Cicerón, en el libro primero de “Los Deberes” hace referencia a los deberes que tiene el individuo consigo mismo y hacia la sociedad, y en los últimos años se ha estado confiriendo mayor relevancia al concepto “Responsabilidad Social” aplicando este término en diferentes áreas de gestión.
Entre otros usos se ha establecido la Responsabilidad Social Empresarial y la Corporativa; la Responsabilidad Social y Ética del Marketing; la Responsabilidad Social de la Publicidad, la de la Administración y la de los Administradores.
Tan diversas como son las aplicaciones de tal concepto, también lo son sus definiciones. Una de ellas lo describe como el compromiso u obligación que tiene el individuo consigo mismo, con otros como miembro de algún grupo y entre sí, y para la sociedad en su conjunto. Nuestra reflexión se basa en esta definición.
Consideramos que el ser humano desde sus primeros grados de madurez debe aprender a asumir conscientemente las consecuencias de sus decisiones y de sus actos relacionados con su vida personal y luego, de manera efectiva, podrá responder a los deberes con la familia como base de la sociedad, y a su comunidad.
Ahora bien, quiérase o no, toda persona que vive en sociedad contrae la obligación de responder por la repercusión del impacto positivo o negativo que ocasionan sus decisiones, sus acciones o sus omisiones, en cualquier contexto.
Como ser humano debe observar si sus actuaciones tienen la finalidad de cumplir el principal deber consigo mismo que es evolucionar; si estas se apoyan en su capacidad de bien, en su integridad y si mejoran las instituciones a las cuales él/ella se vincula. Nos orienta el imperativo de Inmanuel Kant respecto a este asunto: “Obra de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia en la Tierra de una vida humana auténtica”.
Serán positivos para él mismo y para la sociedad los hechos del individuo fundamentados en sus principios, en la moral y en la ética. Como también lo será si obtiene conocimiento y desarrolla habilidades que le faciliten su inserción en los medios productivos, y si contribuye con un desempeño de calidad en cualquier profesión, oficio o tarea provechosa que realice. Igualmente será valiosa para la comunidad la respuesta de respeto y cuidado que brinde a su familia.
El individuo que guarde ese comportamiento tendrá conciencia para expandir su proceder responsable a otras dimensiones de la sociedad. Por ejemplo, ante el acatamiento de las normas y leyes organizacionales y públicas, ante los derechos de los demás de su especie, con el medio ambiente y con la entidad donde labore.
Se elude la responsabilidad social no sólo no respetando las reglas regulares de la sociedad u optando por una vida delictiva, sino también no efectuando las debidas acciones.
Como participante social, el ser humano debe cumplir su cuota de responsabilidad. Su accionar responsable es lo que hace posible la construcción, el mantenimiento y la transformación mejorada de una sociedad que sea inclusiva, que impulse la justicia y la prosperidad común para las presentes y futuras generaciones.
La ejecutoria racional y sensible del hombre y de la mujer de sus obligaciones personales y familiares y de su compromiso con el desarrollo de los contenidos sociales, liberará beneficios individuales y colectivos. Y la obra de cada quien constituirá su huella.
¡Bendiciones!
“Es tiempo de que cada uno de nosotros asuma su responsabilidad en la respuesta global a los desafíos mundiales”. B. Obama
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