martes, 2 de noviembre de 2010

Voluntad

“Incluso arrastrándose en la arena la enredadera florece”. Ésta frase de la poeta Tagami Kikusha tiene una clara similitud con los efectos de una vigorosa voluntad humana.

La historia de nuestra especie registra incontables y sorprendentes episodios protagonizados por individuos que ponen en evidencia que sólo se precisa de gente de recia voluntad, para que suceda lo extraordinario.

El ser humano transcurre su vida afanando con los desafíos diarios. Aunque muchos, paralizados por el miedo que sienten, se dilatan en afrontar situaciones infortunadas y otros optan por perpetuar desatinos, hay quienes apelando a su voluntad se colocan sobre su propio estado de ánimo, por encima de inconvenientes, de desaciertos y de adversidades, y logran cambiar favorablemente cualquier circunstancia.

La última postura antes mencionada es fácil entenderla a través del dictamen de Albert Einstein, al proclamar: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.

La voluntad es la facultad para regir la propia conducta. Funciona como ariete que derriba valladares; como cincel para escupir las piedras dándole forma a los ideales; como freno al intento de accionar transgrediendo los principios, la ética y la moral; como acompañamiento para viajar por lo ignoto; como palanca para salir airoso de múltiples propósitos.

La voluntad provoca inspiración, sostiene la perspectiva y provee de una gran capacidad para gestionar excepcionales iniciativas. Apoya las determinaciones, las recuperaciones, el entrenamiento, el aprendizaje, y nos hace más articulados.

Una voluntad enérgica es el alma de todos los caracteres. Donde ella se encuentra hay vida; donde ella no existe, únicamente hay debilidad, impotencia y desaliento”, afirma Samuel Smiles.

Habitualmente, insondables temas sobre la existencia humana se tratan en torno al ejercicio de la voluntad, porque es la vía por antonomasia para manifestar los incalculables talentos y para erigir la sólida plataforma de las acciones de bien.

Por eso, sumar voluntades en la ejecutoria de propuestas comunes también tiene un impacto de mayor alcance.

Si algo posee la virtud de la taumaturgia, es este formidable don que puede hacer posible obtener resultados ciertamente prodigiosos.

El acto volitivo que acompañe el propósito, sin dudas, garantizará el mejor corolario que se pueda alcanzar.

Permítase potenciar su poder ejercitando su voluntad con firmeza. Aplíquela en la construcción de sus sueños, y sus logros le sorprenderán.

¡Bendiciones!

“La fuerza no proviene de la capacidad física sino de una voluntad indomable”. Mahatma Gandhi