La reflexión precedente nos muestra las diversas ideas y versiones que de Dios tiene la mayoría de sus fieles. Unas veces la concepción de Dios es terrenal, humana, según lo antes visto. Pero otras veces, Dios es inalcanzable e imposible; se cree que habita en el cielo, un lugar que usted debe “ganarse” para poder “ver” a Dios; un Dios separado del ser humano, que para “contactarlo” es necesario un intermediario.
El infortunio que originan los conceptos y las definiciones de Dios es, que cuando se trata de imponerlos a otros frecuentemente estos se transforman en elementos de intolerancia, de enemistad, de violencia personal y grupal entre sus propios seguidores porque, desde luego, depende de cómo y para qué la persona quiera “utilizar” su idea de Dios. Por ejemplo, la energía eléctrica puede usarse para iluminar un espacio oscuro o para activar un equipo de tortura.
Por eso, como este tema no tiene la intención de iniciar polémicas, preferimos que cada quien efectúe sus particulares reflexiones a través de las siguientes preguntas.
¿Por qué el individuo agota tiempo cuestionándose sobre la existencia o no existencia de Dios? ¿Hacia dónde le conduce tal actitud?
¿Quién tiene la certeza de tener la concepción correcta sobre Dios? ¿Qué hace creer al alguien que tiene la verdad absoluta en su definición de Dios?
¿Por qué considerar que todos deben concebir a Dios de manera similar?
Pero, sobre todo, ¿cómo puede un ser humano definir a Dios si no puede definir su propia existencia? ¡Porque, ni siquiera puede describir el olor de una flor o el sabor de una fruta!
Esto es análogo a la posibilidad de que un pez pueda describir el océano donde habita, o de que una persona invidente desde su nacimiento pueda explicar cómo es la naturaleza.
Además, ¿de dónde proviene la creencia de que para existir, o para morir, se requiera de conceptos o definiciones de Dios?
¿Por qué se busca a Dios? ¿Adónde se espera encontrar a Dios? Recurrimos a otra analogía: ¿A alguna persona se le ha ocurrido buscar la piel de su cuerpo? ¿Será que se busca lo que ya se tiene y que no se está consciente de que se tiene en sí mismo?...
¿Qué significa la expresión de 1 Corintios 3/16: “¿No saben ustedes que son santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?
¿Y qué de la universalidad e infinitud de Dios? ¿Dios es limitado o Dios está en todos y en todo?
¿Vinimos a la vida a pasar el tiempo debatiendo sobre escepticismo y credulidad o a realizar un proceso evolutivo?
Tal vez deberíamos de despojarnos de la presunción de poder explicar a Dios. La arrogancia, incluso si es religiosa, no es un acervo y nunca se justifica.
Tal vez deberíamos dedicarnos a manifestar nuestra espiritualidad más allá de conceptos e interpretaciones sobre Dios.
Tal vez deberíamos honrar a Dios revelando el Bien Supremo en nuestro accionar diario.
Continuará…
¡Bendiciones!
“Dios es más íntimo que mi propia intimidad” San Agustín
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