La reflexión que precede posiblemente nos confirmó las acciones de bien común que realizamos para darles a los demás.
O tal vez, el descubrimiento haya sido que en la agenda de vida personal están ausentes los actos de entrega, y que es preciso reestructurarla para experimentar la complacencia espiritual y existencial que se recibe al efectuarlos.
Por eso, para las personas muy ocupadas presentamos algunas iniciativas que les pueden servir al momento de seleccionar las posibles acciones a realizar. Estas, además de ejercer voluntariado en orfanatos, escuelas, cárceles u hospitales, en la comunidad donde residen pueden propulsar acciones como las siguientes.
Formar un club de lectura, apoyar actividades deportivas, organizar certámenes de talentos y conversatorios sobre temas que favorezcan a los grupos sociales o patrocinar, de manera directa o a través de instituciones dedicadas a ese fin, labores de bien que ayuden a otros.
Si el individuo está vinculado a un espacio de comunicación masiva, puede concientizar y promover iniciativas de acción global para mejorar el tránsito vehicular, para gestionar la siembra de hortalizas en las casas y en las escuelas, para fomentar el ahorro del agua y de la energía eléctrica, para reducir la contaminación sónica o para integrar más personas voluntarias a las distintas tareas comunitarias.
Otras iniciativas también lo son: inscribirse como donante de órganos, socorrer a damnificados e involucrarse en actividades relacionadas con el cuidado del medio ambiente: siembra de árboles, limpieza de playas, de parques o cualquier otra área verde.
Cuando las iniciativas tienen metas de beneficio general se extiende su poder, son inspiradoras y facilitan un cambio en la perspectiva particular y en la social. También, estimulan la valoración de los esfuerzos conjuntos y el ser parte de un todo con un propósito colectivo.
Las iniciativas de bien común pueden ser entregas de tiempo, de esfuerzo, de conocimiento, de dinero. Pero sin olvidar que la acción debe de ser sin intención de esperar provecho personal alguno, que la forma de realizarla es más importante que lo que se hace, y que si en esto puede implicar a su familia logrará multiplicar los resultados de la iniciativa.
¡Bendiciones!
“Donde falta la iniciativa y la responsabilidad personal de los particulares, hay tiranía política. Además, cuando el individuo lo espera todo del gobierno o del rey, hay un estancamiento general y se apaga el genio creador del hombre”. Juan XXIII
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