Para clasificar las acciones humanas en cualquier asunto existencial, el individuo suele manejar dos adjetivos: bueno y malo
Esta reflexión hace referencia a los juicios que son emitidos desde una visión cultural. Por lo tanto, no implica disquisiciones relativas a los denominados actos de bondad o actos de maldad de un individuo.
Uno de los elementos más interesantes de los seres humanos es la diversidad que tienen en el color de la piel, el tipo de pelo, la fisonomía, el tamaño corporal. Pero lo que más despierta la curiosidad son los modos de vida y costumbres de los grupos sociales: la forma de expresar los afectos, las normas de convivencia, las comidas, el idioma, la religión, los bailes. O sea, las características de cada comunidad que la diferencia de las demás.
Sin embargo, sobre este tema aún hay incomprensión. Aunque estamos presenciando una época de universalidad en múltiples cuestiones, en las distintas sociedades del mundo todavía persiste la práctica de calificar de malo lo que no forma parte de la propia cultura. La estrechez de criterio origina el errado convencimiento de que lo “nuestro” es superior y que fuera de ello nada es correcto.
En tal sentido, los hechos valorados como buenos o malos son variados. Veamos los siguientes ejemplos.
Hay lugares donde se come con los dedos de las manos; mientras que en otros esto se considera una falta de educación doméstica. En algunos países la mujer acepta el rol de completa subordinación al hombre; y en otros, esa actitud no se tolera dado que la independencia de la mujer se estima como una condición ganada. Bueno y malo también se atribuye al tratamiento que se le da a los cadáveres humanos, porque unos los creman y otros los entierran.
En enumeradas comunidades, el hombre tiene explícito el permiso de convivir con diferentes mujeres; mas, en la mayoría restante la censura a esa postura es porque el evento no se disimula. El significado de determinadas palabras, en unos pueblos provoca risa y en otros resulta ofensivo. Igualmente, la inclusión de insectos en la gastronomía de numerosos países cuenta con quienes los aprecian como deliciosos manjares, pero en otras cocinas ese tipo de alimento es rotundamente rechazado.
También existen divergentes pareceres con relación a ciertos bailes como el Belly Dance de los países de Oriente Medio y la Samba de Brasil, los cuales embelesan por su encanto, belleza y energía, pero a uno se le considera hermoso y al otro indecoroso dependiendo de la procedencia de quien lo juzgue.
El dictamen de la parte calificadora puede estar asociado a conceptos religiosos; otras veces al desconocimiento que tiene sobre la pluralidad cultural de la población mundial; pero muchas veces lo hace por etnocentrismo.
Por consiguiente, en lo que evidentemente tiene un acento esencialmente cultural, los epítetos bueno y malo son utilizados por el ser humano para manifestar su desacuerdo con lo inentendible y para defender su propia cultura desde un plano engreído, de no aceptación de la variedad. Entonces, es preferible aprender a desbloquear la percepción respecto a los modos de vida que distinguen a las sociedades del mundo.
La diversidad cultural es un acervo de la humanidad, y comprender eso representa una herramienta fundamental en la interacción humana.
¡Bendiciones!
“Nada es bueno o malo; es el pensamiento humano el que lo hace parecer así”. W. Shakespeare
martes, 9 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)