la realidad. Sustentar un pedestal de orgullo puede minar o destruir magnificas oportunidades para cultivar las relaciones humanas fomentando la comunicación y manifestándose con sencillez.

Aprender a deponer el orgullo es una tarea de crecimiento importante en el ser humano porque nadie se desarrolla bien sin recibir apoyo, sin confiar o ser confiable, sin intercambiar conocimiento y experiencia y sin el estímulo de otros.

El orgullo debe ser sustituido por la gratitud. Cualquier facilidad u ofrenda recibida, así como cualquier resultado de lo que se hace, en ningún caso debe ser para provocarnos un sentimiento orgulloso; sólo debe ser motivo de agradecimiento al Poder Supremo por los efectos favorables que lleguen a nuestras vidas.

¡Bendiciones!

“El orgullo se encuentra en el fondo de todos los grandes errores”. J. Ruskin