Por las peculiaridades humanas, es inexistente un manual para aplicar en la formación de los/as hijos/as. Sólo se pueden recopilar sugerencias avaladas en los resultados positivos obtenidos en la práctica de las mismas.
A seguidas las presentamos por considerarlas beneficiosas para usted y su hijo/a.
Ofrezca el mismo respeto que quiere recibir. Así como una afectividad auténtica, sana e incondicional; sin importar lo que él/ella hace y cómo lo hace.
Mantenga una comunicación sincera y abierta. Utilice una voz baja y persuasiva. Generalmente, importa más cómo se dicen las cosas que aquello que decimos. Si le grita indicará que está perdiendo el control y separándose emocionalmente de su interlocutor/a. Hable con él/ella, no a él/ella.
Exprese confianza; se la reciprocará. Explore los pensamientos y sentimientos de su hijo/a; podría estar viviendo episodios confusos, difusos o depresivos.
Señale las reglas, establezca los límites, no pierda tiempo en discusiones bizantinas. Sea firme en sus decisiones pero permítase la flexibilidad; mostrará su fortaleza de carácter. Cuide de no aplicar un concepto ultrajante de castigo.
Enséñele sobre los bienes espirituales y humanos, el desarrollo de la conciencia, la importancia que tiene el pensamiento y la actitud positiva y la fe en sí mismo/a. También, enséñele sobre los hábitos de disciplina, orden y limpieza.
Controle los miedos y apegos suyos. Estimúlele el desarrollo de sus capacidades. Acompáñelo/a a conformar su sistema de creencias, principios y valores para que él/ella sea fuerte e independiente.
Evite manipular, mentir, ridiculizar, comparar, interrogar, amenazar, rechazar, ordenar, sermonear, controlar, criticar, atacar, ignorar, presumir que sabe todo y tiene todas las experiencias y empeñarse en que sea “igual a usted”. Para la mutilación de la autoestima no hay prótesis.
Use el buen juicio; no lo/a responsabilice de las dificultades suyas o de tener que satisfacerle sus expectativas o aspiraciones personales.
Escúchele; reduzca su ego para que elimine el problema auditivo que le impide hacerlo. Son seres inteligentes; tienen preguntas y respuestas inteligentes. Acuerde discrepar. Aprecie las opiniones de él/ella; eso no es amenazante a su autoridad.
Invierta tiempo, energía y recursos materiales, pero recuerde que es un hijo/a; no es un seguro de vida para usted.
Fomente una relación de apoyo, de orientación, sin imposición. Para mejorar su práctica, interésese por crecer como madre-padre; busque información. Consulte; hay instituciones que brindan servicio profesional gratuito. Y, por supuesto, no olvide la fuerza del ejemplo.
Haga lo mejor que pueda. Sin tardar, comenzará a ver sorprendentes resultados de transformación. ¡Compruébelo! El Poder Supremo le guiará.
¡Bendiciones!
“Deja que mi amor te rodee como la luz del sol y que aun así, te dé libertad iluminada”. R. Tagore
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