sábado, 26 de mayo de 2007

Ofrenda

Las formas de ofrecer, y lo que ofrecemos, son tan distintas como lo es la diversidad humana.

Brindamos sentimientos, pensamientos, deseos, emociones, tiempo, posesiones…

Ciertamente, somos verdaderos símbolos de primavera generosa en nuestras dádivas.


La ofrenda que por esta vía hoy iniciamos, tiene el genuino propósito de acompañar a alguien en la búsqueda, en la ternura y por la vida.

Si una reflexión o una palabra escrita aquí provocara catarsis a ese “alguien”, será suficiente para validar la pretensión de compartir la aspiración de humanidad plena.

Y si las reflexiones algunas veces llegaran como ofrendas de dura honestidad, tengo la certeza de que las mismas no lastimarán, solamente impulsarán a la transformación con más conciencia.

La posibilidad de poder retribuir a la vida, de tan sencilla manera, algo de todo lo recibido, será altamente gratificante.

Entonces, queda esperar que la tenacidad en el propósito sea legitimada por la intención de que lo que dé siempre sea recibido como una ofrenda a la solidaridad, a la amistad, al abrazo, a la ternura, a la compasión; en fin, a la condición humana.

¡Bendiciones!

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