martes, 9 de junio de 2009

Fe

La Fe es sinónimo de seguridad, certeza, confianza, creencia, convicción. Le brinda soporte a pensamientos, sentimientos y acciones humanas positivas, y múltiples son sus medios de expresión.

Reflexionemos respecto a ella.

A temprana edad el ser humano comienza la experiencia de fe con sus figuras materna y paterna; éstos le habrán de provocar los primeros sentimientos de seguridad.

En el proceso de desarrollo, la vida le presenta al individuo distintas situaciones en las cuales tiene que tomar decisiones para lidiarlas. Para hacerlo quiere garantía de resultados favorables sobre lo que desea obtener. Quiere que sus actos concluyan con eminentes logros. Pero, innegablemente, no será siempre así.

Dado que la vida tiene aspectos que están fuera del control humano, la persona no puede prevenir todo lo que ocurrirá. Por eso, cuando se tratan las complejidades existenciales, es privilegiada la recurrencia a la fe.

Por supuesto, la fe no es garantía, pero despeja los temores. Es una sensación de miedo ausente; como dice el proverbio irlandés: “El miedo llamó a la puerta, la fe abrió y no había nadie”. Entonces, sintiéndose el individuo libre de aprensión, la fe se convierte en propulsora de su mente y de su actuación.

Sin embargo, sería una insensatez fiarse de todos y de todo. Tampoco deberá hacerse con cualquier conocimiento, información o condición porque muchas veces llegan viciadas por la especulación, la omisión, la falsedad, las interpretaciones equivocadas o la artimaña.

Por tal razón, el acto de fe debe experimentarse con una tácita aptitud de precaución.

Es importante mantener la apertura a escuchar, a cuestionar e indagar ya que la fe no es inamovible, hay que renovarla continuamente. Causa por la cual la fe excluye el dogmatismo y el sectarismo.

Para el ser humano esta tiene variadas cualidades, entre otras: protege, elimina angustias, sostiene en la dificultad, reporta paz, disuelve dudas, eleva la autoestima, es luz en la encrucijada e incluso, según Tagore: “... da brillo a la mirada”.

Una fe apropiadamente cultivada permite un enfoque distinto hacia la vida y sus complejidades, facilita superar pruebas inimaginables y puede afianzar las motivaciones para ejecutar las acciones. “El ser humano está formado por la fe que alberga. Lo que sea su fe, lo será él”, señala el Bhagavad Gita.

En el recorrido de vida se podrán vivenciar personales reediciones dubitativas, pero casi siempre la fe sale fortalecida. Y las prácticas de la afirmación, la visualización, la planificación, aportarán valiosos elementos que coadyuven en la consecución de los mejores resultados en las metas formuladas.

Fe en la concepción que usted tenga del Poder Supremo; fe en sí mismo; fe en sus semejantes, fe en el presente, fe en los días por venir.

Y ante todo, fe sin apego, para librar de obstáculos la puerta al aprendizaje que deparen las nuevas instancias donde le conduzca su fe.

¡Bendiciones!

“La fe es el conocimiento del significado de la vida humana. La fe es una fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree en algo”. L.Tolstoi

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