miércoles, 22 de junio de 2011

Decibeles

Decibelio/decibel es la unidad de medida de intensidad sonora. Con esta se establece el nivel de sonido producido por la actividad humana a través de los medios de transportes, de la utilización de modernos armamentos de guerras; con la maquinaria, la industria, la construcción de obras públicas y de edificios, los transistores, los televisores, los instrumentos musicales y demás. Como también, se miden los sonidos emitidos por una persona con la voz y los movimientos.

Tratar este tema tiene la finalidad de reflexionar acerca de la conducta de la gente, en un aspecto que día a día adquiere más importancia para uno mismo y para los demás miembros de la comunidad.

Ausencia de una apropiada educación doméstica, reacciones emotivas descontroladas, carencia de civismo, son algunos de los factores que originan un comportamiento que atenta contra el bienestar del individuo. Con esto, nos referimos a lo siguiente.

Como el ser humano ha estado creciendo en el egoísmo, en un significativo porcentaje de la población se ha hecho de vida diaria provocar ruido de altos decibeles con las bocinas y la velocidad de los vehículos o por el descuido de ciertas piezas en el mantenimiento de los mismos; igualmente con el volumen para escuchar el aparato de música, la radio o el televisor.

De manera similar, la persona causa ruido con sus batallas verbales, perdiendo el dominio de sus emociones imponiendo “autoridad”, quejándose, vociferando, lanzando alaridos o regañando al hijo. Incluso, lo hace estrellando las puertas, arrastrando sillas, pisando fuerte, arrojando y movilizando objetos o en simples conversaciones empleando tonos de voz que fácilmente pueden superar la capacidad del decibelímetro.

Aunque los decibeles inadecuados afectan a las personas de manera distinta, dependiendo de las características particulares, de igual modo provocan deterioro fisiológico y psicológico a la propia salud y a la de otros.

Los especialistas en la materia han determinado como dolencias que pueden ser generadas por la estridencia, el estrés, la aceleración del pulso, la agitación respiratoria, la variación del ritmo cardíaco, la tensión muscular, el aumento de la presión arterial, la fatiga, los cambios de humor, los trastornos con el sueño.

El grado de sonido dañino además, altera el sistema nervioso central, puede producir ansiedad, depresión, déficit de atención, irritabilidad, agresividad, dolor de cabeza, histeria, neurosis, gastritis, incremento del colesterol; también puede ser motivo de aislamiento social y falta de deseo sexual. Y, por supuesto, una exposición prolongada al ruido aun sea de bajo nivel de decibles, puede ocasionar la pérdida de audición.

Hay que bajar los decibeles de la expresión oral y de la actuación. Causar ruido constituye una conducta violenta, que perjudica la calidad de vida de las personas.

Quienes desconsideran a los otros originando decibeles nocivos constituyen un foco de perturbación que aleja la sana convivencia y la interrelación humana.

Cuando se actúa con incivilidad fácilmente se recibe la misma respuesta. Pero con un comportamiento consciente se evita colocar a la sociedad en mayor riesgo de vivir habituales episodios de anarquía.

Conveniente es revisar el proceder particular en el hogar y en los espacios públicos para corregir conductas; la sensibilidad humana y la responsabilidad individual y social reclaman hacerlo.

¡Bendiciones!

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