Ningún aprendizaje debe forzarse. Ya sea de tipo doméstico, académico, laboral o de interrelación. Para realizarlo, la base es la motivación y la actitud; y cada persona lo hará a su propio compás.
Por supuesto, eso no evitará que alguna vez se pueda extraviar el camino. Si sucediera, la resolución ha de ser retomarlo y seguir avanzando.
En el mejor o peor escenario habrá de aprender. Y las condiciones favorables no precisamente determinan el resultado. Los críticos firmes y constructivos contribuyen con precisión al entendimiento de las cosas; es venturoso contar con ellos.
Todo aprendizaje involucra disciplina. Sin disciplina ni el oráculo servirá. En su biografía, el individuo generalmente escribe sobre eventos que le representan ganancias y pérdidas. Entonces, debe cuidar de una adecuada preparación para enfrentarlos, porque el mundo suele trastornarse cuando éstos son superiores o no son los esperados.
Aprender de las equivocaciones ayuda a alcanzar maestría. Revisar esas experiencias vale para no repetirlas... “Si cerramos las puertas a todos los errores y no reflexionamos sobre ellos, dejaremos fuera la verdad, que es el objetivo a encontrar a través del aprendizaje que debemos tener”, nos indica Tagore.
Atender la intuición y las señales de advertencia facilitan la instrucción en cualquier tema y situación. La falta de entrenamiento no legitima o justifica inocular las acciones erráticas.
Para obtener las metas que establezca haga lo que quiera, lo mejor que pueda; sin elegir atajos que comprometan su integridad. Y aunque a muchos no le agrade, todos le respetarán. Es cierto que se puede ocultar la evidencia, pero nunca la verdad.
En la marcha, a ritmo dialéctico, aprenderá a: conocer el enojo por las decepciones y las desproporciones. La diferencia entre libertad y autonomía. Verificar que justicia no siempre es igualdad. Exorcizar turbulencias para tomar providencias y conformar su sistema de creencias.
Además, a soltar lo innecesario. Probar la clase de fe que tiene y visualizar el camino como un reto estimulante. A identificar los cómplices en el logro de objetivos; como también, que las decisiones adoptadas completan los planes y propósitos de vida.
Los métodos de aprendizaje son distintos; incluyendo los libros y el uso de la nueva tecnología. Pero, más allá de la forma, la disposición a recibir es clave. Carece de sentido la arrogancia de pretender efectuarlo sin escuchar ni reflexionar.
La existencia de familiares, guías, profesores, mentores, instructores, supervisores, no es casual. “Si uno aprende de otros pero no piensa, andará desorientado. Si, por el contrario, piensa pero no aprende de otros, estará en peligro”, dice el Maestro.
Cuando la práctica llegue a un nivel de madurez, comprenderá que: “A veces las cosas que pueden funcionar hoy pueden no funcionar mañana, y las estrategias que son buenas para una situación pueden no serlo para otra. Estar en el lugar adecuado o inadecuado en el momento oportuno o inoportuno es algo que usted no puede controlar. Por ello, acepta lo que le acontece e intenta afrontar las consecuencias en lugar de luchar contra ellas... Un mismo principio no se puede aplicar a todas las circunstancias.... y los logros a corto plazo no garantizan el éxito a largo plazo...”
Transcurrido el tiempo podrá contextualizar lo aprendido y entender que la Vida no siempre le da lo que desea, pero también puede superar lo que usted espera.
Aprender es ineludible. Todos hacemos el recorrido. Tal vez la diferencia sea que la fuerza de su espíritu exceda a la de los demás.
Y aun así, no terminará de aprender.
¡Bendiciones!
“Los caminos son para caminarlos, no son destinos finales” Buda
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