En respuesta y agradecimiento a ML. Nos sugirió dedicar el mes de febrero para escribir sobre el tema Amor, en algunas de sus vertientes de expresión.
Dos conceptos para denominar lo que ha existido antes de la génesis de todo cuando existe: Divinidad y Amor.
Porque, indudablemente, la Divinidad Creadora realiza todo con amor; y ésta constituye su única fuente.
El Amor Divino precede la concepción del ser humano. Y nadie, nunca, ha transitado por la vida sin haber sido amado. Sin haber sido receptor de Amor.
La manifestación del espíritu, que es nuestra parte divina, nos permite navegar por los misterios del Amor. El cual facilita expandirnos y vivenciar el inigualable nexo puro y perfecto en sus características de sensaciones.
De poder disfrutar de la maestría de lo creado, de la imagen de paisajes eternos, de la complacencia que desborda los sentidos, del concierto del silencio interno.
La emoción de lo indescriptible, el sentir de lo inexplicable, el gozo del Amor entre usted y la Divinidad Creadora.
Estas experiencias místicas del ser humano se producen por distintos canales: a través de una profunda introspección, de la práctica de la meditación, el reposo interior, las revelaciones oníricas, las acciones evolutivas cotidianas.
La relación con lo Divino no tiene mediatización. Es la comunión individual con lo Supremo. En ese vínculo no intervienen costumbres, religiones, rituales, filosofías, capacidades, conocimientos, niveles culturales, ni estatus sociales.
Es el acto no mediado por diferencia humana ninguna.
Impensado. No procesado. No aprendido. No intelectualizado. No racionalizado. No visualizado. No vocalizado.
Es el sentimiento experimentado en la infinita dimensión del espíritu.
Porque el Amor es Divino y lo Divino es Amor.
Es, la unicidad de todo con el Todo.
¡Bendiciones!
jueves, 7 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)