martes, 26 de mayo de 2009

Agradecer

Hoy, 26 de mayo, Polaris celebra un nuevo aniversario.
Y celebramos agradeciendo. A Dios, porque Su Presencia en nosotros hace posible las reflexiones que ofrendamos. Y a ustedes, por leer, sugerir e inspirar los temas publicados; en especial a Mariam por la sabia contribución que permanentemente nos brinda.

Reiteramos nuestro deseo y disposición de compartir.

E invocamos bendiciones para todos y para todas ustedes.
¡Que así sea!


La gratitud es reciprocidad. Pero también es aceptación y aprendizaje.

Es bueno agradecer a la Energía Creadora por lo que somos y lo que poseemos, los activos reales: nuestro espíritu, nuestras aptitudes descubiertas u ocultas, nuestros dotes de intención, nuestras posibilidades de realización.

Así mismo, agradecer a las personas por lo que nos ofrecen. Esa es la manera que tenemos prácticamente natural de correspondencia a estímulos, aprecio, servicio, solidaridad, apoyo moral o económico, confianza, orientación hacia el mejoramiento.

De forma similar se debe hacer cuando recibimos impugnaciones, negativas, discrepancias.

Cada ser humano tiene múltiples motivos para agradecer y, sin hipocresía, se debería hacer desde el despertar del día.

Agradezca los desafíos existenciales, los tiempos de epifanía, los momentos de adversidad, los afectos constantes o circunstanciales, las relaciones que le ayudan a celebrar la vida, las críticas firmes, constructivas o por envidia, las experiencias compartidas, las vivencias en solitario.

Agradezca el abrazo, la verdad, la sonrisa, la cordialidad, la amistad; los buenos deseos, la oración; las manifestaciones cálidas, las tímidas, las locuaces, las silenciosas; las presencias y las ausencias; los sentimientos incondicionales y los demandantes.

Agradezca las dubitaciones y las certidumbres sentidas, sus pensamientos luminosos que le gestan las acciones para alcanzar sus metas, sus experimentaciones fallidas, las lecciones recibidas.

Agradezca a los cómplices de su dicha, a sus detractores, a quienes a usted le acojan o le rechacen, le amen o le odien, le hagan reír o le hagan llorar.

Agradezca el día y la noche, la lluvia y el sol, el amanecer y el atardecer, el frío y el calor.

Agradezca por todo cuanto conforma su vida. Parte de ello le fortalecerá el carácter y la autoestima, otra parte le facilitará el ejercicio de aceptación de las diferencias, alguna porción le inducirá a la reflexión, mucho de eso contribuirá con su crecimiento personal, y todo le proveerá los imprescindibles aprendizajes requeridos para ensanchar su conciencia.

Inicie y termine el día agradeciendo. Mantenga una actitud de correspondencia hacia quien le ofrece.

Agradezca de modo veraz. Exprese su gratitud con demostraciones o palabras sencillas acompañadas de un ramillete de ternura genuina. ¡Se lo agradecerán!

¡Bendiciones!

“Gracias a la palabra gracias por existir; aunque no lo digas todo palabra gracias”.
P. Neruda