martes, 19 de octubre de 2010

Servir

A Milagros, por su ejemplo.

El integrante de la sociedad moderna ha incrementado una conducta individualista que muchas veces atenta contra su virtud de humanidad, y olvidándose cada día más de los demás, elude el servicio que le debe ofrendar a sus semejantes.

Servir es parte de la responsabilidad personal y social del ser humano. Es un componente de la empatía, de la generosidad y de la solidaridad; una importante curva de aprendizaje que nadie debería negarse.

De tal actitud, con frecuencia se desprende la posibilidad de mejorarle el día a otro. Nos referimos al servicio que por variadas vertientes todos podemos ofrecer, brindado de forma gratuita; sin pasar factura.

El acto de servir es la siembra particular que se hace en el transcurso de la vida. Es la ofrenda de afecto, de tiempo y de colaboración. Es el apoyo dado basado en la conciencia de unicidad que tenemos entre todos y con todo.

Servir es una herramienta potente para expandir la sensibilidad. Cuando el ser humano dispone de momentos para servir, se le transforma la forma de percibir y vivir la vida.

Múltiples son las vertientes para brindar servicio. Éste se puede iniciar con la familia, extendiéndolo a los vecinos y a los amigos. También, involucrándose en tareas comunitarias impartiendo clase de alfabetización, atendiendo a inválidos, solventando los estudios de alguien, asistiendo a huérfanos o a hijos de padres encarcelados.

Aunque sea una vez por mes, se puede servir cooperando en centros de ancianos, de ciegos o de sordos; en instituciones de enfermos mentales o de enfermedades terminales. Igual se puede contribuir en hogares sustitutos, con grupos marginados o con comunidades de algún modo excluidas.

Ofrecer charlas con enfoques optimistas, motivadores; escribir sobre temas reflexivos que fomenten los valores y la confianza en uno mismo, son otras maneras de ofrecer servicio.

Sin esperar la ocurrencia de catástrofes naturales o situaciones personales dolorosas, se debe estar consciente de las carencias de otros; brindar apoyo particular o respaldar proyectos sociales para ser partícipe de las acciones de bien colectivo.

Servir es como un ministerio; requiere apartar la preferencia política, religiosa o social y asumir el acto con ausencia de total discriminación. De lo que se trata es de servir a cualquier persona, y no preferentemente a quienes, a su vez, puedan servirnos.

Resulta desacertado referirse al éxito, al bienestar y a la paz propia sin que esto incluya ayudar a los demás. Absurdo sería entenderlo sin ello.

Servir transciende la individualidad y amplía la solidaridad. La práctica de esta virtud puede lograr que el bien común sea una prioridad para cada quien.

Además, servir no tiene fronteras; día a día los objetivos y los esfuerzos para promover el desarrollo y el bienestar son universales.

Con buen talante, ¡haga su parte! Sea accesible. Descubra su particular manera de donarse. Tal siembra deviene en gratificación existencial, pero lo más importante es que se convierte en un significativo medio para evolucionar.

Servir es una sencilla manera de devolver algo al Universo por lo que se recibe en la vida y de la Vida. Una gran expresión de humanidad. Una experiencia iluminadora para quien recibe y para quien sirve.

¡Bendiciones!

“Cada ser humano nace delante de un erial. Cosechará lo que siembre”. C. C. Vigil

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