sábado, 24 de enero de 2009

Espiritualidad

Es la esencia del ser. La energía invisible e indefinida que constituye el origen y el sustento de la vida de toda existencia. Espíritu, es el término para nombrarla y su manifestación es denominada Espiritualidad.

Sus atributos: absoluto, perfecto, eterno, vinculante, unificador, intemporal, infinito.

Uno de sus canales de expresión: la humanidad del individuo.

En temas que preceden, hemos reiterado el concepto espiritualidad haciendo énfasis en la importancia de ésta en la vida del ser humano. Pero sabemos que la mayoría de las personas confunde la espiritualidad con la religiosidad.

La espiritualidad es la exposición del Espíritu. La religiosidad es la práctica de las obligaciones de una religión.

El individuo es un Espíritu en un cuerpo físico. El Espíritu es el dador de vida, lo cual puede verificarse por medio de un sencillo método de comprobación: observando a alguien que haya fallecido; se puede ver y tocar pero no tiene vida por la ausencia del espíritu.

Por consiguiente, de manera primordial, la persona debe entender quién es (espíritu), no qué es (materia). Así, con conciencia sobre su esencia puede desarrollar la rotunda fuerza creativa y transformadora de su espíritu. Y puede, además, confirmar la equivocada fragilidad que muchos le asignan a la espiritualidad.

Cuando el ser humano está consciente de la presencia de su Espíritu, entonces puede redefinir el concepto Poder”, porque éste es su infinita fortaleza, su potencial de grandeza, su “lugar” de armonía y paz, su vinculación real con lo existente, el gran catalizador que le permite equilibrar los resultados de la metafísica de vivir, su perfecta fuente de energía, luz, amor y verdad.

Se debe practicar la espiritualidad hasta llegar a hacerlo con la misma naturalidad que se respira y se come. El ejercicio espiritual no depende de la fe que se profese; no es preciso pertenecer a grupo religioso o filosófico alguno; o vivir en contemplación, aislarse o irse al paradisíaco Bután. Las acciones cotidianas son la mejor y más expedida vía para su afirmación.

Cada pensamiento, sentimiento y acto de bien de y para nosotros y los otros, es una manifestación del espíritu. A través de su poder se puede afrontar y superar todo tipo de circunstancia adversa; como también, se puede disfrutar de experiencias que desafían cualquier descripción de satisfacción.

¡Bendiciones!

“La solución al problema del día es el despertar de la conciencia de la humanidad a la divinidad que hay dentro...” Hazrat Inayat Jan