lunes, 7 de mayo de 2012
Legislar (2 de 2)
lunes, 30 de abril de 2012
Legislar (1 de 2)
El respeto y la disciplina son herramientas de educación obsoletas, y la ambición y el individualismo dominan el ambiente familiar extensivo a los demás espacios de la sociedad.
En todas las comunidades del mundo existen regulaciones, leyes que conforman la base del orden y la convivencia entre sus miembros; normativas empresariales, laborales, profesionales, sindicales, académicas y demás. Todas orientadas a conseguir los mejores resultados en lo que hacen y en el cómo lo hacen.
Recuperar la firmeza en los roles materno y paterno posiblemente no será fácil, pero debe descartarse la imposibilidad de hacerlo. Ya el tema de la pérdida de valores familiares y sociales hace rato dejó de ser exclusivamente grupal.
La modernidad también le ha impuesto al individuo ir al salón de aprendizaje a sumar conocimiento aprobando determinadas materias en niveles de bachillerato, diplomados, maestrías y doctorados. Tiene que obtener certificados que avalen su saber para insertarse en los medios productivos ejerciendo un oficio, para ganar dinero y para progresar.
¡Excelente! Con eso se trata de resaltar la importancia que tienen las destrezas personales para generar la riqueza material y prosperar en ese sentido, contribuyendo también al desarrollo colectivo.
Pero, ¿por qué se exige tanto para satisfacer el aspecto material y no hay requerimiento alguno para educar a un hijo? ¿Cómo se explica eso? ¿Acaso en la sociedad, tienen más repercusión los bienes que el ser humano? ¿Cómo puede privilegiarse la riqueza material por encima de la riqueza humana? ¿No es el ser humano el que crea los bienes?
Quizás esta situación deba ser corregida a través de una legislación activa, profunda, que ayude a ampliar el entendimiento respecto a la trascendencia que tienen los hijos en la familia y en la sociedad mundial.
Continuará…
¡Bendiciones!
lunes, 2 de abril de 2012
Labor organizacional
Como ser pensante, el ser humano no tiene sustituto en el rol que desempeña en la oferta de los bienes y servicios de las organizaciones. Sin embargo, la valía que para tales fines el individuo tiene para la entidad, está vinculada a su trato con los demás y a los resultados que la persona genere en el ejercicio de sus funciones.
La relación humana, la empatía, el compromiso con los valores humanos positivos y el sentido de responsabilidad mantienen su importancia en cada uno de los espacios sociales en todas las poblaciones del mundo. En el ambiente laboral estas competencias interpersonales son esenciales, por eso destacan tanto como las aptitudes técnicas y académicas.
Sin importar la posición que ocupe la persona en la entidad, deberá sentirse motivada para formar parte de ella y actuar con lealtad; también estos son aspectos relevantes para su permanencia allí.
Un ambiente productivo sano es indispensable para el rendimiento laboral; rechazar los chismes, la crítica, los prejuicios, la discriminación, contribuyen a crearlo.
Asimismo, despojarse de la arrogancia por las prerrogativas que se obtengan, actuar con sencillez, brindar amabilidad porque la formación escolar, académica, no reemplaza la valoración de un saludo ni la cortesía para solicitar que se realice una tarea. Aplicándola a tal actitud, una conocida expresión, refiriéndose al juego de ajedrez, advierte: “Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja”
La falta de honradez con el incumplimiento del horario establecido para el ejecutivo, el empleado, el trabajador o cualquiera que sea su denominación no tiene de disculpas. Como tampoco la tiene que una persona reciba los frutos económicos o el mérito de un trabajo que no hizo o que lo hizo otro.
Menos aún, que el puesto, que es para servir, sea utilizado para negociar en provecho personal o hacer uso de los recursos de la entidad con la misma finalidad.
Hay que tener presente que, dados los niveles de competitividad en todas las organizaciones del mundo, con seguridad se continuará construyendo un nuevo paradigma para garantizar e incrementar la productividad.
Un modelo en el cual cada día más se apoye y se justiprecie una conducta personal en el ámbito laboral cimentada en valores, en la actitud de crecer como ser humano y en la idoneidad para ejecutar las tareas que se le asignen; que eleven los resultados positivos de la entidad, coadyuvando así con el progreso de esta y de sí mismo. Esa es la estructura que está consolidándose.
¡Bendiciones!
“La habilidad es lo que permite hacer ciertas cosas.
La motivación determina lo que se hace.
La actitud cuán bien se hace”. L. Holtz
martes, 6 de marzo de 2012
Virtud
En ciertos aspectos, los cambios en la cotidianidad humana han incrementado carencias vitales en las relaciones familiares, en las de amistad y hasta en los guías escolares,religiosos, ideológicos, comunitarios, siendo la falta de virtud uno de los elementos relevantes.
La deshonestidad, la mentira,la injusticia, el desenfreno, la ambición, la incivilidad son algunas de las actitudes que están dilatando su espacio en el camino personal y colectivo.
La indicada situación resulta una pauta reveladora que ayuda a establecer el nivel de las consecuencias que la misma podría alcanzar, si este tipo de acción continúa sustituyendo las virtudes humanas. “Un hombre sin virtud no puede morar mucho tiempo en la adversidad, ni tampoco en la felicidad…” advierte Confucio.
Aunque mucho se habla de las virtudes, poco se cultivan. Es preciso recomponer la estructura familiar y social para retomar la enseñanza a través del discurso y el ejemplo en la virtud.
Virtud entendida desde la perspectiva aristotélica, que exprese la excelencia del ser humano, su esencia, y que su consecución le produzca la felicidad. Virtud adquirida a través de las costumbres, por medio de la cual el ser humano puede dominar su parte irracional y regular su relación con los de su especie. Virtud, además, aprendida por medio de la instrucción para perfeccionarse en relación con el conocimiento.
Virtud comprendida también desde una perspectiva confuciana; comprensión profunda de las relaciones entre todas las cosas. Su fundamento es interno, procede del interior y no de reglas estipuladas, un enfoque que habla de humanidad y establece como claras manifestaciones de virtud el discernimiento y la armonía.
Basado en el propio ejemplo, es indispensable educar acerca de la Virtud para que esta se deje de ver anticuada y procurar la comprensión de su noción como un instrumento personal y social favorable en términos individual y grupal.
Los individuos que son instruidos en las virtudes y se ejercitan en ellas conforman familias y comunidades que generan mayor bienestar.
Por eso, hay que formarse y formar en la moderación, en la fortaleza, en la justicia, en la humildad, en la honradez, en la constancia, y sumar conocimiento para obrar con virtud. Virtud en el quehacer doméstico, en el académico, en el laboral, en el religioso, en el político, en el institucional, en el militar.
Virtud para actuar en los roles de padre y de madre y en el desempeño de cualquier ocupación, ya sea: científico, directivo, orientador, gobernante, empleado, comunicador. Virtud para enseñar y para aprender, para ofrecer y para recibir.
Reiteramos que a partir de una conducta personal consciente, sin diferir, se precisa cultivar y practicar las virtudes para mejorar como entes humanos y en la relación con los otros, construyendo así una sociedad virtuosa benéfica para todos.
¡Bendiciones!
“La verdadera nobleza consiste en la virtud”. Don Quijote
miércoles, 29 de febrero de 2012
Venganza
Razones personales, familiares, económicas, religiosas, políticas continúan generando niveles de crueldad impredecibles que conmocionan la sociedad y escriben atroces capítulos en la historia particular y en la colectiva.
Por lo general la venganza es una conducta destructiva porque tiene componentes de odio, envidia, dolor, rabia, miedo, soberbia, iniquidad, orgullo.
La persona vengativa trata de justificar su actitud apoyándose en un estado irreflexivo; no escucha consejo ni motivos para abandonar tal objetivo. En innumerables casos experimenta una vesania tan desproporcionada que pierde el juicio y asume una posición completamente demencial, como la venganza y la locura exhibidas por Shakespeare en Hamlet.
Fuerte impacto también sufren las naciones con las funestas determinaciones de los gobernantes insensibles, avasallantes, ambiciosos, que toman venganza contra otras sin ponderar conscientemente la magnitud de las consecuencias de esos actos.
Aunque los motivos de las venganzas son incalculables, todas son irracionales y dolorosas. Crean un espiral de rencor que a su vez genera más venganza y lleva a recorrer una senda de pesar por la fatal decisión, y de temor de ser víctima, porque cuando se pierde la cordura se pisa la propia trampa.
La venganza ocasiona perturbaciones mentales, emocionales y físicas; pérdidas de vidas humanas, de energía, de tiempo, de recursos materiales; suprime puentes de entendimiento y provoca enemistad.
Es preciso eliminar la venganza como método punitivo o de desagravio. Nada que impulse el odio y la venganza favorece la evolución y el bienestar del individuo.
Buscar catarsis a través de la meditación y de la reflexión, obtener orientación escuchando razonamientos conscientes, aprender a manejar adecuadamente las emociones u obtener ayuda terapéutica, son algunos de los medios para no ceder a las actitudes negativas y tóxicas como es la venganza.
Tomar venganza y recuperarse son procesos opuestos. Reconciliarse consigo mismo realizando una profunda introspección, abrirse a la comunicación y al perdón para restañar heridas es tarea difícil; pero necesaria.
Y, ¡por Dios! hay que dejar de considerar a Dios como un vengador e invocarlo para justificar la crueldad hacia los otros!
¡Bendiciones!
“La venganza solo sirve para eternizar las enemistades en el mundo; el placer fútil que nos causa, va siempre seguido de eternos arrepentimientos”. P.H. d´Holbach
lunes, 20 de febrero de 2012
Ancianidad
Para hombres y mujeres, la esperanza de vida está teniendo un alza con relación a la establecida a principios del siglo pasado; ahora se vive más tiempo. Sin embargo, un aspecto importante en esta expectativa lo es el cómo vivir los 10 ó los 20 últimos años, porque no todas las personas manejan con acierto las circunstancias de la ancianidad y sacan provecho a su existencia hasta el final de esta.
En el tema “Vejez” hicimos referencia a la atención personal que en el transcurso de la vida se debe prestar a la mente, a las emociones y al cuerpo físico, para arribar a ese estado con una salud integral.
Esta vez, la reflexión está orientada al trato que se les confiere a los ancianos, ya que muchas veces se toma distancia de ellos o se reduce la interacción con ellos de manera deliberada o inadvertida.
En ese sentido, inquieta pensar que pueda ser acentuada la frecuente relación excluyente que se tiene con los individuos de edad avanzada, porque estudios al respecto indican que la población mundial de mayores de 65 y más años pronto superará a la menor de 5 años por primera vez en la historia. Para cambiar tal tratamiento ayuda el desarrollo de la sensibilidad o un ejercicio de empatía.
Entre los adultos mayores unos viven recluidos, inactivos; otros se conocen por brindar sus juicios calmos y su prudencia en las decisiones, y hay otros que en sus episodios de vida aún está presente una visión audaz; se adelantan al tiempo, viven más allá de ciertos criterios prevalecientes en la sociedad, se mantienen desarrollando sus facultades y sus pensamientos.
Pero de igual manera cualquiera de ellos puede ser un buen interlocutor, una fuente de valiosos consejos que faciliten iluminación a la experiencia humana de alguien.
Por lo tanto, es apreciable ofrecer a las personas de edad avanzada el trato que quisiera recibirse si se tiene la dicha de llegar a ese estamento, relacionándose con ellas con cariño y cortesía.
Se debe tener presente que las expresiones afectivas pueden funcionar como lenitivo, como medio de rehabilitación y de sanación, como antídoto natural contra los eventos adversos asentados en la memoria. Incluso, pueden servir para no sucumbir a la incertidumbre que presagia la disminución o la suspensión de la actividad productiva.
Sea generoso con sus afectos y con su tiempo hacia los ancianos. Ese comportamiento le acerca a una comprensión anticipada de una etapa a la cual usted posiblemente llegue.
¡Bendiciones!
“De seguir sumando años a la propia existencia quisiera que el diario aprendizaje de vivirla sin egoísmo y sin apego, me permita vivir una ancianidad con el mejor disfrute de una paz interior consciente”. Anónimo
domingo, 12 de febrero de 2012
Asombro
El “espanto” que ocasionan tales actos no se trata en este tema, como tampoco las disquisiciones científicas y filosóficas que entienden el asombro como una capacidad de la mente-cerebro y como fundamento de la filosofía o la pérdida del mismo por padecer ciertas enfermedades mentales.
El Asombro está presentado en esta reflexión desde la perspectiva de la percepción; la admiración que provoca ver y entender lo que está más allá de los sentidos. Porque, “Si las puertas de la percepción fueran limpiadas, todo aparecería ante el hombre tal como es, infinito”, dice el místico poeta William Blake.
En la actualidad, es significativa la proporción de personas que desde la infancia comienza a experimentar la vida siendo expuesta en demasía solo a lo que ofrece el mundo moderno y alejada de la incursión de los espacios internos que le faciliten el desarrollo de la facultad para asombrarse a través de su natural percepción.
Con tal orientación, la parte de ingenuidad, de inocencia del ser humano se ha ido mutilando, y tanto en el hogar como en la escuela lo inducen a adoptar conductas, a tener conocimientos o a buscar vivencias similares a la de la gente considerada “normal”.
Sin embargo, aunque la disposición al asombro no se está cultivando o está siendo restringida al darle preferencia a lo material y a lo evidente, no menos cierto es que no tiene sustituto el deleite que siente el individuo al permitirse las innatas expresiones de asombro de su ser a través del reposo de los sentidos, de la quietud del alma.
Filósofos y maestros entienden que cuidar en sí mismo la capacidad de asombrarse es condición primaria para llegar a pensar.
Para asombrarse se debe estar despierto, atento, silente, sin que de nuestra parte medie esfuerzo alguno para provocarlo.
En ese estado es cuando surge el asombro que produce observar la función misteriosa y extraordinaria de la estructura humana, la belleza e inmensidad de la naturaleza, la magnificencia del Cosmos.
Es cuando se pueden “ver” los delicados hilos que tejen el mundo, percibir lo palpable sin tocarlo, dejarse envolver en el éter metafísico que serena, que sorprende, que embelesa.
Es el éxtasis vivido frente a la existencia de la luz, del aire, de la danza perfecta etérea y tangible de la creación. Hay que aprender a amar y a gozar del indefinido asombro que todo esto origina.
Haría bien retornar a la poesía para rescatar la zona de sensibilidad que la prisa y la inconsciencia, como nueva modalidad de vivir, le han arrebatado a la forma connatural de vivencia humana. Así será más fácil entender al célebre poeta Serrat cuando dice: “Yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón…”.
Este es el asombro al cual es capaz de llegar el ser humano; el que necesita experimentar para expandir el conocimiento de lo interno y lo externo; el que depara regocijo y pensamientos serenos y maravillosos; el que provoca catarsis a los sentidos. Este es el asombro que ningún ser humano debe negarse a cultivar.
¡Bendiciones!
“To see a World in a grain of sand
and a Heaven in a wild flower,
hold Infinity in the palm of your hand
and Eternity in an hour.”
Auguries of Innocence. W. Blake
(Para ver un mundo en un grano de arena
y un cielo en una flor silvestre,
sostén el infinito en la palma de tu mano
y la eternidad en una hora).
Augurios de inocencia. W. Blake
domingo, 5 de febrero de 2012
Espectáculos
En la actualidad, de manera exponencial, los espectáculos tienen nuevos escenarios fijos o ambulantes, porque la actividad humana de muchas personas los ha ampliado al convertir sus propias vidas en parte del “Mundo del espectáculo”.
Ahora los espectáculos de los teatros y de los estudios cinematográficos son pequeños comparados con los que brinda el hogar y/o el quehacer de una impresionante cantidad de gente.
Los novedosos espectáculos son: la desnudez de los artistas, la arrogancia de los deportistas, la conferencia de prensa de drogadictos para rehabilitarse, la anorexia sin medir las consecuencias, la violencia doméstica, la publicitada solidaridad y el sexo grabado en la supuesta intimidad.
El embarazo, la adopción de niños o el parto, los conflictos con la mujer, con el marido o con los hijos, los acuerdos prematrimoniales, las rupturas por infidelidades, la vida disoluta del soltero o cómo viven y hasta la ropa que visten muchos mortales famosos. Igualmente, las bodas, los funerales, los divorcios, los suicidios, los chismes, la ostentación. Y el engaño y la morbosidad tienden a ser ediciones de buena recaudación.
También diversos espectáculos se generan día a día con las guerras, las invasiones y los saqueos televisados; la justicia aplicada a la delincuencia y la desgracia particular de unos aprovechada por otros para producir actividades remunerativas.
Los guiones y las imágenes de tanto exhibicionismo están permeando considerablemente todos los estamentos sociales; están incrementando el desaliento, la ambición, la preocupación, la deshonestidad, de una significativa porción de la humanidad.
El apresto a revertir tal situación no debe tener postergación. ¿Qué se busca con esas demostraciones? ¿Ventilar un malestar particular? ¿Aumentar las disfunciones en la población mundial? En qué ayuda a la gente que unos hagan de dominio público sus estilos de vida o las acciones abusivas?...
En estos escenarios de la vida se desarrollan dramas que pueden estar evidenciando profundos vacíos existenciales, necesidad de afectividad, egocentrismo o arrogancia y ambición o cualquier otra condición que debería invitarnos a la reflexión, porque estas actitudes, sean de personas o de grupos, son una radiografía de debilidades latentes.
La proclividad a no asignarle la debida importancia para impedir esta clase de difusión, tanto como la de sumarse como espectador, lleva a presenciar episodios imprevisibles en las comunidades modernas.
La evasiva actitud personal y de quienes velan por la conducta social, así como el manejo de los medios para crear fama en un instante o producir primeras planas con informaciones sensacionalistas, están facilitando el fortalecimiento de esas demostraciones de desaciertos que conducen al desvarío colectivo, restándole tiempo al crecimiento personal, a la familia y a la sana diversión, como también al descuido de ciertas responsabilidades del estado frente a sus ciudadanos.
Las verdaderas consecuencias de estas “funciones” ya se observan a través de los escándalos, los infortunios y ante todo de la emulación creciente.
Sembrar semillas de principios y valores positivos en todos los enclaves humanos es una misión común.
Por eso, cada uno debe asumir el compromiso de impedir la proliferación de estos espectáculos no aceptándolos, estableciendo las regulaciones en el hogar y reclamándolas para la colectividad. Hay que evitar que tales comportamientos puedan devenir en el nuevo sello cultural de cualquier nación.
¡Bendiciones!
martes, 24 de enero de 2012
Inventario
Una de las actividades menos efectuada por el ser humano es inventariar sus facultades; se ha acostumbrado a enfocarse en lo que carece, no en lo que tiene.
Debido al desconocimiento de las potencialidades, es usual la queja por lo faltante, por tanto es propicio proponer el ejercicio de inventariar los activos que conforman la existencia particular. Así se puede conocer con más facilidad el capital con que se cuenta para erigir el mundo personal.
A continuación, se presentan algunas pautas para hacer tal inventario.
- Inicie reflexionando acerca de su esencia, que es su riqueza espiritual y el poder que usted tiene si decide utilizarla, ya que ésta le proporciona infinitos bienes tales como la paz, la armonía, el amor, la fortaleza, la voluntad.
- También elabore una lista de otros activos intangibles como la autonomía, la libertad, el conocimiento, la inteligencia, las experiencias, las expresiones creativas, las inclinaciones artísticas, el entusiasmo.
- Traslade la atención a la parte humana. Enumere los maravillosos dones que posee, comenzando por el patrimonio de la insuperable creación de su cuerpo físico y sus funciones, los cinco sentidos, la mente, las emociones y demás capacidades. Por supuesto, debe sumar su salud integral, sus relaciones familiares y de amistad; igual sus habilidades productivas y los elementos materiales que le acomodan el vivir.
Ya que el individuo es un ser emocional y relacional, los valores y los principios que le favorezcan la interacción con los otros, son valiosos. Por lo tanto, resulta apreciable contar con destrezas en la aceptación, la bondad, la solidaridad, la responsabilidad social y cualquier actitud y aptitud desarrollada que demuestre la sana estima por sí mismo, la sensibilidad y la práctica del amor universal.
Realizar el inventario de la verdadera fortuna ayuda al ser humano a explorar sus dotes, le permite establecer sus fortalezas para consolidarlas y develar sus debilidades para superarlas.
Un estado de mayor consciencia sobre su naturaleza espiritual y su naturaleza humana le facilita al individuo proseguir la ruta evolutiva y construir el espacio existencial particular.
¡Bendiciones!
“Cuando hagas el inventario de tus reales bienes, ciertamente te sorprenderás de lo que tienes”. Anónimo
martes, 17 de enero de 2012
Militantes
· Ampliar la conciencia para asumir la especie humana como una sola familia
· Usar la comunicación como la más eficiente arma
· Liberar el miedo al porvenir, al fracaso y al cambio
· Aplicar los contenidos de todos los libros sagrados, a través del ejemplo del bien
· Practicar la solidaridad y mantener la confianza
· Redefinir las estructuras sociales dando prioridad a la verdadera riqueza de la vida
· Elevar la visión para el futuro de la nación, reformulándola en base a la fuerza del espíritu y a la efectividad moral
· Promover la participación del ciudadano en la definición y en la ejecución de las propuestas sociales
· Desactivar los mecanismos que llevan a sumar tragedia como respuesta de solución a ningún conflicto o dolor
· Cuidar el medioambiente; hábitat común de la raza humana
· Convocar a Dvorák, en su afamada Sinfonía No. 9 del Nuevo Mundo para continuar construyendo, de manera consciente, un modelo de coexistencia que apoye la diversidad y la igualdad de oportunidad en el desarrollo de las capacidades positivas del ser
Y, lo más importante, enrolar más y más ciudadanos en la militancia del Silencio. Silencio para meditar y para reflexionar; para la quietud, para la armonía, para la paz y para la acción.
Que al realizar tales tareas “no nos distraigan las noticias”, como advierte Facundo.
¡Bendiciones!