Hemos arribado al Siglo XXI y el desconocimiento y el temor todavía continúan convirtiendo en volátil y tabú el tema de la Sexualidad.
Lo prohibido, lo pecaminoso, lo misterioso, lo vergonzoso, lo escandaloso, esa es la connotación que para muchos tiene la sexualidad. Y verla de tal manera ha dado origen a diversas especulaciones, distorsiones, mal uso de la información e incomprensión de las relaciones sexuales. Éstos son motivos para que innumerables personas experimenten su sexualidad reprimida, con angustia, miedo, culpabilidad, remordimiento.
¡Cuánta falta de conocimiento! ¿Acaso no es la sexualidad un don de la creación inherente a nuestra parte humana?
Hoy en día, infortunadamente, la mayoría de los hombres y de las mujeres aún ignoran el correcto funcionamiento del cuerpo humano e inician la relación de pareja sin saber qué significa la sexualidad. Por lo general se limitan a entender su expresión sólo como una acción que hace expulsar fluidos corporales y genera un breve placer.
Bueno... produce eso. Pero no sólo es eso; es muchísimo más que eso.
La manifestación de una sexualidad sana es intimidad, unión, aceptación, entrega, liberación, creatividad. Provoca éxtasis, gozo, relajación, vitalidad, catarsis. Contribuye con la salud mental, emocional y física. Combate la depresión y el estrés.
El sexo rejuvenece, quema calorías, tonifica los músculos del piso pélvico. Mejora la circulación sanguínea, la salud cardiovascular, el sistema inmunológico, la calidad del sueño, la memoria, la concentración y el humor. Fortalece los lazos afectivos, eleva la autoestima y equilibra las fuerzas polares, entre otros beneficios.
La sexualidad es connatural en el ser humano. A través del conocimiento de sí mismo y de la otra persona, se crece en su ejercicio y en su deleite.
Es importante tener una relación sexual consciente. El clímax no debe ser la única meta en la actividad sexual, y para el ser humano ésta tendrá que representar más que otra necesidad biológica a cumplir.
Procure experimentar el sexo como un proceso, no como una finalidad. Prepare su mente y su cuerpo cuando va compartir su intimidad física y emocional.
En el goce pleno del acto sexual cuenta la maniobra apropiada de la respiración, la adecuada alimentación, la ternura, la comunicación para exponer sus sentimientos, sus fantasías, lo que le causa gusto y lo que usted necesita para satisfacer sus deseos.
El conocimiento sobre la sexualidad es ventajoso para hacer su práctica más placentera. Hay que saber explorar las regiones de nuestro cuerpo físico y atender la función del cerebro que es el primer órgano sexual, donde se inicia la actividad sexual.
Para aprender a obtener mayor complacencia de su sexualidad, acceda a la variada información que existe en los medios de comunicación. De igual forma le favorecerá la lectura de: “Tantra” y “ El Tao del Sexo”. Éstos son textos de las sabias culturas tradicionales de India y de China, respectivamente, los cuales ya se conocen y están disponibles en Occidente.
Cuando la pareja está enamorada y se ama, se quiere, se respeta y se comunica puede aprovechar mejor los amplios beneficios de la sexualidad, y el manejo consciente que haga de ella también le sumará valor al insuperable acto de la procreación.
La energía sexual es sagrada. Sin titubear, ¡disfrútela con plenitud!
¡Bendiciones!
"Quisiera ser un pez para tocar mi nariz en tu pecera y hacer burbujas de amor por dondequiera, pasar la noche en vela, mojado en ti, un pez”. J. L. Guerra
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