jueves, 10 de marzo de 2011

Albedrío

Albedrío es una expresión comúnmente conocida y manifestada con cierto orgullo. Se presume de poder decidir libremente el camino a seguir acorde a los deseos.

El libre albedrío es, pues, una exteriorización de la facultad del ser humano para hacer legítimamente lo que conduce a los fines de su vida.

En el transcurrir de su existencia el individuo decide, elige hacia dónde dirigir sus pasos. En base a esa posibilidad asume, consciente o no, los resultados de sus actos.

Ciertamente, tal autonomía representa poder para la autorrealización de la vida, pero en ocasiones las circunstancias plantean dilemas entre los valores y las complacencias, como también entre el derecho y los deberes.

Algunos diálogos profundos en forma de cuestionamientos pueden desencadenarse frente a posibles opciones a considerar. Por ejemplo:

¿Se debe tomar la decisión fácil o la correcta? ¿Cuál es la correcta? ¿Responde la elección al interés genuino? ¿Para quién ésta será conveniente? ¿Importa conseguir lo que se desea tomando una decisión taimada?

Estos soliloquios deberán ser contestados a través de la reflexión que preceda la acción. Evitar decantarse por algo que represente una colisión con los íntimos principios para no comprometer la propia tranquilidad.

Hay demasiadas personas que sirven de modelos del alto precio que se paga por efímeras compensaciones obtenidas por medio de un equivocado uso del albedrío. Escogiendo libremente sus desgracias, sus laberintos existenciales demuestran el porqué de sus remordimientos.

Además, hay designios superiores, más allá del poder que tiene el ser humano, que muchas veces impiden que este cumpla su cometido para satisfacer determinados deseos.

Comprender estos aspectos para mantener el equilibrio al actuar con libre albedrío, contribuirá a ser sensatos en el momento de disponer de este don connatural al individuo.

Tal vez no haya una ruta perfecta para desempeñar el libre albedrío. Pero seguramente invaluable será lanzarse a vivir con entusiasmo, con dignidad y conservando la paz interna.

¡Bendiciones!

“El destino baraja las cartas, y nosotros las jugamos”. A. Schopenhauer

No hay comentarios: