martes, 7 de julio de 2009

Positivismo (2 de 2)

“Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”. Proverbios 23.7 Esta cita bíblica nos remite a valorar la importancia del positivismo desde la infancia; educando para adoptar el estado de la mente abierta a todas las posibilidades. Nadie quiere criar a su hijo e hija en un mundo de negación.

El ejercicio hacia la disposición positiva debe iniciarse con la propia mente y luego transmitir el aprendizaje. Para ello es necesaria la comprensión de la función mental y sus resultados manifestados en los pensamientos.

Transitar la vida con actitudes negativas es similar a recorrer una obscura y desconocida ruta sin una linterna en la mano; el pánico paraliza, el miedo agota, la depresión acompaña y la experiencia podría tener un vuelco dramático, donde hasta el humor se torne cáustico.

"Nada es, a menos que nuestro pensamiento haga que sea", sentenció William Shakespeare.

Los pensamientos positivos se traducen en acciones positivas. El axioma psicológico de que la mente se inclina hacia su pensamiento dominante, esclarece que éste da dirección a los esfuerzos para lo que se quiera hacer, e imprime la diferencia en las consecuencias.

Con tal fin, ayuda tener lucidez en el objetivo; trabajar con las afirmaciones y las imágenes; apoyarse en la disciplina y el equilibrio de la energía mental; elegir eficaces elementos catárticos, y asignar espacio para la fe, el buen humor, la voluntad, el entusiasmo; cuidando de no confundir el positivismo con la insensatez.

Favorece apartar lo inútil; ignorar las voces intimidantes y radicales; no prestar atención a las personas para quienes resaltar lo negativo es una afición, un oficio o su estilo de vida, evitando conversaciones con ellas y desechando sus recomendaciones e informaciones deprimentes, o fútiles como la chismografía. John Lennon señaló que:"Es fácil vivir con los ojos cerrados, interpretando mal todo lo que se ve".

Conviene atender la salud total; eludir pensamientos que debiliten, que no hagan bien. Es válido aprender de la vivencia del personaje bíblico Job, quien con la insistencia de su pensamiento negativo atrajo hacia sí mismo todo lo que temía.

Siempre hay que vigilar lo que se piensa… podría hacerse realidad.

Beneficia comprometer la mente con ideas viables. Abrir el corredor mental para que fluyan las imágenes positivas y sostener en el pensamiento los detalles sobre los propósitos de vida.

En todos los lugares y época lo que el individuo ha necesitado para alcanzar la meta es determinación y creatividad.

Cada ser humano tiene el potencial de crear escenarios imaginarios completos; tiene derecho a buscar su particular terreno para construir su realidad, con la mente abierta hacia la probabilidad de realización sin apego. “La vida es como un arca inmensa llena de posibilidades”, asegura Amado Nervo; también muchos más lo creemos así.

Y día a día habrá que proseguir conjurando las situaciones negativas.

Por eso, sin importar que los que precedieron no pudieron, no supieron o no quisieron hacerlo, el positivismo debería de ser ejercido con fervor como un ministerio, porque la vida merece vivirse, conscientemente, con un poco de relajación e imaginación.

¡Bendiciones!

“Las imágenes son como bombas de gran onda expansiva, que, cuando explotan, hacen pedazos las dificultades y crean el cambio deseado”. P. Yogananda