Cada día más se mencionan los distintos problemas de actitud de adolescentes y jóvenes; que involucran hasta el consumo de drogas y la delincuencia. Sociólogos, profesores, periodistas, religiosos, expertos en la conducta humana, especializados en el área, autoridades gubernamentales, hacen referencia al tema en cuestión.
Como algunos factores inductivos a ese comportamiento son señalados: el desempleo, la adaptación al medio, baja escolaridad, la exclusión social, la impunidad de los crímenes. Contra este infortunio se clama del Estado y toda la sociedad mayor inversión de recursos y denuedos en “educación y orientación”.
Seguramente todos/as estamos de acuerdo con dicha conclusión. Sin embargo, debería hacerse énfasis en el aspecto “familia-hogar” de los/as hijos/as. Revisemos este elemento.
Indudablemente las tareas de madres y padres son múltiples: doméstica, familiar, profesional, social, religiosa, de recreación, educativa, de atención personal. Así como distribuir tiempo, esfuerzo y dinero con racionalidad, y obtener más medios para afrontar las demandas materiales diarias, y satisfacer también las de apariencias sociales.
Estamos en un interesante predicamento.
Con la presencia o ausencia de mamá y/o papá en el hogar, al ejercicio de este “oficio” cada quien lleva su carga particular. Posiblemente ésta contenga algo de frustración, desilusión, miedo, falta de carácter, escaso desarrollo afectivo y de conocimientos. Igualmente, marcas del temperamento, desaciertos, decepciones consigo mismo, hábitos disfuncionales, sentimientos de rechazo, conflictos de pareja o laboral, necesidad de reconocimiento.
Alguien tendrá un peso más ligero; pero igual tiene que criar a sus hijos/as.
Lejos de la perfección, nos graduamos de madres-padres a través de la práctica cotidiana. No es un “título” adquirido con base en la educación académica o ejercicios previos. Para realizar la labor utilizamos el método de la improvisación. Día a día nos arriesgamos tratando de no arruinarlo todo; porque ellos/as podrían convertirse en víctimas de nuestra propia carga.
Entonces, es preciso reflexionar sobre las fallas que contribuyen al proceso de deterioro de la sociedad, en la formación de los/as hijos/as. Significativas carencias están colocando al borde de la irracionalidad la conducta de muchos; más allá del suministro de comida, salud, techo, escuela, vestimenta y diversión. Algo está sucediendo que imperiosamente debemos corregir.
Probablemente hay que iniciar la reflexión estableciendo, interpretando y apreciando el silencioso reclamo de los/as hijos/as.
Continuará…
¡Bendiciones!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Que tema tan interesante.
Esperare por las siguientes entregas.
Luego expresare mis comentarios al respecto.
Que asunto tan importante has tocado. Estamos hablando de los jovenes que formaran la sociedad del futuro cercano. Creo que es el "talon de Aquiles" de la sociedad moderna, porque, mientras se exige a los padres abastecer a nuestros hijos de lo basico (techo, comida, salud. vestimenta y diversion) lo que cada dia resulta mas costoso, es precisamente en esa lucha por conseguir dinero para lo necesario, que queda relegado lo realmente importante: afecto, tiempo, comunicacion abierta, orientacion, valores espirituales y humanos.
Pero los padres nos sentimos agotados y nuestros hijos vacios y sin rumbo. Que hacer?
Quizas no es suficiente invertir recursos en mejorar la conducta de nuestros jovenes, sino tambien en crearnos conciencia de lo imortante de nuestra mision.
Como diria "Mafalda", deberia de haber una carrera en la universidad para preparar a los padres. El problema: quien serian los profesores?
Adelante y gracias por tus reflexiones que nos permiten reflexionar.
Publicar un comentario