domingo, 5 de febrero de 2012

Espectáculos

Anteriormente los espectáculos tenían como escenarios los teatros, los coliseos, los circos, y estaban destinados, básicamente, a los artistas, a los deportistas.

En la actualidad, de manera exponencial, los espectáculos tienen nuevos escenarios fijos o ambulantes, porque la actividad humana de muchas personas los ha ampliado al convertir sus propias vidas en parte del “Mundo del espectáculo”.

Ahora los espectáculos de los teatros y de los estudios cinematográficos son pequeños comparados con los que brinda el hogar y/o el quehacer de una impresionante cantidad de gente.

Los novedosos espectáculos son: la desnudez de los artistas, la arrogancia de los deportistas, la conferencia de prensa de drogadictos para rehabilitarse, la anorexia sin medir las consecuencias, la violencia doméstica, la publicitada solidaridad y el sexo grabado en la supuesta intimidad.

El embarazo, la adopción de niños o el parto, los conflictos con la mujer, con el marido o con los hijos, los acuerdos prematrimoniales, las rupturas por infidelidades, la vida disoluta del soltero o cómo viven y hasta la ropa que visten muchos mortales famosos. Igualmente, las bodas, los funerales, los divorcios, los suicidios, los chismes, la ostentación. Y el engaño y la morbosidad tienden a ser ediciones de buena recaudación.

También diversos espectáculos se generan día a día con las guerras, las invasiones y los saqueos televisados; la justicia aplicada a la delincuencia y la desgracia particular de unos aprovechada por otros para producir actividades remunerativas.

Los guiones y las imágenes de tanto exhibicionismo están permeando considerablemente todos los estamentos sociales; están incrementando el desaliento, la ambición, la preocupación, la deshonestidad, de una significativa porción de la humanidad.

El apresto a revertir tal situación no debe tener postergación. ¿Qué se busca con esas demostraciones? ¿Ventilar un malestar particular? ¿Aumentar las disfunciones en la población mundial? En qué ayuda a la gente que unos hagan de dominio público sus estilos de vida o las acciones abusivas?...

En estos escenarios de la vida se desarrollan dramas que pueden estar evidenciando profundos vacíos existenciales, necesidad de afectividad, egocentrismo o arrogancia y ambición o cualquier otra condición que debería invitarnos a la reflexión, porque estas actitudes, sean de personas o de grupos, son una radiografía de debilidades latentes.

La proclividad a no asignarle la debida importancia para impedir esta clase de difusión, tanto como la de sumarse como espectador, lleva a presenciar episodios imprevisibles en las comunidades modernas.

La evasiva actitud personal y de quienes velan por la conducta social, así como el manejo de los medios para crear fama en un instante o producir primeras planas con informaciones sensacionalistas, están facilitando el fortalecimiento de esas demostraciones de desaciertos que conducen al desvarío colectivo, restándole tiempo al crecimiento personal, a la familia y a la sana diversión, como también al descuido de ciertas responsabilidades del estado frente a sus ciudadanos.

Las verdaderas consecuencias de estas “funciones” ya se observan a través de los escándalos, los infortunios y ante todo de la emulación creciente.

Sembrar semillas de principios y valores positivos en todos los enclaves humanos es una misión común.

Por eso, cada uno debe asumir el compromiso de impedir la proliferación de estos espectáculos no aceptándolos, estableciendo las regulaciones en el hogar y reclamándolas para la colectividad. Hay que evitar que tales comportamientos puedan devenir en el nuevo sello cultural de cualquier nación.

¡Bendiciones!