martes, 3 de febrero de 2009

Religiosidad

La Religiosidad es “la práctica y el esmero para cumplir las obligaciones religiosas”. Y casi todos los aspectos de la vida están impregnados por la religión.

Pero nuestro enfoque en este tema está orientado a la acepción más amplia del concepto Religiosidad.

Nos referimos al ejercicio de creencias, normas y rituales, intricados o simples, del extenso conjunto de medios y de formas que conducen al ser humano a develar su espiritualidad y mejorar su comportamiento individual y social.

Contribuyen a desplegar el concepto Religiosidad la práctica de los preceptos realizada por los adeptos de los diferentes credos de iglesias, sectas, corrientes filosóficas, movimientos. Por ejemplo, los creyentes de el hinduismo, de el judaísmo, de el cristianismo, de el islamismo y de las emanaciones de cada una de estas religiones.

Asimismo, podemos mencionar la práctica de los profesos de otras religiones arcaicas, de las tribales y de las tradicionales africanas; de el totemismo, el animismo, el shintoismo; y de las denominadas religiones éticas: budismo, confucionismo y taoísmo; así como la de las múltiples sectas y movimientos religiosos (gnósticos, milenaristas, seculares, cienciólogos, nueva era) y disciplinas filosóficas (metafísica, sufismo, nuevo pensamiento) y muchas más.

De igual manera, el carácter análogo de Religiosidad está presente en el modo de vida de quienes sólo reconocen su espíritu como esencia de su ser y desarrollan una humanidad ejemplar. Y también es Religiosidad las experiencias místicas que muchos tienen acatando sencillos conceptos intelectuales.

En el proceso de la Religiosidad posiblemente cada quien vivencie sus particulares dubitaciones, sus confusiones y sus afirmaciones, pero lo importante habrá de ser hacia dónde le dirige su práctica: ¿A la expansión de la conciencia o a el fanatismo, a la intolerancia y a la crueldad?

La historia de la Religiosidad nos evidencia una infortunada tendencia de la humanidad a la diatriba, a la beligerancia, a la hostilidad y a la ejecución de acciones punitivas.

Sin embargo, firmemente pensamos en el advenimiento de una época donde se dará inicio a la Religiosidad ejercida con aceptación de las distintas formas de búsqueda del bienestar interior y la felicidad; que facilite y mejore la interacción humana.

En desmantelar los prejuicios y el sectarismo que tantas veces son provocados por el establecimiento de un fin mediado por la interpretación de cada grupo sobre los textos religiosos y filosóficos.

Pensamos en que, prontamente, se ha de reflexionar sobre las repercusiones que tienen los actos de la parte humana, cuando se reprime la manifestación de la espiritualidad .

Pensamos que se realizarán esfuerzos concertados para difuminar el odio y el resentimiento; se suspenderán las actitudes contenciosas y se aprenderá la lección de los Esenios respecto al estudio que hacían de todas las religiones; o la de aquel sacerdote de Porbandar quien, “Leía el Corán y el Gita pasando de uno a otro sin hacer distinción, porque para él los dos textos habían sido escritos por Dios”, según cita el Mahatma Gandhi.

Queremos pensar que la aspiración real de la humanidad es ejercer la Religiosidad como respuesta a la suprema llamada de la conciencia.

¡Bendiciones!

“La Religiosidad verdadera exige humildad y modestia”. A. Kolping

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