Habitualmente comenzamos a prestar atención al tema de la salud en los períodos de la adolescencia y la adultez, motivados por la apariencia personal o por síntomas o evidencias de alguna enfermedad corporal.
Sin embargo, es preferible entender lo siguiente. La Salud es una unidad que incluye mente, sentimiento, alimentación, descanso. De hecho, los pensamientos y las emociones negativas ocasionan enfermedades tan lesivas como cualquier disfunción biológica. Es equívoco apartar los componentes involucrados en ella.
Dada la dinámica actual en las acciones diarias, considerar irrelevante brindar el cuidado apropiado a cada una de las partes que la conforman, podría colocar a la persona en una situación potencialmente precaria. Requeriría tiempo y recursos mayores para mantenerla. Por cuanto, igual que en todo, se precisa de conocimiento y entrenamiento.
Entonces, una decisión atinada será actuar con sentido de prevención; de la misma manera que se hace con las finanzas y demás aspectos de la vida.
Significa evitar apegarse, controlar, juzgar, intrigar, resentir, odiar, atropellar. Dejar fuera el orgullo, la actividad incesante, la interacción tóxica y cualquier adicción.
Todo lo que se puede comer es bueno. Para su provecho sólo dependerá de qué cantidad y cómo lo consuma; sin olvidar tomar suficiente agua.
El buen humor, la flexibilidad, el entusiasmo, la generosidad, el reposo, un adecuado manejo de la respiración y frecuentes cuotas de silencio, funcionan como placebos para la salud de los seres humanos. Reducen notablemente las tensiones, favorecen los procesos productivos y mejoran el vivir.
La práctica de estos hábitos bien puede ser amalgamada con cierto ideal de estética corporal, sin que degenere en patología el propósito de tener una salud integral.
Ejecute sus determinaciones paso a paso. Sustituya la displicencia por la disciplina personal; le ayudará a desmantelar las excusas.
La sanidad de los pensamientos, sentimientos y el cuerpo físico, constituyen los canales para expresar nuestra espiritualidad y los dones de nuestra humanidad.
Decida tratarse con respeto. Usted es fundamentalmente energía y un ser humano no es sistemático en ganar energía. Asuma con firmeza la responsabilidad de cuidarse porque, más que la suma de años, esto le aporta calidad, disfrute y felicidad a su vida.
Y eso, posiblemente, es lo que desea. ¿Verdad?
¡Bendiciones!
“Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar en el futuro las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle”. Sócrates
lunes, 21 de julio de 2008
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