En los niños pequeños la diversión y el disfrute es parte natural de su forma de ser. Los estudios sobre el comportamiento humano han determinado la importancia que tiene para el individuo mantener activo el aspecto infantil en su personalidad, porque este le facilita la creatividad, la diversión y el disfrute de cualquier actividad.
Afortunadamente todos los seres humanos tienen la capacidad de divertirse.
Mantener o recobrar el derecho a la diversión es similar a revivir momentos de la infancia; aquellos períodos de sanos disfrutes con sencillas actividades que uno mismo se propiciaba o compartía con los otros.
La diversión es un espacio esencial en la vida del ser humano y cada quien tiene sus formas para experimentarla.
Sin embargo, muchas personas en el transcurrir de sus vidas van perdiendo la disposición a la diversión, consideran que divertirse está fuera de carácter en un adulto “serio”; otras se empeñan en conseguir dinero para “luego divertirse” o la diversión la califican como una pérdida de tiempo y si lo hacen les provoca un sentimiento de culpabilidad y prefieren decantarse por una vida aburrida y desdeñosa.
Por tales razones y otras más, para un sinnúmero de adultos aprender a divertirse implica un proceso de rehabilitación.
La diversión es un acto de compensación personal que contribuye con el equilibrio de la mente y de las emociones y resulta beneficioso para la función biológica.
Hay múltiples manera de divertirse y cada quien se divierte de manera diferente, hacerlo constituye una práctica saludable y esta no está vinculada al gasto material, dependerá de su imaginación, su gusto y su interés de activar sus hormonas de felicidad para divertirse solo o acompañado.
Puede elegir bailar, ver películas o programas de comedias, vídeos musicales, compartir con la familia o amigos, practicar algún deporte al aire libre, efectuar juegos de mesa sin apuesta monetaria o sostener pláticas que despierten su sentido del humor.
Involucrar pequeños espacios de diversión retribuye significativamente en la vida personal, en las relaciones familiares y de amistad, en el compartir laboral y en el social. Además, reduce la tensión y la ansiedad, favorece la autoestima, permite desarrollar una actitud positiva frente a la vida, provee mayor claridad en la búsqueda de soluciones a muchos inconvenientes, entre otros beneficios.
La interacción humana incluye diversión porque fomenta el intercambio de estados anímicos que representan una parte pura de nosotros mismos.
Hay múltiples formas de diversión sana y gratuita. ¡Diviértase!
¡Bendiciones!
“Divertido” no es lo contrario de “serio”. “Divertido” es lo contrario de “aburrido”, y de nada más”. G. K. Chesterton
martes, 14 de diciembre de 2010
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